El artista visual falleció a la edad de 90 años: “Todo mundo cree que es fácil colocar cinco botellas rotas y diez vasos sucios y decir que es arte de protesta o quién sabe qué cosa”, expresó a este Semanario en 2011 en Tijuana
A la edad de 90 años, falleció el artista visual mexicano, de origen italiano, Pedro Friedeberg, confirmó la Secretaría de Cultura federal este jueves 5 de marzo de 2026.
“La Secretaría de Cultura del Gobierno de México lamenta el fallecimiento del arquitecto, artista y diseñador Pedro Friedeberg, referente del surrealismo en México. Su obra, reconocida por su imaginación y singular lenguaje visual, forma parte del patrimonio artístico contemporáneo del país. Descanse en paz”, emitió la Secretaría de Cultura del gobierno federal.
“El Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura lamenta el fallecimiento del artista Pedro Friedeberg (1936–2026), figura fundamental del arte contemporáneo en México. Reconocido por su imaginario singular, su obra se distinguió por la exploración de formas simbólicas, arquitecturas fantásticas y composiciones de gran precisión gráfica. A lo largo de su trayectoria desarrolló pintura, dibujo, escultura y diseño. El INBAL expresa sus condolencias a sus familiares, amistades y a la comunidad artística. Su legado permanece como parte significativa del arte mexicano de nuestro tiempo”, comunicó también el INBAL.
Entre julio y octubre de 2011, el artista visual expuso “Pedro Friedeberg. La estética hipnótica, la manía obsesiva y la arquitectura utópica del siglo XXI”, en El Cubo del Centro Cultural Tijuana (CECUT). En esa ocasión, expresó a ZETA: “Los que más están de moda son los que peor arte hacen, para mi gusto, no te voy a decir nombres pero son los que hacen arte conceptual, arte instalación; podrían hacer una cosa más novedosa”, planteó.
A continuación, se reproduce íntegra la entrevista con ZETA, tal como se publicó en su momento, de julio de 2011, titulada “Pedro Friedeberg en El Cubo”, a propósito de su exposición en Tijuana:

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PEDRO FRIEDEBERG EN EL CUBO
Es probable que la mayoría de los lectores haya visto una silla en forma de mano. Se ve por doquier. Por supuesto, se trata de réplicas que pululan por miles alrededor del mundo. No es una silla nueva; es más, cuenta ya con 50 años de vida porque fue creada en 1961 Pedro Friedeberg y se titula “Silla-Mano”. Desde entonces, su propuesta es de dominio público.
Precisamente, el artista de raíces alemanas, nacido en Italia en 1936 pero radicado en México desde 1940, expondrá más de 100 piezas en la Sala 1 de la galería El Cubo del Centro Cultural Tijuana (CECUT), incluida la afamada silla.
“Silla-Mano” de la serie “Muebles Fantásticos” es su pieza más conocida, no obstante su creación es vasta: Acuarelas, serigrafías, arte-objeto, maquetas, esculturas, acrílicos y tintas e impresiones digitales de alta definición es sólo parte de su obra.
En 2009, el artista (www.pedrofriedeberg.com) expuso la retrospectiva “Pedro Friedeberg: arquitecto de confusiones impecables” de 185 piezas. Aunque aproximadamente la mitad ya fue expuesta en la Ciudad de México, la de Tijuana incluye obra reciente.
“‘La estética hipnótica, la manía obsesiva y la arquitectura utópica del siglo XXI’ es el título de la exposición en Tijuana, misma que contará con más de cien piezas bajo la curaduría de Reyna Henaine.
“Si bien llegó a dominar los sistemas de perspectiva y otras reglas del dibujo profesional, en 1958 dejó de lado la carrera de arquitectura para volverse pintor. Durante los cincuenta años que han pasado desde que tuvo su primera exposición individual en la Galería Diana de la ciudad de México, Pedro Friedeberg ha inventado un mundo fantástico lleno de referencias y símbolos de las culturas y religiones del pasado”, asegura Henaine.
“Mejor conocido en el mundo por su famosa ‘Silla-Mano’, diseñada a principios de la década de 1960, su obra pictórica y dibujística, sus maquetas y ensamblajes han pasado inexplicablemente inadvertidos”, advierte la curadora. Y complementa que en la extensa obra de Friedeberg “resaltan edificios imposibles y vistas urbanas soñadas, cajas y cuartos delirantes, extrañas esculturas de lunas y mariposas, y densas composiciones de elementos simbólicos”.
