El 16 de marzo fue inaugurado el segundo tramo del viaducto de Tijuana. Abierta en su totalidad, la vialidad elevada de 11.3 kilómetros se recorrería en 12 minutos del Cañón del Matadero al Aeropuerto, según lo expuesto por el Gobierno Federal.
Sin embargo, durante los primeros días de su apertura total, habitantes de los fraccionamientos de Playas, El Mirador y La Isla han reportado embotellamientos de tránsito por las tardes entre semana, en el distribuidor Independencia (conocido como Cañón del Matadero) en la intersección del viaducto, la avenida Internacional y la prolongación de la calle Segunda en dirección a Playas.
También reportaron congestionamiento para cruzar el puente de El Mirador, debido al flujo de autos que se dirigen al Libramiento Sur y Zona Río. Adriana Mercado Blanco, residente de El Mirador, compartió que ha perdido hasta 40 minutos para llegar a su casa, porque ha presenciado “varios accidentes” saliendo del viaducto.
“Está mal hecho, lo hicieron sin planear. (…) Les dijimos que ahí no era el lugar para desembocar tanto tráfico”, reprochó Isabel García, integrante del Colectivo Defendiendo a Playas.
Un año antes, el 6 de abril de 2024, en el parque de El Mirador, personal de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) comunicó a los residentes que, al no poder hacer el túnel debajo del fraccionamiento La Isla, cambiaría el proyecto del viaducto, lo que implicaba cortar entre 5 y 10 metros el parque y el talud del fraccionamiento, para tener más espacio para los carriles de ascenso y descenso del viaducto que estaban proyectados en medio de la carretera a Playas.
En ese entonces, la ciudadanía expresó su desacuerdo por que el viaducto tuviera el ascenso y el descenso en inmediaciones del fraccionamiento, ya que la nueva vialidad provocaría un “cuello de botella”. Los residentes pidieron que el viaducto conectara al Libramiento Sur (Rosas Magallón) y conocer los estudios de movilidad, pero estos no fueran compartidos por la Sedena, que a la postre tampoco afectó el predio del parque propiedad del Gobierno del Estado.
Una vez abierto en su totalidad el viaducto la semana pasada, aparentemente en un intento por mejorar el flujo vehicular en el distribuidor vial del Cañón del Matadero, fueron colocadas unas boyas para reducir, de dos carriles a uno, el flujo de autos de la calle Segunda (carretera a Playas), lo que ha generado largas filas para quienes van del Centro a Playas.
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Adriana, residente de El Mirador, dijo que las boyas son riesgosas para los motociclistas y no resuelven el congestionamiento vial. Mientras Sergio, de la Isla, estimó que el problema vial “no tiene solución”. El Colegio de Arquitectos ya había visto el “conflicto que se iba a generar al meter uno o dos carriles más” en la intersección de las tres vialidades, donde no hay espacio, refirió.
En un recorrido hecho por ZETA el viernes 20 de marzo, alrededor de las cuatro de la tarde, se constató que la fila de carros generada por la intersección en el Cañón del Matadero llegaba hasta el panteón Jardín sobre la calle Segunda; trayecto que implicó perder 15 minutos.
Para las seis de la tarde, la fila sobre la carretera a Playas persistía hasta ese punto y ya estaban saturados el puente del viaducto y la avenida Internacional.
Con dirección a Otay, en la salida del viaducto hacia el Centro, se ha reportado embotellamiento vial, ya que cerca de la sede del PRI también confluye el flujo de automóviles que se dirigen al puente de la colonia Federal y a la avenida Internacional.
En el punto de desfogue del viaducto hacia el Aeropuerto no se ha registrado congestionamiento vial, puesto que el flujo de vehículos pasa por arriba del bulevar Cuauhtémoc Norte y desciende sobre la carretera al Aeropuerto en el carril izquierdo.
