19.1 C
Tijuana
lunes, marzo 9, 2026
Publicidad

“Es imposible vivir sin arte”: Juan Zúñiga

Una obra de caballete es muy personalizada; un mural es algo así como un libro abierto”, expresó a ZETA el artista plástico tijuanense, que fue homenajeado el pasado viernes 27 de febrero

 

Entre aplausos y otras muestras de afecto y reconocimiento a su trayectoria y aportaciones al arte en Baja California, el artista plástico tijuanense y maestro jubilado Juan Zúñiga Padilla fue homenajeado por sus exalumnos, familiares, amigos y comunidad cultural en general, el pasado viernes 27 de febrero, en el Salón La Tasca de la Casa de la Cultura de Playas de Tijuana.

Publicidad

Anuncio

“Me sentí muy conmovido, lleno de satisfacción por todas las personas que estuvieron ahí, tanto los medios como mis alumnas, alumnos, conocidos, amistades. Fue algo indescriptible que me tocó de veras las fibras de mi ser y me hizo valorar y revalorar tanto cariño y tanto aprecio de que me tienen y que les tengo también a todos”, refirió a ZETA un muy emocionado Juan Padilla después de su homenaje.

Nacido en Pátzcuaro, Michoacán, el 3 de febrero de 1944, Juan Zúñiga estudió entre 1958 y 1962 en la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en ese entonces conocida como Academia de San Carlos, y desde 1978 se estableció en Tijuana, para fortuna del arte bajacaliforniano y cientos de alumnos que tuvieron la oportunidad de su cátedra.

Publicidad

Anuncio

Tras egresar de la UNAM, recordó que desde 1963 se ha dedicado a compartir tanto su obra como sus conocimientos a las diversas generaciones de jóvenes artistas, principalmente de Tijuana: “Desde 1963 a la fecha; 63 años tengo de estar compartiendo, de estar dándome. Darse a los demás, es ser uno mismo”, reconoció emocionado ante su público.

Publicidad

 

“PERDÍ TODO”

Ante un público siempre atento, relató que el 12 de noviembre de 2023 (cuando se encontraba durmiendo tranquilamente con su familia en su casa-taller localizado en la parte alta de la colonia Libertad) un incendio arrasó con sus pertenencias personales, su obra de caballete y su biblioteca familiar: “Tenía en mi casa –casa de ustedes– tres bibliotecas y el día que se incendió mi casa se perdieron más de mil 500 libros: toda la obra de mi vida; no me quedó ni un cuadro, no quedó nada, perdí todo”, confesó.

También contó a ZETA cómo sucedió la tragedia, aunque por fortuna él y su familia salvaron la vida el día del siniestro:

“Era la una de la mañana cuando me di cuenta. Estaba dormido, entonces empecé a toser: era el humo. Definitivamente ya no aguanté y abrí los ojos… Estaba blanco todo, no se veía nada. Agarré del brazo a mi esposa (María Eugenia) y casi la saqué arrastrando de la cama. Y yo diciéndole a mi hijo: ‘Vámonos para afuera’. Al final no tenía con qué tomar fotografías porque también se quemó el celular. Los bomberos viendo el show. Perdimos todo: documentos, credenciales, pasaportes, todo, todo”.

De hecho, sospechó seriamente: “Me quedé patinando con el incendio de la casa. No encontré forma de cómo comprobar que eso no fue accidental”.

Artista al fin y aunque la mayoría de la comunidad cultural bajacaliforniana y exalumnos lo reconoce y aprecia, también advirtió: “Como tengo tantos amigos, amigas, también ha habido por ahí gente que no puede verme; quizá sea envidia, quizá sea coraje, quizá tienen sed para llenar su alma y no han encontrado dónde ni cómo hacerlo. Y repito: yo doy, porque tengo mucho que dar, que no es mío; no me voy a llevar nada, absolutamente”.

