El automovilismo se encuentra en estado de shock tras confirmarse la repentina muerte de Kyle Busch, uno de los pilotos más icónicos de NASCAR, quien tenía 41 años y hasta hace un par de semanas estaba en activo en la categoría.
El bicampeón de la Cup Series murió este jueves 21 de mayo tras estar hospitalizado recientemente, generando profunda consternación y pesar entre sus compañeros de la NASCAR y los aficionados a este deporte, que goza de una enorme popularidad en Estados Unidos.
“Toda la familia de NASCAR está devastada por la pérdida de Kyle Busch. Futuro miembro del Salón de la Fama, Kyle era un talento excepcional, de esos que aparecen una vez por generación. Era feroz, apasionado, increíblemente talentoso y se preocupaba profundamente por este deporte y por los aficionados”, señala el comunicado oficial, en el cual también se solicitó respeto absoluto a la privacidad de su esposa Samantha, sus hijos Brexton y Lennix, y su hermano Kurt Busch en este doloroso momento.
Hasta el momento, no se ha revelado la causa exacta del fallecimiento de Busch. Sin embargo, la organización de NASCAR y los reportes médicos confirmaron que el piloto fue hospitalizado de emergencia en Charlotte, Carolina del Norte, debido a una “enfermedad grave”, sin saber exactamente qué padecimiento fue.
Trascendió que la sorpresiva muerte del legendario número 8 podría tener una explicación con lo sucedido el pasado 10 de mayo, cuando Busch hizo mención de un severo malestar físico mientras conducía a altas velocidades.