Sin embargo, para quienes circulan por el Cuauhtémoc Norte y retornan en sentido opuesto hay poca visibilidad respecto a los automóviles que van del Aeropuerto a la Zona Río. Problemática que la autoridad buscó solucionar colocando un espejo en la intersección y reductores sobre la carretera al Aeropuerto.
La incertidumbre sobre el funcionamiento del viaducto es tal que en Facebook se crearon varios grupos para que se publiquen reportes sobre qué tanto tráfico hay. Incluso usuarios avisan sobre tramos que están en reparación, con el fin de prevenir accidentes, toda vez que la vialidad carece de acotamiento y los trabajos han carecido de señalización.

AMPLIAR DESFOGUE DEL VIADUCTO, POSIBLE SOLUCIÓN
Para Tomás Pérez Vargas, consejero de infraestructura del Consejo Económico de Tijuana, no se justifica la inversión federal -de 14 mil millones de pesos- en el viaducto, debido a que Playas tiene una población de alrededor de 100 mil personas y el área que se beneficia es relativamente pequeña. “Hasta cierta forma es irresponsable hacer ese tipo de inversiones cuando se requieren muchas otras cosas, que pueden apoyar a la mayoría de la población”.
No obstante, el viaducto debió terminarse hasta la entrada a Playas, como estaba proyectado, para no desbalancear la intersección que ya existía en el Cañón del Matadero, donde la carretera a Playas ya estaba saturada; a diferencia de la zona del Aeropuerto, donde hay una recta suficientemente larga con varios carriles que no está saturada, señaló.
Emmanuel Muñoz García, director del Grupo Consultor Infrasset (especializado en infraestructura, tránsito y transporte) explicó que el “cuello de botella” en el Cañón del Matadero se debe a que el flujo de vehículos que antes utilizaba otras vialidades está tomando el viaducto, lo cual representa “un beneficio”, aun cuando la nueva vialidad tiene dos puntos conflictivos.
Tendría que buscarse la manera de ampliar el desfogue del viaducto en el Cañón del Matadero, dijo el especialista, aunque reconoció que sería “un poco complicado” por los taludes de los fraccionamientos El Mirador y La Isla.
Se podrían manejar algunas adecuaciones: eliminar acotamiento o bien, agregar un acotamiento en un segmento en que se puedan albergar más carriles, para que no se vuelva un embudo la vía pública.
En entrevista, el ingeniero civil descartó que represente un riesgo para la infraestructura del puente El Mirador el incremento del flujo vehicular registrado a propósito de la apertura del viaducto.
En cuanto a la rampa del viaducto que baja al Centro, en la que se reportan embotellamientos, Muñoz García dijo que “la infraestructura del viaducto no es para salir en la primera rampa; a lo mejor pudiera ser una salida alterna”.
“El viaducto es para hacer un largo itinerario, no es para que vayas al Centro”. Para ese trayecto tendría que tomarse la ruta que antes usaban los automovilistas, apuntó.
Si el viaducto hubiese conectado con el Libramiento Sur, podría haber ocurrido algo similar a lo observado en el Cañón del Matadero, porque hay periodos en los que “hay tránsito denso, saturación”.
Para que no se hicieran cuellos de botella se tendría que conectar a vialidades que estén descongestionadas, “que si yo agrego este tránsito desviado no represente congestión”, pero es un poco complicado encontrar vialidades primarias con esas características, explicó.
“Cualquier cambio del patrón de los viajes en una ciudad así de densificada va a representar una afectación, pero hay que ponderar lo bueno sobre lo malo. Entonces, yo veo que son muy considerables los ahorros de tiempo de traslado, que sí generan un beneficio, no obstante que sí tenemos que mitigar estas áreas de oportunidad, para que permita fluir de mejor manera el tránsito en rampas y desfogues”, añadió.
