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martes, marzo 10, 2026
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BCS en el 11vo. lugar de feminicidios

El 8 de marzo no es una fecha de celebración, sino el recordatorio de la lucha histórica por la dignidad, la seguridad y la vida de las mujeres, un grito colectivo contra la impunidad y la violencia sistemática.

Pese a la reducción del 33 por ciento en feminicidios, de 2024 (nueve casos) a 2025 (con seis casos), Baja California Sur se mantiene entre los estados más violentos y peligrosos para las mujeres. El año 2025 cerró en la posición número 11 de 32 estados con más feminicidios cometidos por cada 100 mil habitantes.

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Y es que las mujeres ya no se sienten tranquilas al caminar por las calles de Baja California Sur, pues hay temor de ser víctimas de algún tipo de violencia sexual en su contra, y lo que es peor, víctimas de una agresión que ponga en peligro la vida.

En un estado donde las calles de colonias como la Guadalupe Victoria han sido testigos de ataques a sangre fría, el 8M se convierte en el escenario donde el dolor se transforma en exigencia, esa es la historia de Sofía Pérez Rojas.

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Tras casi tres años de un proceso donde el responsable fue detenido por la Policía Municipal en flagrancia, prácticamente saliendo del lugar de los hechos, el pasado 3 de marzo de 2026, la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE) confirmó que apenas se ha obtenido un fallo condenatorio en contra de Israel Jiménez Ramos, de 36 años.

Luego de una serie de audiencias de juicio oral que se extendieron desde el 23 de febrero hasta el 3 de marzo del 2026, el Tribunal Colegiado de Enjuiciamiento dictó una sentencia contundente: “Fue hallado culpable del delito de feminicidio agravado en grado de tentativa acabada”, dijo la Procuraduría.

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Las pruebas presentadas confirmaron que las heridas infligidas con el cuchillo pusieron en riesgo real la vida de su pareja, de nombre Sofía Pérez, y requirieron un tiempo de recuperación física superior a los 15 días, sin contar las secuelas psicológicas del ataque, tanto para ella como su hijo, que fue quien pidió ayuda a un vecino.

Los primeros respondientes confirmaron que a la 1:22 de la madrugada del lunes 14 de agosto del 2023 en la colonia Guadalupe Victoria, en el municipio de La Paz, uno de los vecinos escuchó un grito que desgarró la calma, un niño gritando: “¡Ayuda, ayuda!”, en el cruce de las calles Venustiano Carranza y Juan María de Salvatierra.

“Tuvimos a la vista a una persona del sexo masculino sobre la calle, a un costado de un pickup color gris, que vestía playera blanca desmangada y pantalón negro, mismo que nos hace señas con las manos, señalando a un hombre que vestía todo de negro, el cual iba caminando sobre la calle Carranza con dirección hacia la calle Manuel Torre Iglesias, mismo que a su vez nos dice: ‘Aquel tipo acaba de apuñalar a esta mujer’, señalando a una mujer que se encontraba de rodillas, con las manos en el pavimento, playera color negra, pantalón de mezclilla azul; a simple vista se le apreciaba sangre en el brazo y se quejaba de dolor, por lo que acelero la marcha de la unidad, nunca perdiéndolo de vista”, dijo el oficial Marcos Enrique García, operador de la unidad SPM-293.

Israel Jiménez Ramos de 36 años agredió a su pareja con un cuchillo de cocina de 25 cm, lo encontraron con la ropa y manos manchadas de sangre, además de cortadas que se hizo con el arma al apuñalar a Sofía

El héroe se llama Israel Solís, de 39 años, a quien la fortuna -o el destino- puso en el camino de Sofía. El testigo relató que al circular por la zona, no sólo escuchó el ruego del menor, sino que presenció la agresión contra la mujer. Textualmente dijo a los oficiales:

