A 35 años del lanzamiento de “El Circo”, segundo álbum de Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio, la producción se mantiene como una de las piezas más representativas del rock mexicano por su carga social y estética visual.
El disco incluye temas emblemáticos como “Pachuco”, “Kumbala”, “Querida” y “Solín”, que con el paso del tiempo se han consolidado en el público.
Más allá de su impacto musical, “El Circo” maneja una mirada crítica sobre la realidad social. En canciones como “El Gran Circo”, la agrupación aborda de manera satírica y cruda la precariedad en la niñez y la vida en las calles, enfocándose no en los transeúntes, sino en quienes las habitan cotidianamente.
Al mismo tiempo, el álbum explora emociones como el amor y la celebración, construyendo esta dualidad bajo ritmos bailables y festivos.
Rolando “Rocco” Ortega Juárez, voz principal, junto a Enrique Montes, reflexionaron sobre el impacto al paso de los años y el proceso creativo del disco.
‘’Jamás imaginamos que tendría tanta repercusión. Trabajamos con total libertad creativa porque pensábamos que el proyecto sería rechazado. Sin embargo, ‘Solín’ se convirtió en una de las favoritas, una canción muy rara que mezcla música árabe con sonidos norteños, incorporando también los ruidos y la energía de la calle porque en esa época buscábamos capturar el sonido del rock mexicano a nivel discográfico y hacer el disco que siempre habíamos soñado”, expresó Ortega.
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Con la participación de Miguel Sabbagh en la batería y Aldo Acuña en el bajo, la agrupación regresará a Tijuana para presentarse el 4 de abril en el Audiorama El Trompo, marcando su segunda visita consecutiva a este recinto en menos de un año.
“Tenemos una larga historia de encuentros con la cultura popular en Tijuana, con amigos de distintas bandas y con el amplio movimiento cultural de la ciudad. Siempre nos entusiasma regresar, convocar y reencontrarnos con el público. En tiempos complejos como estos, reunirnos desde la música, el baile y la memoria cobra otro sentido; es parte de esa construcción cultural que hemos recorrido durante años, haciendo de nuestros conciertos celebraciones colectivas de paz”, dijo Montes con orgullo.
Además, Ortega destacó: “Hay una imagen que me gusta mucho: el muro en Tijuana. Del lado de México está pintado con rostros, colores y murales; del lado de Estados Unidos está completamente negro, sin ningún tipo de arte”, reconoció el integrante de la banda capitalina.
Con esa imagen en la mente, Maldita Vecindad promete seguir el rumbo de su propuesta, retratando problemáticas con la capacidad de la música para convertirlas en comunidad.