“Siempre impecables en su trazo, perfectamente ejecutadas con una maravillosa perspectiva y alucinante exactitud. Su obra es única, tan inquietante y alucinógena como divertida”, agrega Henaine.
La exposición de Friedeberg en la Sala 1 de El Cubo del Centro Cultural Tijuana se compone de más de cien piezas entre acuarelas, serigrafías, arte-objeto, maquetas, acrílicos y tintas e impresiones digitales de alta definición (obtenidas por medio de la técnica llamada glicee).
Henaine asegura que entre las piezas incluidas en la muestra no pueden faltar “Silla-Mano”, “Silla-Mariposa”, “Silla-Ciempiés”, además de sus relojes astroecológicos, algunas piezas de la serie “El ropero y sus atrevidas mesas”, entre ellas “Mesa Galileo II” y “Mesita San Pedro”.
Pedro Freideberg nace en Florencia, Italia, el 11 de enero de 1936. En 1939 llega a México debido a que sus padres, judíos alemanes, encuentran refugio en el país a propósito de la época de Mussolini y la Segunda Guerra Mundial.
Estudia en Boston y en 1957 ingresa a la carrera de arquitectura en la Universidad Iberoamericana, donde conoce al artista mexicano Mathias Goeritz. Friedeberg abandona carrera de arquitectura e ingresa a la de artes plásticas en la misma universidad.
En 1961 se integra al grupo “Los Hartos” organizado por Mathias Goeritz. En 1962, Pedro Friedeberg realiza uno de sus primeros “Muebles Fantásticos”: La “Silla Mano”, su obra más famosa.
Entre algunos de sus becas y premios se encuentran la Bienal de Córdoba, Argentina; en la Trienal de Grabado de Buenos Aires, Argentina; en la Bienal de San Juan, Puerto Rico; XI Bienal de Gráfica de Tokio, Japón.
Entre sus exposiciones figuran “Los Hartos” Galería Antonio Souza (México); Pedro Friedeberg Galerie Carroll (Alemania); Confrontación 66, Palacio de Bellas Artes (México), Fantastic Furniture – Museum of Contemporary Crafts (Nueva York), Pedro Friedeberg Ex-Convento del Carmen (Guadalajara).
Diversos museos y colecciones conservan obras de Friedeberg: Musee du Louvre París, Museum of Modern Art Nueva York (MOMA), Museo Omar Rayo Colombia, Museo José Luis Cuevas México, Museo de Arte Moderno de México, Tel Aviv y París, Museo Cavalino Italia, así como la Casa de Las Américas La Habana.
Amable y gustoso, Pedro Freideberg acepta una entrevista con ZETA, misma que se reproduce a continuación. Para empezar, expresa su satisfacción por exhibir en El Cubo del CECUT:
“Me siento muy bien, es un gran honor para mí exhibir en Tijuana aunque también me gusta exhibir en otros lugares. Tengo mucha curiosidad de ir a Tijuana, nunca he estado ahí. Tengo mucha ilusión de mostrar ahí. A ver si cabe mi obra, porque a lo mejor no mandé bastantes cosas”.
— ¿La exhibición en Tijuana es “Pedro Friedeberg: Arquitecto de confusiones impecables” expuesta en Bellas Artes en 2009?
“La mitad de las cosas ya se mostraron aquí en el Palacio de Bellas Artes. La de Tijuana, la mitad es obra nueva y una cuarta parte es obra muy antigua como de hace 40 años, la ‘Silla-Mano’ que tiene 50 años y otra cuarta parte son cuadros que se mostraron ya en el Palacio de Bellas Artes en el año antepasado (2009)”.
— ¿Cómo está compuesta la exposición de Tijuana?
“Hay de todo porque mi obra es muy diversificada. En general a mí me gusta crear cosas que tengan algún sentido, de lo ridículo, que tengan sentido de humor, que no sea el arte de siempre de hoy en día que ha resultado bastante aburrido en todas estas instalaciones y arte conceptual, todo eso me parece un poco anodino; entonces yo trato de hacer un arte que sea más risible, más entendible para la gente, porque yo veo que mucha gente va a los museos y no entiende nada, entonces yo trato de hacer cosas que sean más inteligibles”.