“Iba circulando sobre la calle Carranza y al llegar al cruce con Juan María de Salvatierra escuchó gritar a un niño: ‘¡Ayuda! ¡Ayuda!’, por lo que observo a una persona del sexo masculino que vestía de color negro, tenis color rojos, complexión media de estatura 1.73 aproximadamente, cabello corto, quien sostenía con su mano izquierda a una persona del sexo femenino y un cuchillo en su mano derecha, y apuñalaba su cuerpo, por lo que me bajo del carro para auxiliar a la persona lesionada y le grito: ¡Ey! a la persona del sexo masculino, el cual la soltó y al cuchillo para irse caminando; me acerco y (ella) me dice que su pareja la atacó”, expresó en su momento el testigo Israel Solís.

La rápida reacción de Solís evitó que este ataque tuviera un desenlace fatal, ya que, según los oficiales, a escasos 50 centímetros de donde Sofía colapsó, quedó el arma del crimen: un cuchillo de cocina con mango de plástico negro y una hoja metálica de 25 centímetros, todavía húmeda.

Cuando paramédicos lograron estabilizar a la mujer, su estado era crítico; el informe médico oficial describió múltiples heridas punzocortantes en el tórax, brazo izquierdo y la espalda baja, todas con sangrado activo. De acuerdo al relato de los testigos, Sofía estaba agotada, a punto de entrar en inconsciencia, desangrándose, tras haber resistido un ataque de su pareja que intentó arrebatarle la vida frente a su propio hijo.

Además de las manchas en manos y ropa, mediante el estudio de patrones de heridas en la reconstrucción de hechos pudo confirmarse que Israel Jiménez Ramos era el agresor.

“Suelen presentar cortes en la palma de la mano, dedos (área de agarre) o antebrazo. Estas heridas son ‘autoinfligidas’ accidentalmente al deslizarse la mano hacia la hoja por la fuerza del impacto, la sangre que hace resbaladizo el mango. Además, en este caso el médico de turno documentó dos laceraciones en la mano del detenido: una en la base del dedo gordo de la mano derecha, que se observa tejido óseo y con lesión probable de tendones de 4 centímetros”, sostuvo el especialista de la PGJE.

La doctora Itzayana Pérez visibilizó la vulnerabilidad a la que son víctimas las mujeres, incluso en estacionamientos de plazas comerciales de La Paz

Al momento de la detención, Israel Jiménez Ramos contaba con manchas rojizas en sus manos y ropa, que tras analizar la muestra, coincidió con las de la víctima. Ahora sólo está a la espera de recibir sentencia.

 

CALLES INSEGURAS EN BCS

Para muchas mujeres, según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) presentada el 23 de enero del 2026, los cajeros automáticos, las calles y el transporte público son inseguros. Más del 70 por ciento de las encuestadas consideran estos puntos de mayor riesgo.

El 38.1 por ciento de las mujeres encuestadas en el mes de diciembre del 2025, consideran que se sintieron inseguras en un centro comercial. Esa es la historia de la reconocida doctora en el municipio de La Paz, Itzayana Pérez, la cual visibilizó un problema que pareciera común entre la comunidad femenina; ella acompañó su encuentro como “salí tranquila al súper… y regreso con miedo. No normalicemos esto”.

Según relató, alrededor de la noche en las primeras semanas del mes de febrero, ella se encontraba en la tienda Sam’s Club, iba sola en esa ocasión, y cuando se encontraba guardando el “súper” que recién comprara, con la vista en el auto acomodando, fue abusada en su cuerpo por un desconocido.

“Cuando menos pienso, pasa un hombre, me nalguea con fuerza, porque lo hizo con mucha fuerza, y volteo, y me doy cuenta que el hombre va corriendo en dirección hacia la parada del camión y un carro lo está esperando. Entonces esto me hizo sentir muy vulnerable, muy, ¿cómo lo puedo decir?, desprotegida, porque había estado recientemente en otro país y no me había sucedido absolutamente nada. Había estado días atrás con mi novio, con mi amiga y tampoco me había sucedido nada. Lógicamente, estas personas esperan a que estés sola, a sentirte vulnerable y sin poder hacer nada más, para atacarte”, recordó la mujer.

