El Frente Nacional para el Rescate del Campo Mexicano (FNRCM) y la Asociación Nacional de Transportistas de México (ANTAC) emplazaron al Gobierno Federal para que emita, antes del sábado 4 de abril de 2026, una respuesta que satisfaga sus demandas, bajo la amenaza de activar un paro nacional con cierres de carreteras el lunes 6 de abril, en pleno regreso de las vacaciones de Semana Santa.
La reunión que detonó el ultimátum se celebró el 2 de abril de 2026, cuando los líderes y delegados del FNRCM y la ANTAC se sentaron a la mesa con Carlos Augusto Morales, secretario particular de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, y representantes de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), en una sesión de cerca de doce horas. Los representantes de ambos sectores reiteraron demandas que, según afirmaron, habían quedado supuestamente resueltas en diciembre de 2025, tras acordar mesas de trabajo con el titular de la Sader y la Secretaría de Gobernación (Segob).
“Quiero ser puntual: nos están pidiendo jueves, viernes y sábado. Si no hay respuesta de aquí al sábado, la movilización sigue”, advirtió David Estévez en un mensaje dirigido a los integrantes de ambas organizaciones.
Baltazar Valdez, delegado del FNRCM en Sinaloa, abrió la posibilidad de suspender la movilización si la respuesta gubernamental resultara satisfactoria. “Esperamos en el transcurso de la semana una respuesta, obviamente tangible, que nos permita tener certeza de que se van a cumplir estas propuestas de acuerdo que estamos haciendo al secretario particular de la Presidenta”, señaló Valdez, quien precisó que cualquier acuerdo deberá someterse al consenso del sector antes de cancelar la manifestación.
Entre las exigencias del FNRCM se encuentran la fijación de un precio base por tonelada de granos básicos que no dependa de la bolsa de valores de Chicago, la creación de una banca rural de desarrollo, equipamiento con drones y GPS para el campo, tecnificación de terrenos agrícolas, subsidio al diésel con eliminación del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), y acceso a créditos bancarios accesibles. La ANTAC, por su parte, exige mayor presencia de la Guardia Nacional en tramos de riesgo, instalación de paradores seguros, fin a la extorsión en puntos de revisión, reducción del precio del diésel y modernización de casetas de peaje.
La Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (Canacar) alertó a sus afiliadas respecto a los alcances previstos del paro, que arrancaría en las primeras horas del 6 de abril. Según la organización, se anticipan cierres totales o parciales en corredores logísticos clave, entre ellos las autopistas México-Querétaro, México-Pachuca, México-Cuernavaca y México-Puebla, así como en el Bajío, el centro del país, el occidente, el noreste y el noroeste. “El propio dirigente del movimiento ha señalado la intención de ‘paralizar todo’ como medida de presión, lo que anticipa un escenario de afectaciones relevantes en la movilidad nacional y en las cadenas logísticas”, señaló la Canacar en una circular dirigida a sus empresas afiliadas.
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La Segob, en tanto, rechazó que los sectores tengan fundamento para la movilización. En un comunicado fechado el 31 de marzo de 2026, la dependencia aseguró haber atendido “puntualmente” las demandas del FNRCM y la ANTAC en materia de comercialización agrícola, subsidios, seguridad vial y simplificación de trámites desde noviembre, cuando ambas organizaciones acudieron por primera vez a esa secretaría. “No hay motivo para la movilización”, sostuvo la dependencia, que hizo un llamado a “continuar privilegiando las vías de entendimiento y construcción de acuerdos, evitando acciones que afecten a terceros o interrumpan la operación de las vías de comunicación”.
Sin embargo, Eraclio Rodríguez, delegado del FNRCM en Chihuahua, contradijo la versión oficial. “La Sader no cumple nada. Tenemos que encontrar una salida”, declaró Rodríguez el 1 de abril de 2026. La brecha entre la postura gubernamental y la de los productores apunta a que la negociación definirá, en los próximos tres días, si el 6 de abril los principales corredores carreteros del país permanecen abiertos o se convierten en el epicentro de una de las movilizaciones más disruptivas del año.







