Tras quedarse corta en su recibimiento en la primera parte, estrenada en 2023, pero aún con el potencial señalado desde aquellos cortometrajes publicados en YouTube hace una década, “El Bufón 2” de Colin Krawchuk demostró que sí puede estar a la altura del amante del horror contemporáneo, superando con creces a su antecesora.
Desde el primer momento, el largometraje marca el ritmo que seguirá a lo largo de sus 87 minutos: un pueblo estadounidense sin nombre, en la era actual, celebrándose una noche de Halloween en medio de una fiesta juvenil en el bosque, espacio donde se abre un baúl del que sale el Bufón, un mago siniestro con una misión nocturna, asesinar a cuatro personas que accedan a un truco de cartas, sacrificándolas ante la Muerte.
Pero al conocer a Max, ésta lo engaña sin querer, revertiendo entonces sus poderes y necesitando ahora usarla de “secuaz” para cumplir su tarea.
Más allá de las escenas sangrientas bien logradas o el empleo de los estereotipos del género, que por algo siguen funcionando, y sumando elementos del thriller, las interacciones entre Max y el Bufón son el factor que engancha y hace funcionar a esta película sin necesidad de tener el contexto de la anterior, además de su originalidad en el planteamiento de ambos personajes. Así, se logra un paralelismo y contraste entre una joven quinceañera, inteligente y empática, pero poco sociable, y un ente sanguinario que mata por necesidad, pero también por gusto, mostrando el espectro tan amplio entre dos seres incomprendidos, interpretados por Kaitlyn Trentham y Michael Sheffield.
Finalmente, a pesar de su corta carrera como director y guionista, Krawchuk logra posicionar a su Bufón como una propuesta fresca en el acervo de las buenas películas de horror halloweenesco, con el potencial de convertirse en un clásico, ya disponible en salas de cine.