Según datos referidos por Guillermo Willys, integrante del Colegio de Ingenieros Civiles de Tijuana, el aforo diario del viaducto es de 45 mil vehículos en ambos sentidos. Del Aeropuerto a Playas transitarían 22 mil automóviles, y de Playas al Aeropuerto, 23 mil. Con ello, se lograría reducir hasta 30 por ciento el tráfico vehicular de la avenida internacional, el puente de México Sur y el Libramiento Sur.
INVIABLE RUTA DE TRANSPORTE
Ante la posibilidad de que la empresa Azul y Blanco obtenga la concesión para operar una ruta de transporte por el viaducto elevado, cuya población objetivo son los estudiantes de la UABC y el Tecnológico; Daniel Gómez Patiño, presidente de la asociación civil Alianza por la Movilidad Activa, consideró que “no es viable”, ya que faltaría más conectividad para los usuarios.
“No hay tubos de bomberos para bajar del viaducto elevado, ni banquetas para que te puedas bajar cuando hay tráfico y vas llegando tarde a tu trabajo y te faltan una o dos cuadras; no te puedes bajar porque tu vida está en peligro”, declaró.
La “clave” de moverse caminando, en bicicleta o en transporte masivo es la conectividad. Plantear la opción de transporte en el viaducto es un “mejoralito” que el director del Instituto de Movilidad Sustentable, Jorge Gutiérrez Topete, está queriendo ofrecer para una obra federal a la que “le seguimos teniendo miedo a decirle que no es adecuada”, afirmó.

El ingeniero civil Emmanuel Muñoz García, se pronunció por evaluar el tamaño de las unidades de transporte público que estarían circulando por el viaducto, pues si bien la estructura de la vialidad no tendría problemas se tiene que evaluar que los parapetos sean lo suficientemente rígidos para que puedan detener un vehículo de esas dimensiones.
Tomás Pérez Vargas, consejero de infraestructura del Consejo de Desarrollo Económico de Tijuana, consideró que podría dejarse uno los carriles del viaducto confinado para transporte público haciendo conexiones a la Zona Centro en ambos sentidos, con todo y que reconoció que “es mucha obra para eso”.
Esa opción podría desincentivar el uso de automóvil para evitar los puntos de conflicto, pero como actualmente está el viaducto, difícilmente funcionaría el transporte público, porque poca gente va de Playas hasta el Aeropuerto. Mucha gente va de Playas a Centro, pero no hay bajadas en el Centro en ambos sentidos, explicó.
VIADUCTO, “EL ESTACIONAMIENTO MÁS CARO DE MÉXICO”
El presidente de la asociación civil Alianza por la Movilidad Activa, Daniel Gómez Patiño, calificó al viaducto elevado como el “estacionamiento más caro de México”, en alusión al congestionamiento vial registrado en horas pico y a los 14 mil millones de pesos que le destinó el Gobierno Federal.
La Manifestación de Impacto Ambiental del viaducto -de hace más de seis años- estableció que la justificación de la obra es para satisfacer la necesidad de las personas que vienen de Los Ángeles, California, a sus casas en la playa. “Entonces no nos debe de extrañar que no cumple con los tijuanenses”, refirió.
La solución al embotellamiento del viaducto es no usarlo. Cuando vas a nivel de calle puedes callejear, ves el congestionamiento y te vas moviendo. “Pero si nos metemos al reducto elevado, por eso le llamamos el reducto, te quedas atrapado”, indicó
El activista previó que en algún momento la obra, que es de libre tránsito, podría convertirse de peaje, tal como el segundo piso del Nodo Morelos a Otay y los carriles confinados del bulevar 2000.
Así, obra “no va a seguir beneficiando” a la ciudadanía, porque prioriza y fomenta el uso de más automóviles particulares, de modo que tampoco habría resuelto que conectara con el Libramiento Sur.
Elizabeth Hensley Chaney, secretaria de la Alianza por la Movilidad, mencionó que el viaducto “solamente movió embudos”, y destacó la necesidad de que haya una solución integral de movilidad que desincentive el uso del vehículo particular y mejore el transporte público.







