El 17 de febrero de 2026, el filólogo Marx Arriaga Navarro abandonó las oficinas de la Secretaría de Educación Pública (SEP) en Avenida Universidad 1200, en la Ciudad de México, después de recibir el oficio que formalizó su remoción como director general de Materiales Educativos, cargo que ocupó desde 2021. La salida se produjo tras cuatro días en los que el ex funcionario permaneció atrincherado en su despacho, en demanda de una notificación escrita sobre su destitución, luego de que la dependencia confirmara su relevo y designara a la pedagoga y poeta Nadia López García como nueva titular de la Dirección General de Materiales Educativos.
Al término de su último día en la SEP, Arriaga mostró el documento de remoción que había exigido y afirmó que ese era “lo mínimo” que un trabajador debía recibir, antes de firmarlo en la oficina que ocupó desde 2021. Señaló que durante la jornada se dedicó a atender asuntos internos y destacó la firma de plazas para cinco trabajadores honorarios de la unidad a su cargo, a quienes, según dijo, se les aseguró la continuidad laboral. Posteriormente, salió del edificio con una mochila y un cuadro del filósofo Karl Marx, mientras un grupo de simpatizantes lanzaba consignas en su apoyo, como “La educación primero, al hijo del obrero”, “Fuera Mario, Fuera Mario” y “Marx, no estás solo”.
De acuerdo con los testimonios recabados en los días previos, Arriaga permaneció en las oficinas de la Dirección General de Materiales Educativos desde el 13 de febrero de 2026, cuando se le informó su cese, en espera del oficio que formalizara su destitución. Durante más de 80 horas expresó que su intención inicial no era defender un puesto, sino evitar modificaciones a los libros de texto de la Nueva Escuela Mexicana hacia un modelo que calificó como “neoliberal”, y después centró su exigencia en recibir la notificación por escrito, y no por redes sociales o declaraciones públicas. El ex servidor público sostuvo que podía prolongar su permanencia otros tres o cuatro días si no llegaba el documento y criticó la demora de la institución para mecanografiar la comunicación oficial.
En este mismo periodo, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo se refirió al caso durante una conferencia en Palacio Nacional, donde afirmó que “nadie tiene el patrimonio de un espacio público” y rechazó que alguna persona pueda asumirse como dueña del modelo de la Nueva Escuela Mexicana. Señaló que todos los integrantes del movimiento de transformación tienen un espacio determinado en un momento y que Arriaga contaba con posibilidades de seguir contribuyendo desde otros ámbitos del Gobierno, al tiempo que reconoció su participación en la elaboración de los libros de texto gratuitos y subrayó que el modelo de la Nueva Escuela Mexicana y la esencia de los materiales se mantienen. La mandataria nacional insistió en que dentro de la llamada Cuarta Transformación la prioridad consiste en conservar la cercanía con la población y evitar que los debates internos se conviertan en señalamientos personales de traición.
Paralelamente, la SEP informó el nombramiento de Nadia López García como nueva titular de la Dirección General de Materiales Educativos, con efectos a partir de mediados de febrero de 2026, por instrucción del secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo. La dependencia destacó la trayectoria de López García como pedagoga y poeta indígena, autora de diversos materiales incluidos en la Nueva Familia de Libros de Texto Gratuito y participante en proyectos educativos con organismos nacionales e internacionales, en el marco de los principios de la Nueva Escuela Mexicana. Arriaga, por su parte, declaró que no conocía personalmente a López García, planteó dudas respecto a si la nueva gestión mantendría los principios de justicia social, educación popular y crítica que afirmó haber impulsado, y advirtió que, si esos criterios no se respetaban, el encargo “les va a quedar muy grande porque van a estar atendiendo a otros intereses”.
La gestión de Arriaga al frente de la Dirección General de Materiales Educativos estuvo marcada por la reelaboración de los libros de texto gratuitos para educación básica, proceso que recibió críticas por errores de contenido y señalamientos de ideologización en varios materiales. Entre las imprecisiones documentadas se incluyó una infografía del sistema solar en el libro “Nuestros Saberes” de quinto grado con el orden incorrecto de los planetas, así como la aparición de la palabra “planera” en lugar de “planeta” en la definición de cuerpos como Júpiter y Mercurio. También se reportó una fecha errónea del nacimiento del presidente Benito Juárez en un libro de tercer grado, un triángulo isósceles con ángulos que no sumaban 180 grados y el uso de formas verbales como “tuvistes” o “dijistes” en primero de primaria, que la SEP justificó como reconocimiento del “habla popular”, con una nota que aclaraba que esa “s” regularmente no se escribe.
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En el terreno pedagógico, especialistas y organizaciones apuntaron que los nuevos materiales redujeron de manera significativa los contenidos de matemáticas y dispersaron los conceptos en proyectos sociocomunitarios, al tiempo que disminuyeron espacios formales de lectoescritura. De acuerdo con revisiones independientes, el enfoque priorizó saberes comunitarios por encima de contenidos científicos, lo que para algunos centros de investigación representó un riesgo respecto a la formación en ciencias básicas. Además, colectivos como Educación con Rumbo y Mexicanos Primero obtuvieron suspensiones legales al argumentar que no se consultó a madres y padres de familia ni se publicaron los programas de estudio antes de distribuir los libros, y advirtieron que la implementación de materiales experimentales podría agravar el rezago en habilidades básicas tras la pandemia.
En cuanto a la dimensión ideológica, críticos identificaron fragmentos en los que se presentaban definiciones del neoliberalismo como un sistema que eliminó conquistas laborales, plazas de trabajo y pensiones, así como contenidos que vinculaban el consumo y el libre mercado con la destrucción de la comunidad y la identidad nacional. También se señalaron pasajes donde se describía el asesinato del empresario Eugenio Garza Sada por la Liga Comunista 23 de Septiembre como una “pérdida de vidas”, sin calificar el hecho como acto terrorista, lo que fue interpretado por algunos analistas como una forma de apología de la guerrilla. Arriaga defendió los libros al referirse a los errores como “áreas de oportunidad” y sostuvo que, en proporción al volumen total de páginas, las imprecisiones detectadas representaban una fracción menor en comparación con paquetes anteriores de materiales oficiales.
Tras recibir el oficio de remoción, Arriaga anunció que viajaría a Texcoco, en el Estado de México, para atender asuntos personales y posteriormente se trasladaría a Ciudad Juárez, Chihuahua, donde prevé reincorporarse a labores docentes y descartó aceptar otro cargo público. La SEP, por su parte, en comunicados y declaraciones previas, situó la salida del ex director en el marco de procesos administrativos internos, mientras que versiones difundidas en distintos espacios mencionaron investigaciones del Órgano Interno de Control sobre presuntos cobros irregulares a trabajadores, extremo que no ha sido confirmado públicamente por la dependencia. En este contexto, el relevo en Materiales Educativos abre una nueva etapa en la implementación de la Nueva Escuela Mexicana, cuya continuidad y posibles ajustes quedarán sujetos a las decisiones que tome la gestión encabezada por López García en coordinación con la SEP y otros actores del sistema educativo.