“La mitad son esculturas o muebles-esculturas, muebles absurdos como mesas, manos. Luego, hay esculturas que son ensamblajes porque están hechas de otros objetos ya hechos como de escultura colonial y el resto lo he hecho yo como unas especies de monstruos de cabezas semi-coloniales. Hay dos o tres tipos de pintura, unas que tienen mucha perspectiva porque yo estudié arquitectura, entonces estoy fascinado con la perspectiva que se inventó en el Renacimiento; ahora está un poco fuera de moda dibujar con perspectiva, la gente no sabe dibujar, o ya no quiere dibujar así; pero a mí me sigue fascinando y no me importa que no esté a la oda. No es pintura abstracta, es dibujo que quiere decir algo, es dibujo figurativo, geométrico y arquitectónico”.
— ¿Qué efecto buscar lograr en el espectador con sus obras arte pop y art op?
“Comunicarme con el público, hacer reír a la gente o hacerla pensar, como todo arte. He usado motivos del arte, sobre todo del arte op (art op) que es el arte de movimientos de superficies blancas y negras que divierten mucho al ojo y que causan ilusiones ópticas”.

— Para lograr la perfección de las líneas y la perspectiva y generar movimiento en sus piezas, ¿qué método o técnica en específico para lograr la cinética en su arte op?
“Como estudié arquitectura y dibujo arquitectónico uso material que usaban; creo ya ni eso usan los arquitectos, hoy en día ya todo es por computadora; pero cuando yo estudié arquitectura hace un poco más de cincuenta años todavía uno se sentaba a dibujar sobre papel con tinta china y usaba uno los métodos de la perspectiva renacentista y los planos también los tenía que inventar uno, no los inventaba la computadora”.
— ¿Qué puede decirnos precisamente del arte contemporáneo donde abunda la instalación y el dibujo y diseño por computadora?
“Desafortunadamente, demasiada gente que no tiene ningún talento se ha aprovechado de estos modos de expresión, creen que es muy fácil. Esto ya es una cosa muy antigua, desde hace ya 80 años cuando empezó Picasso, por ejemplo; hace 100 años la gente no entendía a Picasso y pensaban que pintaba como niño chiquito porque no tenían educación visual, de ahí surgió este deseo de mucha gente del público en general de querer pintar porque se ve muy fácil o hacer como Jackson Pollock, por ejemplo, aventar nada más pintura contra un lienzo; pero no es tan fácil como parece si uno lo quiere hacer bien. Lo malo es que demasiada gente, como en todas las artes y ciencias, hoy en día hay una sobrepoblación de gente sin talento que se quiere dedicar a pintar, a actuar, decorar a quién sabe cuantas cosas, pero no todo funciona”.
— ¿Hay un abuso de la instalación en el arte contemporáneo?
“Exacto. Todo mundo cree que es fácil colocar cinco botellas rotas y diez vasos sucios y decir que es arte de protesta o quién sabe qué cosa”.
— ¿Cómo describe el arte actual en México?
“Es como en todos lados: Hay una total confusión. Los que más están de moda son los que peor arte hacen, para mi gusto, no te voy a decir nombres pero son los que hacen arte conceptual, arte instalación; podrían hacer una cosa más novedosa, ¿no?”.

— Que finalmente Marcel Duchamp desde principios de siglo XX ya colocó un retrete como objeto de arte…
“Son chistes que se pueden hacer una sola vez, pero no se puede repetir, repetir y repetir. Lo de Duchamp ya tiene casi 100 años y todavía hay gente que cree que puede poner una caja de zapatos vacía. Es un chiste que se ha repetido como 17 mil veces, ya a nadie le hace reír, a nadie le hace pensar, no veo el caso de esas cosas”.
— ¿Qué se propone como artista al criticar el absurdo de las cosas en sus obras?
“Toda la vida me parece sumamente absurda hoy en día, más absurda que hace 200 años, por ejemplo. Todo es como loco, como sin sentido, como mucha pérdida de tiempo, como invitación de cosas; por ejemplo, la gente se viste como si fueran a la luna, con uniformes rarísimos con muchas bolsas, cierres por todos lados que nunca van a abrir esas bolsas, son cosas de las modas pasajeras. Ya nadie lee, todo mundo ve unos programas infinitamente estúpidos en la televisión, en eso consiste la vida diaria, es lo que yo encuentro absurdo, ridículo y una total pérdida de tiempo”.
