Una de las experiencias más interesantes que he tenido, ha sido impartir formación a corporaciones policíacas, tanto en el Instituto de Capacitación y Adiestramiento Profesional (ICAP), como en instituciones educativas universitarias, incluso habiendo creado la “Policía de Proximidad”, habiendo desarrollado capacitación a operadores de los servicios de emergencia 911, así como a receptores de comunicaciones al 089, donde se reciben las denuncias anónimas.
Dentro de todo ello, uno de los cursos más importantes que brindamos, fue el de “Primeros Auxilios Psicológicos”, donde me correspondió supervisar la elaboración de las cartas programáticas y convocar y coordinar la participación de las instructoras, todas ellas psicólogas sumamente profesionales.
Al realizar las tareas antes mencionadas, recibí también dicha capacitación, habiéndome gustado tanto que me prometí que algún día estudiaría la licenciatura en psicología.
Si bien ese momento está en espera de que cuente con el tiempo disponible, mientras tanto me he inscrito, tanto en un curso propedéutico, como en clases preparatorias hacia un Diplomado en Primeros Auxilios Psicológicos.
A la vez, estoy tomando el curso para formación de terapeutas, en torno a la Terapia de Reprocesamiento Generativo (TRG).
Los primeros auxilios psicológicos (PAP) constituyen un conjunto de intervenciones breves y estructuradas que buscan brindar apoyo emocional inmediato a personas que atraviesan situaciones de crisis, emergencias o eventos traumáticos. La Organización Mundial de la Salud (2011) los define como una estrategia fundamental para reducir el impacto inicial del estrés y facilitar la recuperación, especialmente en contextos de desastres naturales, accidentes o violencia. Su propósito no es sustituir la atención profesional especializada, sino ofrecer contención y orientación en el momento crítico.
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El concepto de PAP se fundamenta en la necesidad de atender la dimensión emocional de las emergencias, reconociendo que el sufrimiento psicológico puede ser tan incapacitante como el físico. La intervención temprana contribuye a prevenir el desarrollo de trastornos más graves, como el estrés postraumático, la depresión o la ansiedad crónica.
Diversos autores han sistematizado la práctica de los PAP en modelos operativos. Uno de los más difundidos es el protocolo ABCDE, que organiza la intervención en cinco pasos: A (escucha activa), B (ventilación emocional), C (categorización de necesidades), D (derivación a redes de apoyo) y E (psicoeducación) (López-Ibor, 2015). Este enfoque permite que incluso personas no especialistas, pero capacitadas, puedan ofrecer un acompañamiento inicial efectivo.
En conclusión, los primeros auxilios psicológicos representan una respuesta inmediata y ética frente al sufrimiento emocional en situaciones de crisis. Al ofrecer apoyo, seguridad y orientación, contribuyen no solo a aliviar el impacto inicial, sino también a fortalecer la capacidad de recuperación de las personas y comunidades. En un mundo marcado por la incertidumbre y la exposición a eventos traumáticos, los PAP se consolidan como una práctica indispensable para la promoción de la salud mental y la resiliencia social.
Todo es cuestión de Primeros Auxilios Psicológicos.
Alberto Sandoval ha sido profesor, servidor público, consultor, conferencista, deportista y activista ciudadano. Correo: [email protected] Internet: http://about.me/sandovalalberto/ Facebook: Alberto Sandoval X (Twitter): @AlSandoval Instagram: @AlbertoSandovalF TikTok: @AlbertoSandovalF







