En los últimos quince años Tijuana se ha consolidado como la ciudad más dinámica del Estado y una de las de mayor crecimiento en México. De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda 2020 del INEGI, la ciudad alcanzó 1,922,523 habitantes, lo que representó un incremento significativo respecto a los 1.5 millones registrados en 2005.
Las proyecciones de población de CONAPO estimaban que para 2025 Tijuana contaría con 2,151,740 habitantes, concentrando más del 52% de la población estatal. Este crecimiento sostenido refleja tanto la atracción económica de la ciudad como su papel estratégico en la frontera norte, pero también genera una presión constante sobre la disponibilidad de terrenos urbanos.
La expansión de la mancha urbana ha reducido la oferta de suelo, encareciendo espacios disponibles y planteando retos para la planeación urbana, la vivienda y la infraestructura. Así, Tijuana enfrenta el desafío de equilibrar dinamismo económico con gestión territorial sostenible.
La escasez de tierra urbanizable es un factor decisivo. Quienes adquieran ahora los terrenos que aún quedan disponibles pasarán a la historia como los inversionistas con visión que compraron los últimos espacios de desarrollo. Sus proyectos serán recordados como los últimos que pudieron levantarse en una ciudad donde pronto ya no habrá más tierra disponible. Esta condición convierte la inversión actual en un acto estratégico y trascendente.
Otro elemento clave es el tipo de cambio. La mayoría de los terrenos en Tijuana se ofertan en dólares, pero el precio del dólar se ha mantenido en torno a 17 pesos por unidad en 2026, lo que significa que los precios en pesos se han reducido en términos relativos. Para inversionistas nacionales, esto representa una ventana de oportunidad única: adquirir tierra a un costo más competitivo y asegurar plusvalía futura cuando el dólar recupere terreno frente al peso.
Es importante señalar que en los meses recientes hubo una lentitud en la inversión, derivada de la incertidumbre por los altos aranceles impuestos por la administración Trump y por el inicio de un nuevo gobierno federal en México. Sin embargo, la decisión de la Corte Federal de Estados Unidos que limitó las medidas más restrictivas de Trump, junto con la consolidación del gobierno mexicano, paulatinamente están devolviendo confianza y estabilidad al entorno de inversión.
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Como dijo Albert Einstein: “Las crisis son oportunidades para quien las sabe aprovechar”. Hoy, tras estarse superando la etapa de incertidumbre, Tijuana ofrece un escenario de expansión poblacional, ventaja cambiaria y estabilidad que convierte la compra de terrenos en una decisión visionaria.
En conclusión, invertir en terrenos en Tijuana y Baja California en este momento significa asegurar un activo escaso, con alta plusvalía y relevancia histórica. Es la oportunidad de ser parte de los últimos proyectos que marcarán el desarrollo de una de las regiones más dinámicas de México.
Todo es cuestión de aprovechar la última llamada inmobiliaria.
Alberto Sandoval ha sido profesor, servidor público, consultor, conferencista, deportista y activista ciudadano. Correo: [email protected] Internet: http://about.me/sandovalalberto/ Facebook: Alberto Sandoval X (Twitter): @AlSandoval Instagram: @AlbertoSandovalF TikTok: @AlbertoSandovalF