Siempre optimista y de buen ánimo a pesar del fuego que convirtió su obra en ceniza, recordó las consecuencias en su salud: “Eso trajo como consecuencia que me diera una embolia, tenía paralizado prácticamente medio cuerpo, pero aun así aquí estoy, para seguir sirviendo a ustedes”, pronunció cobijado de aplausos de medio centenar de asistentes.

El artista explicó a ZETA que su obra pictórica consumida por las llamas “eran pinturas que estuve pintando durante 60 años, unas 60 pinturas; no llegaban a cientos porque yo poco produje de caballete”.

Durante su homenaje, tres obras de mediano formato aparecían en el fondo del escenario, más otra veintena de piezas en pequeña presentación estaban dispuestas en una mesa para la venta, las cuales se agotaron. El artista aclaró a ZETA que se trataba de réplicas de su obra a través de impresiones:

“Cuando se incendió mi casa, con todo el taller, perdí mi trabajo de 60 años y esas obras por alguna razón del mundo alguien rescató las imágenes y se mandaron a imprimir en lona y parecía que eran originales, pero sí eran mías, autoría mía. Una de mis alumnas retrabajó las imágenes con Inteligencia Artificial y ya trabajadas entraron a la impresión. Las impresiones las hacen en lona, tal parece que fueron originales”.

De hecho, planteó su intención de recuperar su trabajo pictórico a través de impresiones basadas en fotografías de su obra borrada por la lumbre: “Voy a informar a mis hijas, que son las que se encargan de esto, para que hagan más impresiones porque quiero quedarme con un juego completo de mi trabajo, porque no tengo nada”, reveló.

 

NOS QUEDAN SUS MURALES

A pesar que su obra de caballete fue arrasada por la sorpresiva ignición, Juan Zúñiga también es autor de diversos murales creados en Quebec, Canadá, y Baja California; en la entidad fronteriza ha creado, por ejemplo, “La cosmogonía del Quinto Sol”, en el paso turístico peatonal Tijuana-San Ysidro; “Tierra y libertad”, en Rosarito, actualmente destruido; “La puerta”, en el acceso turístico peatonal de línea internacional de Tijuana; “La filantropía y el arte en la educación”, en CETYS Universidad; y “La historia del libro” (en coautoría con Rosendo Méndez), ubicado en el interior de la Librería El Día de Tijuana de la Zona Río, entre algunos otros.

Un mural también emblemático de su legado pictórico es indudablemente “Raíces históricas de Baja California”, creado en el Palacio Municipal de Tijuana. “Narra la historia de Baja California desde los primeros habitantes hasta el presente. Es un homenaje también a las mujeres que trabajan en las maquiladoras”, detalló a ZETA.

“Mi mural del Palacio Municipal es un homenaje entre otras cosas a la mujer que trabaja en maquiladoras. Tú te paras a la mitad del mural y empiezas a observar todo lo que narra, pero te empiezas a hacer para atrás, vas caminando de espalda, y vas a ver que todo el mural termina siendo un águila con alas extendidas; una simbiosis tan brutal, tan hermosa”, confesó.

— A diferencia de una obra de caballete, ¿qué es un mural para Usted?

“Alguna vez en la Casa de Cultura Tijuana se hizo un conversatorio con varias personas jóvenes, hombres y mujeres, que se hacían llamar muralistas. Entonces yo les dije: ‘Yo quiero decirles, con todo respeto y admiración: ustedes no son muralistas y su obra no es mural. Por una razón, se los digo con conocimiento de causa y con respeto: ustedes pintan en un muro y dan por hecho que ya es un mural porque está en un muro; eso es una pintura grandota, es un cuadro grandote, pero no un mural’. ¿Por qué? ¿Cuál es la diferencia entre un mural y un cuadro? Una obra de caballete es muy personalizada; un mural es algo así como un libro abierto, una narrativa que está describiendo algún acontecimiento histórico importante. En un mural se manejan muchos conceptos como el equilibrio, los colores, la forma, la composición. Debe haber tal armonía y tal equilibrio en el mural que tiene que ser una persona que tenga conocimiento al respecto de lo que es el lenguaje de la plástica”.

