El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Antonio Rubio García, sostuvo una conversación telefónica con el nuevo titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) de México, Roberto Velasco Álvarez, para felicitarlo por su reciente designación y explorar áreas de cooperación en temas clave de la agenda bilateral, entre ellos migración, seguridad regional y asuntos hemisféricos, según informaron ambos gobiernos el 9 de abril de 2026.
El portavoz adjunto principal del Departamento de Estado de EE.UU. (DOS, por sus siglas en inglés), Tommy Pigott, indicó que Rubio García buscó en el intercambio “fomentar una estrecha cooperación en muchos temas clave para ambos países” y que el secretario de Estado abordó también “los esfuerzos para disuadir la inmigración ilegal masiva, proteger nuestras fronteras y promover la estabilidad regional”.
Por su parte, la SRE señaló que ambos funcionarios dialogaron sobre los temas prioritarios de la agenda México-Estados Unidos y sobre la forma de profundizar los trabajos conjuntos. El comunicado de la dependencia precisó que “reconocieron los avances realizados en materia de seguridad, con respeto a los principios que ambos países han acordado, y la importancia de atender los retos en movilidad humana, respetando los derechos humanos de las personas”.
Velasco Álvarez fue ratificado por el Senado de la República el 8 de abril de 2026, un día antes de la llamada con Rubio García, luego de que la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo lo designara como canciller en sustitución de Juan Ramón de la Fuente Ramírez. El nuevo titular de la SRE se desempeñó previamente como jefe de la Unidad para América del Norte y, posteriormente, como subsecretario de América del Norte de la Cancillería, cargo desde el cual tuvo comunicación directa con el equipo de Rubio García y participó en reuniones celebradas tanto en la Ciudad de México como en Washington.
La llamada del 9 de abril de 2026 constituyó el primer contacto formal de Velasco Álvarez en su nueva responsabilidad con su contraparte estadounidense, en un momento en que la relación bilateral entre México y Estados Unidos atraviesa tensiones persistentes en torno a la política migratoria impulsada por la administración del presidente Donald Trump, así como en materias de seguridad y comercio.