Lamentó mucho que, en “una plaza comercial, en un estacionamiento en donde hay luz, en donde hay vendedores”, alguien se pueda atrever a hacer esta clase de abusos contra una mujer solitaria, que solamente acudió a realizar sus compras sin dañar a nadie.

Su publicación concentró decenas de comentarios, donde muchas de las mujeres que participaron coincidieron en que les ha ocurrido situaciones similares en el mismo lugar u otros puntos, pero especialmente cuando están solas.

Vecinos de la Secundaria número 5 en la colonia Revolución denunciaron actos de exhibicionismo y acoso contra estudiantes menores de edad

Una de ellas le dijo que “esa plaza se me hace muy insegura, procuro ir acompañada”. ¿Realmente debería ser necesario ir acompañada? Lamentablemente la respuesta a esta pregunta se mantiene afirmativa, porque ya no hay respeto, y, lo peor de todo, falta vigilancia, iluminación y mayor control en los estacionamientos de las plazas comerciales de La Paz.

Durante el 2025 se cometieron mil 038 delitos de índole sexual, entre abuso, acoso, violación y otros ataques contra la libertad y la seguridad sexual; en promedio, al día, casi tres mujeres (2.8) fueron víctimas de algún delito contra su sexualidad.

Por otro lado, se encuentra el delito de corrupción de menores que tuvo un alza importante del 2024 al 2025. De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, en Baja California Sur se abrieron 67 carpetas de investigación por corrupción de menores en el 2024; mientras que en el 2025 la cifra se elevó a 82 investigaciones abiertas, representando un aumento del 22.3 por ciento.

Sólo en el mes de enero del 2026 se presentaron 10 denuncias por corrupción de menores, significando un aumento del 100 por ciento comparado con enero del 2024, y 42.8 por ciento más que enero del 2025.

Un ejemplo claro ocurrió a espaldas de la Secundaria número 5 “Humberto Muñoz Zazueta”, en la colonia Revolución, en el municipio de La Paz, donde fue captado un individuo en las calles Manifiesto de las Playitas entre Urbano Ángulo e Idelfonso Green, el cual sacó su miembro del pantalón y se masturbó frente a una pequeña estudiante, a la cual le hablaba para que lo viera.

Esto sucedió a las 6:47 de la tarde del miércoles 21 de enero del 2026; en la grabación de la cámara de vigilancia se observa a un masculino, adulto, que llega y se recarga en un pickup estacionado, vistiendo sudadera verde fluorescente, pantalón café, gorra gris y tenis negros.

En la grabación se observa el momento en que muestra su miembro y empieza a masturbarse, en ese instante aparece una estudiante de la secundaria, menor de edad, caminando por la banqueta; el sujeto sigue con la vista mientras continúa tocándose. “Ven a recibir esto, mira, ven”, le dice el agresor sexual a la pequeña.

De inmediato, los vecinos compartieron el video y llamaron a los números de emergencia; dijeron que la menor de edad estaba muy exaltada y nerviosa, que tenía miedo que el señor regresara.

“Tengan cuidado si mandan a sus hijas solas a la secundaria Humberto Muñoz Zazueta, anda esta persona de maníaco por los alrededores, esto sucedió el día de hoy”, dijo uno de los denunciantes.

Por fortuna, transcurrieron pocas horas cuando la autoridad lo detuvo, trasladándolo a una cárcel. El sujeto será acusado por exhibicionismo, abuso sexual y corrupción de menores como lo establece el Código Penal de Baja California Sur.

“Esta noche, Policías Municipales de La Paz realizaron la detención de la persona de nombre José N, quien fue reportado esta misma tarde por realizar actos de exhibicionismo obsceno en la vía pública en la colonia Revolución”, informó la Dirección General de Seguridad Pública, Policía Preventiva y Tránsito Municipal.

