Tal parece que los aspirantes a candidatos de Morena no le quieren dejar ni una pared a los cantantes de música que se anuncian en pintas de la ciudad. Hoy, todo objeto vertical, muro o cerco representa un potencial anuncio propagandístico para los adelantados del vinotinto que aspiran a ocupar una alcaldía o la Gubernatura de Baja California, para lo cual, el único elemento que les importa es el de la popularidad. Desde hace dos semanas dimos a conocer el esquema de promoción anticipada -que debería ser ilegal- de los aspirantes a los puestos electorales de 2027, donde destacan en Mexicali, las bardas pintadas en favor de la senadora Julieta Ramírez Padilla, su compañero de fórmula, Armando Ayala Robles, y el mismo Jesús Alejandro Ruiz Uribe, quien disfraza sus aspiraciones a través de la promoción de la fundación que lleva sus apellidos y dirige su hermana. También se han visto pintas del aspirante a la Presidencia Municipal de Mexicali, Armando Samaniego y de la diputada federal, Evangelina Moreno. Lo interesante es que además de no dejar ni una barda para comadre, ahora los pre-precandidatos están haciendo campaña negra, pintando sobre la propaganda de sus adversarios. Es decir, llega un individuo y aprovecha para ilustrar una pared blanca con el nombre de Julieta Ramírez, pero, a los días, el anuncio aparece en blanco porque alguno de los morenistas competidores lo cubrió para colocar el suyo; luego, otro interviene y vuelve a pintar la barda para la promoción de otro candidato. Los únicos ganadores en este juego vulgar de politiquería, son los proveedores de pintura del gobierno, cuya única preocupación es saber qué se va a terminar primero: el dinero de los aspirantes o la pintura para surtirles.








