“Sunshine in my eyes can make me cry…” (John Denver, 1973)
1. “Seguramente son los años…” trato de justificarme cuando una situación me hace sentir nostalgia, me alegra hasta la carcajada o me entristece hasta llegar a sentir humedad en mis ojos, entonces me doy ánimos: “Aunque ya pasas del sexto piso no te sientes viejo, y estás de buen ánimo, además sin problemas graves de salud”.
Y es que, en ocasiones sucede que un video en las redes sociales, un texto, un verso, una canción, las fotografías viejas, los recuerdos de personas queridas, las que se han ido, las que se están yendo, las nubes, el mar que va y viene, el vuelo de un ave, imágenes de mi ciudad en tiempos tranquilos, situaciones cotidianas de la vida en sociedad, y otras cosas más me mueven las emociones.
Así, me pongo reflexivo y hasta “filósofo” cuando leo un texto interesante, me hace pensar, señal que aún tengo una que otra neurona en buen estado y que los wiskis bebidos hasta la fecha no han acabado con todas; luego la risa me ataca fácilmente al ver algún video chusco en las redes sociales, aunque con la IA ya ni se sabe cuáles son verdaderos y cuáles no. Me pregunto entonces ¿hasta dónde llegará la tecnología?
Desde mi adolescencia me dio por escribir versos a manera de “poemas” en un cuaderno que está por ahí guardado y ha resistido más de 50 años, si acaso un par de ellos llegó a “la destinataria”; los escribí en esa etapa de la vida donde lo mismo estaba alegre, sentimental, enojado, inconforme o me valía madre todo. Un suspiro de larga duración se escapa cuando vuelvo a leerlos. ¿Serán los años?
Publicidad
2. La música, ¡ah la música! Sí que me mueve; en especial la de “mis tiempos” (ahí voy de nuevo). Bien llenaría un capítulo completo de algún libro si me extiendo en este tema. Entre las favoritas están “Reflections of my life” (Marmalade, 1970), “Making with You” (Bread, 1970), “Wind beneath my wings” Bette Midler, 1988), “Sunshine on my shoulder”, “Annie´s song” (Jhon Denver, 1973 y 1974). Seguramente alguna sonará cuando me vaya…
De los grupos locales “Bailemos solamente una vez más” y “Aquellos buenos tiempos” (Los Moonlights,1972 y 1973), y tantas otras ocupan un lugar especial en mi colección (tengo discos de 33, 45 y 78 rpm, casetes, cartuchos de 8 tracks, CDs y USB). Aquí debo aclarar que me gusta de todo, en español e inglés (rock), pero eso sí, nada de banda y menos reguetón o corridos tumbados.
3. Me doy cuenta de que cada vez fallecen más personas contemporáneas, lo que me preocupa; aquí es donde me pongo a pensar en qué pasará cuando me toque…pues ¡que sea lo que tenga que ser! Mi sabia y casi centenaria abuela me dijo alguna vez: “Ya no te cueces al primer hervor”. So…dijo el gringo.
Tal vez por eso trato de disfrutar de lo que antes no tomaba en cuenta: El amanecer, el cielo, las aves, los árboles, el mar que tanto me gusta y le temo a la vez, en fin, la naturaleza toda.
Añoro mucho los tiempos tranquilos de mi Tijuana y de mi país, tiempos de paz, convivencia y no desconfianza, sin temor, sin aprovecharse de los demás (me desagradan las injusticias). Vuelvo a preguntarme: ¿Serán los años? Y si son, qué más da, ¿quién me quita lo bailado?
P.D. De vez en cuando es bueno tocar otros temas…
Óscar Hernández Espinoza es egresado de la Facultad de Derecho por la UABC y es profesor de Cultura de la Legalidad y de Formación Cívica y Ética en Tijuana.
Correo: [email protected]