Silvia Yee, enfrenta un sistema que le prohíbe hablar públicamente de su caso de violencia vicaria, mientras la privan de ver a su hijo

 

MADRES SILENCIADAS: CASOS DE VIOLENCIA VICARIA

Una voz en silencio, así es la historia de Silvia Yee, antropóloga y defensora de derechos humanos, una madre que fue silenciada por un Juez de lo Familiar. Sus declaraciones, aunque datan del 2024, son el último eco para luchar por su hijo. A Silvia la justicia le falló, y ahora es víctima del sistema corrupto.

En Baja California Sur, la XVI Legislatura aprobó tipificar la violencia vicaria como delito autónomo en junio del 2024; desde entonces, el sistema judicial aún presenta deudas profundas, especialmente en materia de violencia vicaria -aquella donde se utiliza a los hijos para herir a la madre-; hace falta perfeccionar la Ley y capacitar a ministerios públicos, peritos, personas juzgadoras y cada uno que participe en llevar justicia a las víctimas.

El caso de Silvia Yee revela cómo el sistema puede ser utilizado para silenciar a las víctimas. Desde mayo de 2024, Silvia ha librado una batalla por recuperar a su hijo M., de seis años y con diagnóstico de autismo, quien fue retenido por su padre, Edgar N, incumpliendo los convenios de custodia. Un día acudió por él a la escuela y descubrió que el menor no estaba. Su expareja, un académico con conocimientos en procesos jurídicos, había cortado toda comunicación y retenido ilegalmente al menor.

A pesar de las denuncias, Silvia se ha enfrentado a lo que especialistas llaman violencia institucional: un laberinto de amparos concedidos al presunto agresor y, recientemente, una orden judicial que le prohíbe hablar de su propio caso o nombrarse víctima de violencia vicaria, está atada de manos.

Un caso similar es el de Karla Escobar, que rompió el silencio denunciando que “usar a un bebé para castigar a una mujer es violencia”. Con esa frase, seca y contundente, inició el crudo testimonio de la desprotección materna en Baja California Sur. Desde el dolor más profundo, Karla narró cómo el sistema judicial, en lugar de proteger el vínculo sagrado entre madre e hijo, se ha convertido en el brazo ejecutor de su verdugo en tiempo récord.

La pesadilla inició el 14 de enero de 2026, cuando su expareja interpuso una demanda plagada de acusaciones sin fundamento o comprobación, con las que buscó invalidarla: la señalaron como una persona violenta, adicta y con problemas mentales. Lo que siguió fue una muestra de la “alarmante” eficacia del sistema judicial cuando se trata de despojar a una madre: en apenas transcurridas 24 horas, el Juez del Tribunal de Familia de San José del Cabo aprobó la demanda.

“El 15 de enero, la demanda fue admitida y el 22 de enero fui desalojada de mi casa por la fuerza pública, separándome de mi hijo, un bebé de un año y cuatro meses, quien hasta ese momento estaba bajo mi cuidado permanente y para quien yo era su principal figura de apego. Durante los dos años y tres meses que duró esta relación, viví violencia psicológica, física, económica, sexual y vicaria”, lanzó Karla Escobar.

Por miedo a las amenazas constantes de que le quitaría a su hijo, inicialmente Karla no denunció; y aun así, su ex aprovechó todo a su alcance para separarla de su bebé.

Este caso se suma a la lista negra de la violencia vicaria en la entidad, donde se utiliza a los hijos como rehenes para infligir un daño irreparable a la madre. Mujeres como Karla y Silvia son voces de madres desesperadas que gritan en un silencio desgarrador para volver a ver a sus hijos.

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Autor(a)

Antonio Cervantes
Antonio Cervantes
Antonio Cervantes Antonio Cervantes Antonio T 42 [email protected]
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