Todos sabemos que hay corrupción, pero si no lo aceptas te quitan y pierdes el dinero de tu mercancía”. Te puedes ir a trabajar a otro lugar, pero son los mismos que están en Salvatierra, la Libertad, la 5y10, el Matamoros y en toda la ciudad, entonces “le entras por sobrevivencia”, dijo uno de los vendedores ambulantes, que paga mil pesos a la semana por trabajar en la calle.
“No hay un papel, un recibo que diga que se fue a recaudación”, pero igual es la misma gente del Ayuntamiento de Tijuana quien cobra. “Si no pagas te quitan, te cambian de lugar o te piden más dinero, porque no hay permisos”.
En esta administración municipal, lo único que ha cambiado es que los comerciantes tienen que limpiar su pedazo de acera y mantener el puesto pequeño para no afectar el paso de los transeúntes. “Quieren que las cosas sean ‘correctas’ y en la anterior dejaban pasar eso”, denuncian.
A decir de uno de los vendedores, en los meses que ha estado en su puesto en la Zona Centro ha visto cada vez más gente en las calles, no sólo en esa área, sino en el resto de la ciudad.
El cambio en la Dirección de Inspección y Verificación, cuya titularidad asumió Araceli Márquez Peña el 17 de abril pasado para sustituir a José Antonio Olivas Heredia (señalado de actos de extorsión), no representará una mejora “si persiste su gente”, consideró.
“¿Qué le pediría al Ayuntamiento? Que su propia gente respete al comerciante, dejándonos trabajar. Que haya un cobro justo, que dé permisos, porque mil pesos a la semana es una exageración. Te apuesto que muchos de los que estamos aquí no se niegan a pagar y trabajar, pero si hay corrupción no puedes”.
En Playas de Tijuana, donde los comerciantes ambulantes y formales han visto caer sus ventas 60 por ciento por la fallida rehabilitación del malecón, igual hay tarifa. “Desde hace año y medio trabajo aquí y doy 200 pesos a la semana”, mencionó María, otra comerciante en la vía pública.
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En la 5y10, donde puestos ambulantes y personas que también ofrecen productos de segunda mano, abarcan parte de las banquetas e incluso obstruyen parte del arroyo vehicular. Una vendedora compartió que la cuota semanal empieza desde 500 pesos. “Lo más difícil de trabajar en la calle son los inspectores, porque siempre vienen a preguntar si eres fijo. Mueven a la gente porque no tiene permiso y no pagó la cuota”.

En un recorrido hecho por ZETA el martes 28 de abril de 2026 en la Zona Centro, se observó un grupo de tres presuntos inspectores municipales, que vestían chamarra oscura con el escudo y nombre del Ayuntamiento estampado, y que portaban gafetes acudió con tres vendedores ambulantes.
Primero, juntos se acercaron a un hombre que vendía fruta en una carreta en la intersección de la calle Tercera y Constitución, contraesquina de la tienda DAX. Tras hacer una llamada telefónica, el vendedor ambulante optó por retirarse del lugar.
Luego el grupo de inspectores caminó unos metros adelante, sobre la Tercera, hasta un puesto de perfumes atendido por una mujer de origen haitiano. Ahí estuvieron varios minutos mientras la joven llamaba por teléfono. Durante la espera, el comerciante del puesto contiguo, que vende café, se acercó a uno de los inspectores para comentarle que hay gente en zonas donde le habían dicho que no podía colocarse.
La joven siguió vendiendo en su puesto de perfumes, mientras los tres hombres del Ayuntamiento caminaron hacia otro puesto, para luego abordar una camioneta tipo pick up blanca, con placas BH-8560-A, sobre la avenida Niños Héroes.
ZETA solicitó una entrevista con Araceli Márquez Peña, encargada de la Dirección de Inspección y Verificación, así como un pronunciamiento a Arnulfo Guerrero, secretario de Gobierno, sobre los permisos otorgados y las cuotas que dicen pagar indebidamente los comerciantes, pero no fueron concedidos.
Al cierre de 2025, el gobierno de Tijuana tenía registrados 20 mil permisos para comercio en vía pública, considerando las tres modalidades (puestos fijos, sobre ruedas y accidentales o de temporada). Lo que constituía un aumento de tres mil 802 permisos respecto a noviembre de 2024, según datos oficiales.
REORDENAMIENTO, PENDIENTE DICE CANACO
El presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (Canaco) Tijuana, Olivaldo Paz Gómez, consideró que la ciudad “está invadida” por el comercio informal y ya “no se puede transitar por las calles”. En el bulevar Agua Caliente está “desbordado” con 10 o 15 “carpitas de burritos”, todos iguales. En la colonia Cacho, hasta hay restaurantes en carpa, ejemplificó.
En otras zonas, como la Libertad han surgido estéticas en la calle. Además, en la 5y10, donde también está desbordado el comercio en vía pública, se ofrece droga a plena luz del día.
Aun cuando entre semana en la Zona Centro disminuye el número de comerciantes informales, los fines de semana se desborda, dijo. “Si el municipio le retuviera la mercancía y los hiciera pagar una multa sería diferente, pero nada más los quitan y se van, y se vuelven a poner”, consideró.
En entrevista con ZETA, Paz Gómez señaló que está pendiente el reordenamiento prometido por el alcalde Ismael Burgueño Ruiz. “En la última reunión que tuve con él en diciembre nos dijo que entrando el año iba a haber un reordenamiento en el Centro”, pero no ha ocurrido.
A mediados de marzo -relató- tuvo una conversación con el líder de los comerciantes ambulantes de la Zona Centro identificado como El Oaxaco, para ver la posibilidad de que en ciertas zonas disminuya el número de comerciantes: que de tener 300 baje a 170 comerciantes en vía pública.