— ¿Cuál es su papel en este mundo absurdo que nos acaba de describir?
“Yo vivo aislado totalmente, yo hago mis cositas que igual las hubiera podido hacer hace 50 ó 100 años. Tengo muy ligeras influencias del arte moderno, como del dadaísmo, el surrealismo, que también se ocuparon de subrayar lo absurdo y lo ridículo de la sociedad contemporánea, la terrible distribución de la riqueza; hay muy poquitos ricos y muchísimos pobres que jamás van a pisar un museo, que apenas tienen para comer. En realidad es no es mi intención, mi propósito no es hacer un arte de protesta. Yo creo que con hacer un arte medianamente bueno uno ya está protestando contra el arte malo, el que llena el 90 por ciento de los museos, contra la mala pintura que se en 10 mil galerías de todas las ciudades del mundo. Ahí está lo ridículo y lo absurdo”.
— En su obra, tal como lo reconoce, refleja un gran amor por el adorno. ¿De dónde surgió ese amor por ornamento egipcio, gótico, barroco, victoriano y precortesiano?
“Porque mis padres hacía 70 años ya eran minimalistas, porque les encantaba lo súper moderno, las casas casi sin muebles y sin cuadros, entonces me aburría mucho eso. Yo quería ver más riqueza de ornamentos, objetos, antigüedades, juguetes; a mí siempre me han fascinado los objetos, sobre todo los objetos mecánicos, los trenecitos eléctricos, los robots esos chiquitos que caminan y aparte de eso, toda la ornamentación que uno ve en la pintura hasta el siglo XVIII lleno de tapices, tapetes, textiles, arquitecturas hechas de piedra labrada, de yeso, madera, de cantera. Hay tanta riqueza de ornamentos que también es otra cosa que nadie ha aprovechado bien hoy en día porque no la entienden, no la ven o les da flojera”.
— ¿Cuál es el papel del ornamento en su obra?
“Pero rellenar superficies pero de manera divertida, o de manera inteligente”.
— ¿Por qué considera que, como dice Reyna Henaine, la curadora, es más conocido en el mundo por su famosa “Silla-Mano” que por “su obra pictórica y dibujística, sus maquetas y ensambles han pasado inadvertidos”?
“Porque es lo más directo que uno ve. Uno no tiene que molestarse estudiando, leyendo la escritura, la propuesta de un cuadro, porque mis cuadros son muy complicados a veces. Entonces si ven una mano, luego luego ven que es una mano, que es muy grande y que uno se puede sentar en ella y les parece un buen chiste, pero yo no estoy demasiado satisfecho con esa creación, nunca estuve”.
— ¿Por qué no está satisfecho con la “Silla-Mano”?
“Porque no tiene ornamentos, nada más es una mano estúpida, así sola; pero en su momento era como un chiste surrealista o dadaísta, yo no pensé que tendría tanto éxito o que se divulgaría tanto”.
— ¿En qué etapa se encuentra el artista Pedro Friedeberg?
“Yo me siento muy creando ahorita. Pero a lo mejor me cae un ladrillo en la cabeza ahorita saliendo de la casa y ya se acabó la creación. O a lo mejor puedo vivir otros treinta años. Picasso hizo muchas cosas bastante buenas casi a los noventa años. Tisiano, el pintor italiano del Renacimiento vivió también hasta los 90 años y hasta el último día de su vida estuvo pintando maravillosas cosas”.
— Luego de una larga y reconocida trayectoria plástica de más de 50 años, ¿cuál es su interés?
“Sigo muy metido en arte correo que es el arte de escribir cartas ilustradas y acabo de exhibir en el Museo de la Filatelia de Oaxaca, que es un museo muy interesante”.
— Finalmente, ¿qué proyecto artístico está creando en la actualidad?
“Tengo tantos proyectos que no sé por dónde empezar. Me piden muchas cosas, no sé si pueda cumplirlas todas, siempre me están pidiendo arte gráfico, litografías, grabados, esculturas, muebles surrealistas, en fin, no me alcanzan las 24 horas del día; además soy muy flojo y nada más trabajo tres horas o cuatro”.






