La verdadera valentía del hombre está en llegar a casa borracho, de madrugada, a punto de salir el sol, ver a la esposa esperando en la puerta con una escoba en la mano y tener las agallas de preguntarle:
—¿Vas a barrer o vas a volar?
Autor: Un ex borracho.
Indirecta
Juan y María, dos jóvenes campesinos, paseaban por el campo. María se detiene y le pregunta a Juan:
— ¿Cómo sabe el potro cuándo “la yegua quiere”?
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Responde Juan:
– Por el olfato.
Juan y María siguen caminando, y a poco andar, María se detiene de nuevo y pregunta:
— Juan, ¿cómo sabe el perro cuándo “la perra quiere”?
Responde Juan:
— Por el olfato…
Metros más adelante, María vuelve a preguntar:
– Juan. ¿Cómo sabe el toro cuándo “la vaca quiere”?
Responde Juan, muy pacientemente:
— María, ya te he dicho que por el olfato.
Después de esperar un rato y mirarlo tierna y fijamente a los ojos, María le pregunta:
— Y tú, Juan ¿eres maricón o estás resfriado?
Autor: La pobre María.
Desesperado
En la barra de un bar están hablando dos amigos:
— ¡Estoy desesperado…! ¡Mi mujer juró no hablarme durante dos meses…!
— ¡Hombre, eso no es para que te pongas así!
— ¡Ya lo creo…! Es que hoy vence el plazo…
Autor: La mujer.
Infidelidad con causa
Luis y Luisa estaban celebrando los cincuenta años de su matrimonio con una espléndida comida en un restaurante de lujo. Al final, tras brindar por más años de felicidad, Luis dice:
— Luisa, me pregunto… por favor no te ofendas, pero en los cincuenta años que llevamos juntos, ¿alguna vez me has sido infiel?
Luisa deja la copa en la mesa, y dice con tranquilidad, mirando a su esposo a los ojos.
— Ay, Luis, ¿por qué lo preguntas ahora? De verdad no creo que desees escuchar la respuesta…
Luis calla durante un momento, baja la mirada pensativo, y luego dice:
— Sí, Luisa, quiero saberlo. Por favor.
— Bien, ya que insistes, te diré la verdad. Te he sido infiel tres veces.
— ¿Tres? Ah, no te preocupes, eso queda en el pasado. Pero dime, ¿cuáles fueron esas tres veces?
— Bueno, Luis. ¿Recuerdas cuando tenías 35 años y querías iniciar tu propia empresa, y ningún banco aceptaba darte crédito? ¿Y recuerdas que un día el presidente de un banco fue a buscarte y te dio el crédito que necesitabas, sin hacer preguntas?
— Vaya, Luisa, ¡lo hiciste por mí! Ahora te respeto más que antes, por tu sacrificio. Y dime, ¿cuál fue la segunda vez?
— Bien. ¿Recuerdas cuándo tuviste un ataque al corazón, y necesitabas una operación costosa, pero ningún cirujano aceptaba operarte? Luego el doctor Gómez te llamó para que fueras a su clínica, y él mismo realizó la operación. Te recuperaste completamente…
— No lo puedo creer, Luisa. ¡Salvaste mi vida! De verdad fue una gran prueba de amor, y estoy profundamente conmovido. ¿Y cuál fue la tercera vez?
Luisa calla durante un momento, y luego responde:
— Ya ni modo, Luis. ¿Recuerdas hace unos años, cuando de verdad querías ser presidente del club de golf, pero te faltaban 14 votos a favor?
Autor: El pobre Luis.
El túnel
— Querida —dice el marido, mientras el tren acababa de salir de un túnel —, si hubiese sabido que el túnel era tan largo, no me hubiese limitado a darte solamente un beso.
— ¿Cómo? ¿Pero no eras tú?!
Autor: Un ingeniero del Viaducto.
Querido diario
Una chica hace un viaje en barco y para que no se le olvidaran las cosas que iba viendo y haciendo, apuntaba todo en un diario.
PRIMER DÍA:
“El capitán del barco me invitó a cenar”.
SEGUNDO DÍA:
“Estuve bailando con el capitán del barco”.
TERCER DÍA:
“Al día siguiente de bailar con el capitán, se me insinuó claramente”
CUARTO DÍA:
“Me dijo el capitán que, si no me quedaba con él una noche, iban a morir más de 2,000 personas que viajaban en el barco”.
QUINTO DÍA:
“Acabo de salvar a más de 2,000 personas de morir ahogadas”.
Autor: No se dice.
Siempre confiable
Empleado:
— Jefe, ¿puedo salir hoy dos horas antes? Mi mujer quiere que la acompañe a hacer unas compras.
Jefe:
— De ninguna manera.
Empleado:
— Gracias jefe, ya sabía yo que usted no me iba a defraudar.
Autor: Una esposa solovina.