A decir del presidente de Canaco, el líder de los comerciantes ambulantes se pronunció por que haya hasta cuatro vendedores ambulantes por acera arreglándolo con el municipio, pero que no se ha concretado, porque el líder de los ambulantes no ha visto al alcalde.
Paz Gómez reconoció que comerciantes informales le han dicho que pagan 500 pesos a la semana en La Gloria, sin embargo, confió en poderse reunir con la nueva titular de la Dirección de Inspección, para establecer comunicación vía WhatsApp para reportar vendedores que tiran basura o que no tienen permiso, como se trabajaba con el anterior.
Mónica Alfaro Reyes, presidenta de la Cámara Nacional de Comercio en Pequeño (Canacope), dijo que “todos podemos ver cómo ha crecido el comercio informal cuando salimos a la calle”. El sector donde más ha crecido es el de alimentos, “que cada día vemos más en las calles, en las banquetas”, y también por internet.
La Canacope pretende dar acompañamiento a esos negocios para que puedan incorporarse a la formalidad, por todas las regulaciones que no son fáciles, como conseguir una licencia de operación. Por la situación económica han cerrado entre 15 y 20 por ciento respecto al padrón anterior, añadió.
RECESIÓN ECONÓMICA DE BC IMPULSA INFORMALIDAD
La recesión económica que vive el estado ha orillado a que más personas busquen un ingreso en el comercio informal, ya sea en la vía pública o en redes sociales, señaló Roberto Valero, presidente del Centro de Estudios Económicos de Baja California.
Los últimos datos disponibles de diciembre de 2025, indican que 658 mil 044 personas trabajaban en la informalidad en la entidad, mientras que los empleos formales registrados en el Instituto Mexicano del Seguro Social fueron 994 mil 903. “Entonces quienes trabajaron en la informalidad representaron 66 por ciento de los que tuvieron un empleo formal”, apuntó.
El analista económico refirió que Baja California sumó tres meses consecutivos con retroceso económico, al cierre de 2025, pues en el segundo trimestre cayó -0.7%; en el tercer trimestre, -0.2%; y en el cuarto, -0.6%.
Con ello, a tasa anual, la entidad gobernada por Marina del Pilar Ávila Olmeda retrocedió -0.3%, sumando así dos años consecutivos con bajas, ya que en 2024 hubo una contracción de -0.1%.
El sector informal creció más a partir del sexenio anterior. En el último trimestre de 2018 en Baja California había 471 mil trabajadores en la informalidad. Cifra inferior a los 658 mil reportados en diciembre de 2025.
Lo que ha impulsado ese crecimiento es que “tenemos a mucha gente que está ganando menos de dos salarios mínimos”, en la formalidad y la informalidad. Los adscritos al Seguro Social son más de 500 mil personas que ganan menos de dos salarios mínimos (13 mil 226 pesos al mes).
La población que percibía un salario mínimo era 63 mil 029; subió hasta 306 mil 296 desde 2018, porque en la medida que fue subiendo el salario mínimo disminuyeron las personas que ganaban más.
El salario promedio registrado en el IMSS fue de 744.32 pesos en marzo pasado, por debajo del monto de dos salarios mínimos (881.74 pesos). Si se compara esto con lo reportado antes del sexenio de López Obrador, se observa que el salario en Baja California estaba 178.2 pesos por arriba de los dos salarios mínimos, y “con los ajustes que se han hecho en los últimos años, que hoy está 137.42 pesos por debajo de los dos salarios mínimos”.
En tanto, la inflación se ha mantenido alta, en especial en alimentos, que tan sólo en la primera quincena de abril subió 4.95 por ciento, por arriba del indicador general.
En la primera quincena de abril, la inflación de Tijuana subió 0.28 por ciento quincenalmente, para ubicarse en 2.26 por ciento a tasa anual, “la más alta en cinco meses”; y en Mexicali, aumentó quincenalmente 0.18 por ciento, ubicándose anualmente en 3.44 por ciento, “la más elevada desde agosto de 2025”. Notorio en productos como el jitomate (163.5%), tomate verde (112%), chile serrano (94%), carne de res (10%) y electricidad (3.79%), apuntó.

A futuro, la inflación seguirá presionada al alza por los efectos de la guerra en Medio Oriente, que ha provocado una escalada en el precio del petróleo y los fertilizantes; este último punto no atendido por el Gobierno Federal.
La baja actividad económica se resiente en las calles, donde los vendedores consultados aseguraron que las ventas están “bajas”; sin embargo, descartaron buscar un empleo formal porque les requiere entre 10 a 12 horas de trabajo y trayecto a su domicilio.
Un estudiante de arquitectura de la UABC, vendedor de dulces, compartió que con el dinero que obtiene paga los costos de la escuela, aunque toma clases a distancia mientras atiende el negocio de lunes a sábado.
Con tres meses trabajando en la calle, Elena contó que ella sólo puede invertir al día, porque “la economía está muy mal y siento que va a estar peor”. Para poder pagar la renta de siete mil pesos, y atender a su esposo con una discapacidad y dos de sus hijos, tiene que quedarse más tiempo en el puesto de comida que atiende. “Con 400 pesos que me quieren pagar en una fábrica, yo no la hago, entonces uno busca la forma de tener más dinero”.