“Un mural, aunque una persona no sepa de arte, con el sólo hecho de estarlo observando y tratando de analizarlo, está leyendo, entre comillas, lo que ahí está pintado, por eso se llama lenguaje de la plástica. Y puede disfrutarlo igual que puede disfrutarlo una persona que tiene conocimiento. Eso es lo que hace bello al mural, que te comunica, que te dice cosas”.

— ¿Cómo es el proceso de creación de un mural? ¿Usted hace bocetos del mural o va surgiendo conforme lo va pintando?

“Yo construyo un mural en la mente, lo voy creando mentalmente. Estoy pintando, entre comillas, mentalmente día y noche. Tengo la imaginación tan clara que lo veo en mi cerebro, entonces lo voy construyendo. Pero antes de esto, ¿cuál es la razón de ese mural? ¿Qué quiero decir? ¿A quién se lo quiero decir? ¿Cómo lo quiero transmitir? Ya con eso en la mano, es toda una serie de cosas, bien que lo escriba o que lo mantenga en mi cerebro, empiezo ya a construirlo. Y cuando ya terminé de construirlo en la mente, ya es mucho más fácil que yo agarre un papel, y a escala, según el tamaño del muro, lo empiezo a trazar para ir verificando que efectivamente todas las cosas están en su lugar y donde deben estar”.

— ¿Qué características debe tener un mural?

“Que transmita la intención del artista y que sea constructivo para que la gente pueda disfrutarlo plenamente”.

— ¿Qué materiales usa para crear sus murales?

“Uso acrílicos especiales que tienen una capacidad de alta resistencia, porque si no, hay que considerarse, el tiempo los va a ir acabando. Generalmente un mural dura entre 15 y 20 años y hay que estarlo de alguna manera restaurando para que pueda seguir con vida”.

— ¿Debe ser narrativo un mural?

“Necesariamente un mural narra, necesariamente un mural siempre va a narrar algo que la gente lo va a comprender. El trabajo de un mural es multifacético, multicultural, cada uno lo va a entender de acuerdo a su posición y a su entender”.

— ¿Por qué es importante el color en un mural?

“El color es fundamental. Si una persona va a trabajar un mural y no conoce el lenguaje del color, debe saber que hay colores cálidos y colores fríos, y debe saber ocuparlos adecuadamente. Así como hay líneas dinámicas debe de haber colores dinámicos. Así como hay partes del mural que pueden ser pasivas, tienen que ser colores fríos. Es un conjunto de cosas que se tienen que ir equilibrando; si no, entonces sería un accidente, no un trabajo con conocimiento de causa”.

— ¿Qué colores prefiere Usted en un mural?

“Cada pintor tiene, curiosamente, sépalo o no, cierta inclinación a cierto colorido. Mi colorido es más bien hacia los colores magenta; hay un color muy particular que se llama rojo alizarin, ése es uno de mis preferidos”.

— ¿Qué es lo más importante en un mural? ¿La composición, el color, el contenido, el equilibrio?

“Todo es importante. Si falla una de esas cosas, ya no funciona todo. Todo debe estar debidamente equilibrado, bien pensado, bien medido. Es como si tuviera un billete roto y le falta un pedazo; ya no sirve”.

 

“ES IMPOSIBLE VIVIR SIN ARTE”

Siempre dispuesto al diálogo, a propósito de su homenaje, Zúñiga expresó a ZETA sentirse “muy emocionado, bastante emocionado y agradecido sobre todo con mis alumnos que son más cercanos, invitados de lujo”, valoró.

