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lunes, marzo 23, 2026
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Crisis en la TSA colapsa aeropuertos de Estados Unidos en pleno cierre parcial del gobierno

El sistema aeroportuario de Estados Unidos atraviesa una de sus peores crisis operativas en décadas, provocada por el cierre parcial del gobierno federal iniciado el 14 de febrero de 2026, que ha dejado a cerca de 50,000 agentes de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA) trabajando sin percibir salario durante más de un mes, generando ausencias masivas, largas filas en los controles de seguridad, vuelos retrasados y cancelaciones en cadena que afectan a millones de pasajeros en todo el país.

El cierre parcial del gobierno federal, que afecta al Departamento de Seguridad Nacional (DHS) del que depende la TSA, ha puesto en riesgo el funcionamiento regular de los aeropuertos, evidenciando la fragilidad de los servicios esenciales ante la falta de acuerdos políticos en el Congreso para la financiación de la agencia. El estancamiento en el legislativo se originó por desacuerdos en torno al presupuesto y temas de inmigración, y desde entonces los empleados no han podido cobrar.

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Desde el inicio de la paralización administrativa en el DHS, más de 300 agentes de seguridad han abandonado su puesto, una cifra confirmada por voceros de la agencia. El domingo 15 de marzo de 2026, aproximadamente el 10 por ciento de los agentes de la TSA no se presentó a trabajar, constituyendo un récord para el organismo. En los aeropuertos de Nueva York, los porcentajes superaron el 25 por ciento: el aeropuerto LaGuardia registró una tasa de ausencias del 25.84 por ciento, el aeropuerto John F. Kennedy alcanzó el 28.2 por ciento y el aeropuerto Newark llegó al 13.83 por ciento.

Entre los casos más críticos se encuentran el Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta y el Aeropuerto Intercontinental George Bush de Houston, donde los tiempos de espera han superado las dos horas e incluso llegado hasta dos horas y media en los controles de seguridad. La mañana del sábado 21 de marzo de 2026, Hartsfield-Jackson Atlanta International —el aeropuerto de mayor tráfico mundial— registró hasta 125 minutos de espera en controles de seguridad. En Nueva York, el tiempo de espera en el aeropuerto LaGuardia llegó a casi tres horas, según datos de la TSA.

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La crisis se agravó aún más durante la semana del 17 de marzo de 2026, cuando un potente sistema de tormentas barrió gran parte de la mitad oriental del país. La combinación de mal tiempo, aeropuertos llenos por las vacaciones de primavera y una plantilla reducida en los puntos de control provocó retrasos, cancelaciones y largas filas para los viajeros. Según datos del portal de seguimiento de vuelos FlightAware, más de 900 vuelos dentro, hacia o desde EE.UU. fueron cancelados ese martes y más de 2,000 presentaban retrasos. El 21 de marzo de 2026, FlightAware reportó 1,284 vuelos demorados y 425 cancelaciones a nivel nacional.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, responsabilizó al Partido Demócrata de la crisis a través de un mensaje publicado en la red social Truth Social: “El cierre del DHS de los demócratas está causando caos en los aeropuertos. Estos lunáticos están siendo totalmente irrazonables en sus demandas de la izquierda radical”. La situación se complica con la presión ejercida por los demócratas en el Congreso, quienes exigen cambios en la forma en que se lleva a cabo la aplicación de la ley de inmigración como condición para liberar los fondos del DHS.

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Ante la crisis, Trump ordenó desplegar agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en aeropuertos para apoyar las operaciones, medida coordinada por el llamado “zar de la frontera”, Tom Homan. Según la Casa Blanca, los agentes ayudarían en tareas como control de filas o verificación de documentos, sin operar equipos de seguridad ni reemplazar completamente a la TSA. Sin embargo, la presencia de los agentes del ICE no fue evidente en el aeropuerto JFK, lo que suscitó dudas sobre la efectividad de la medida.

Sean Duffy, titular del Departamento de Transporte de EE.UU., advirtió ante la cadena CNBC respecto a la urgencia de una solución presupuestaria en el Congreso: “Van a cerrar pequeños aeropuertos, las filas serán largas y el tráfico aéreo podría frenarse por completo”. En la misma línea, Adam Stahl, administrador adjunto interino de la TSA, advirtió públicamente que el aumento de las ausencias podría derivar en el cierre temporal de algunos aeropuertos.

En contraste, los 20 aeropuertos adscritos al Programa de Asociación de Inspección de la TSA, donde los filtros de seguridad están a cargo de empresas contratistas y no de personal federal, han permanecido ajenos al caos. En instalaciones como el Aeropuerto Internacional de San Francisco, el Aeropuerto Internacional de Kansas City y el Aeropuerto Internacional de Orlando Sanford, los viajeros atraviesan los filtros en menos de tres minutos, según cifras de VMD Corp., compañía especializada en seguridad aeroportuaria.

Las complicaciones llegaron en una de las épocas más activas del año para viajar, con millones de estudiantes en vacaciones de primavera y aficionados que se desplazan por el país para asistir al torneo universitario de baloncesto March Madness. Para muchos viajeros, el resultado ha sido noches inesperadas en los aeropuertos o gastos adicionales en hoteles y cambios de itinerario. Se estima que más de 170 millones de pasajeros se movilizarán en este periodo, lo que ejercería una presión adicional sobre los aeropuertos ya saturados. En tanto no se resuelva el bloqueo político en el Congreso, la crisis aeroportuaria podría continuar escalando en las próximas semanas.

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Autor(a)

Carlos Álvarez Acevedo
Carlos Álvarez Acevedo
Reportero del semanario ZETA Tijuana y del periódico Noroeste de Culiacán, desde febrero de 2016.
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