La Cámara Nacional de Comercio (Canaco) en Tijuana, reculó y se desdijo sobre la exigencia de pedir el relevo del secretario de seguridad José Avilés Amezcua, ante el alcalde Ismael Burgueño a consecuencia del arresto del vicepresidente de la cámara, Héctor Riveros, que intervino en la infracción de un automovilista norteamericano durante la tarde del miércoles 4 de febrero.
“Nosotros no solicitamos la renuncia, los reporteros nos preguntaron y mi contestación fue muy clara, si el señor no está dando resultados, la solución es que hay que removerlo, que se remueva al secretario, al director, a quien se tenga que remover”, reculó Olivaldo Paz, argumentando que los medios de comunicación malinterpretaron su respuesta a los cuestionamientos de ZETA.
“Empezar a decir que la destitución, que la cabeza de no sé quién; por favor seamos serios, seamos congruentes”, contestó el alcalde Ismael Burgueño. “Seas de dónde seas, tengas las responsabilidades que tengas, no tienes las facultades de retar a la autoridad. Y cada quién sabrá hasta dónde se excedió o hasta dónde provocó”, refirió el alcalde.
Olivaldo Paz desdijo al alcalde asegurando que “no retan a la autoridad”, presumiendo a ZETA que CANACO cuenta con la palabra de Avilés Amezcua, que ha recibido más de 30 videos de policías municipales evidenciando sobornos y extorsiones contra automovilistas con placas de California durante los últimos siete meses.
“Nosotros no retamos a la autoridad. Jamás. Nosotros nos acercamos siempre con la autoridad porque es un acuerdo que tenemos con el secretario de Seguridad Pública y el acuerdo, a finales de diciembre frente al presidente municipal, el secretario de Seguridad Pública, diciendo, ‘señor Olivaldo’, el ciudadano director tiene instrucciones directas de que cuando recibo una llamada de usted sobre alguna posible extorsión o que le mande usted las fotografías”, justificó Paz.
La noche del miércoles cuatro de febrero, Paz y Riveros se presentaron en la Fiscalía General del Estado (FGE) para denunciar al policía por abuso de autoridad y exhibir la carencia de protocolos, ya que el policía carecía de identificación. Con la adrenalina e indignación Olivaldo versaba su descontento y dio a entender que pediría la renuncia del secretario.
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Supuestamente, Riveros fue detenido por un policía municipal al obstruir una infracción a un automovilista que presuntamente habría excedido el límite de velocidad. Pero el policía no pudo cumplir con ninguna de sus dos intenciones, ni infraccionó al automovilista norteamericano, ni presentó cargos contra Riveros. La denuncia ante FGE ya fue interpuesta, solo falta ante Sindicatura Municipal.