Tras cumplir 82 años de vida el pasado 3 de febrero de 2026, confesó a este Semanario: “Siempre he pensado que no se deja de producir la obra mientras uno tenga aliento en el cuerpo; así es que cualquier día, cualquier momento siempre está listo para poder seguir creando”.

— ¿Qué ha sido el arte para Usted en su vida y en su trayectoria?

“El arte es una forma de comunicación a nivel local, nacional e internacional. El arte son las páginas de un libro abierto para que la gente se entere de lo que uno piensa libremente. El arte es una forma de compartir mis pensamientos y las acciones que uno siempre está pendiente de comunicar las cosas buenas, y señalar también las cosas que no son buenas para el desarrollo de la ciudad”.

¿Qué piensa Usted del del arte plástico en Baja California?

“Yo fui punta de flecha en el ambiente cultural, tanto de aquí de Tijuana como de Mexicali, y afortunadamente ha continuado. Habría que sentarse para hacer un análisis más profundo de cómo está ahorita la producción plástica en la ciudad, pero se requiere un tiempo mayor para sentarse a analizar, discernir y discutir”.

¿Usted habría podido vivir sin arte?

“No, es imposible vivir sin arte. Yo recuerdo que desde los cuatro años empecé a tener un lápiz en la mano y a hacer dibujos a mi manera, y hasta la fecha nunca he dejado de hacer ni dibujo ni obra de caballete, pero más mi producción es de mural, tanto aquí como en el extranjero. Mi espíritu, mi ser, requiere de estarse alimentando frecuentemente con lo que hago. Así como la música llena el espíritu, el arte de la pintura en general llena el espíritu también; lo mismo el teatro, el cine, la literatura. Todas las expresiones de arte son necesarias para fortalecer, para alimentar el espíritu, y seguir activo tanto físicamente como mentalmente”.

¿Sigue Usted pintando, sigue Usted creando?

“Bueno, ahorita, de momento estoy en ‘stand-by’ porque todas las cosas que tenía en mi taller y mi casa se quemaron en el incendio. Me quedé sin nada, absolutamente”.

¿Qué planes tiene, maestro?

“Seguir trabajando. La gente me está llamando por teléfono para continuar compartiendo conocimiento tanto a niños como adultos y jóvenes. Seguir compartiendo con la gente, porque –hay una cosa muy importante– en el diccionario de mi vida la palabra egoísmo no existe”.

Finalmente, aún con el interés y preocupación por compartir, reveló a ZETA su deseo de convertir en un Jardín del Arte su estudio que en 2023 el incendio redujo a polvo:

“Voy a seguir con la promoción, voy a seguir con la preparación del espacio físico para seguir admitiendo a más personas; y en el terreno donde quedó vacío, prácticamente, lo voy a convertir en un Jardín del Arte, para dar clases, exposiciones, conferencias y todo lo que implique la cultura”.

- Publicidad -spot_img

Autor(a)

Enrique Mendoza
Enrique Mendoza
Enrique Mendoza Hernández estudió Comunicación en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) Campus Tijuana. Premio Estatal de Literatura 2022-2023 en la categoría de Periodismo Cultural, otorgado por la Secretaría de Cultura de Baja California; Premio Nacional de Periodismo Cultural FILEY 2025, otorgado por la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), a través de la Feria Internacional de la Lectura Yucatán, y Manos Libres Periodistas. Ha sido incluido en diversas antologías, entre otras, en “Relatos de frontera y otras costumbres. Crónica joven de Tijuana”, editado por el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) y el Centro Cultural Tijuana (CECUT) en 2013. Autor del libro “Poetas de frontera. Anécdotas y otros diálogos con poetas tijuanenses nacidos en las décadas de 1940 y 1950”, publicado por la Secretaría de Cultura de Baja California en 2024. Es periodista cultural en Semanario ZETA, en Tijuana
- Publicidad -

Puede interesarte

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

-Publicidad -

- Notas recientes -

Destacadas

-Publicidad -
-Publicidad -spot_img