Una vez que Sedena concluya la obra, el viaducto tendrá un impacto parcial en la movilidad de Tijuana. Se requieren más proyectos para beneficiar al resto de la ciudad, según la opinión del ingeniero civil César Ulises López Torres
Al calificar de “ociosa” y “prematura” la inauguración de una parte del viaducto Playas-Aeropuerto a finales de enero pasado, el ingeniero civil César Ulises López Torres consideró que la vialidad en su conjunto no resolverá los problemas de movilidad en Tijuana.
Antes de inaugurarse el tramo Playas a la Zona Centro debió quedar resuelta la conducción del flujo vehicular en el descenso cercano a la sede municipal del PRI en inmediaciones de la garita de El Chaparral.
“La bajada en el área del Chaparral está conflictiva. Hay una foto donde todos los autos están para todos lados. Creo que fue muy prematura la inauguración porque no estaba solucionada esa parte. Seguramente se va a solucionar, pero ahorita no lo está”, dijo el especialista, integrante del Colegio de Ingenieros Civiles de Tijuana.
La nueva vialidad es segura estructuralmente y no representa un riesgo para quienes la usen; sin embargo, pudo ser más funcional ya que por como quedó conformada la velocidad máxima permitida que es de 70 kilómetros por hora, cuando debería ser entre 80 y 100 kilómetros, apuntó.
El límite de velocidad permitido aumenta aproximadamente dos minutos el tiempo de trayecto, según las estimaciones del especialista; quien observó que el diseño del viaducto tampoco contempló acotamiento, y en su ejecución faltó detallar más las juntas sísmicas y constructivas.
Por otro lado, López Torres criticó que la obra que inicialmente sería hecha por la iniciativa privada con una inversión de 4,500 millones de pesos tuvo un costo mayor a los 12 mil millones de pesos al hacerla el gobierno federal. Un incremento que, el especialista atribuyó, a que la planeación de la obra no estaba concluida cuando comenzó a construirse y fueron modificándose aspectos sobre la marcha.
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“Es preocupante que el gobierno haga este tipo de obras sabiendo que va a gastar más de lo que tiene en la bolsa”, afirmó López Torres en atención a medios, este 13 de febrero de 2026.
Fue “ocioso” abrir la primera etapa del viaducto, porque ahorita no está resolviendo nada, indicó y consideró que una vez abierta toda la vialidad su impacto será únicamente para quienes transiten de Otay a Playas descartando que vaya a mejorar la movilidad en el resto de la ciudad.
Para mejorar la movilidad falta construir al menos tres retornos antes y después del puente de Las Américas, una solución del bulevar Lázaro Cárdenas (en el sentido descendente de Otay) hacia la Central Camionera, una solución drástica en el acceso al Cañón del Sainz.
Asimismo, López Torres se quejó de que el proyecto del viaducto no fue socializado con especialistas de los Colegios de Ingenieros y de Arquitectos, ni con las cámaras empresariales. “Siempre les dijimos traigan el proyecto para discutirlo, para criticarlo, para abonarle a soluciones más reales, más puntuales y que el proyecto hubiera salido más eficiente”, pero la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) nos ignoró.
La construcción del viaducto dejó afectaciones a cerca de una docena de viviendas en la colonia Libertad, quienes -según López Torres- están siendo olvidados, como ha ocurrido con todos los damnificados de deslizamientos en la ciudad.






