Fueron entre seis y ocho los Guardias Nacionales que la madrugada del 4 de febrero de 2026 entraron derribando el portón a una casa ubicada un exclusivo residencial de Tijuana, Baja California, para robar a la pareja de residentes, un par de médicos especializados que, como otros profesionistas, han construido con su trabajo una vida holgada.
Los Guardias Nacionales, sin decoro alguno, derribaron la puerta frontal, entraron a la casa, y sin importarles que fuesen grabados por cámaras de vigilancia vecinales, de la propia residencia a la que entraron, tanto dentro y fuera del hogar, dejaron sus humanidades en varios videos, incluyendo aquellos donde se les ve sujetar al médico, hurgar por toda la casa, hasta salir cargados de enseres domésticos, artículos de diseñadores de alta gama y otros objetos de valor.
En un inicio se indicó que podría tratarse de criminales disfrazados de Guardias Nacionales, pero la investigación en la Fiscalía General de la República ha demostrado que se trata de efectivamente Guardias Nacionales criminales. Son oficiales de la Guardia Nacional, portaban los uniformes oficiales de la Guardia Nacional, las armas que la Guardia Nacional les proporcionó para patrullar la ciudad y proteger a la ciudadanía, y se trasladaban en dos camionetas de la Guardia Nacional, en las cuales, por cierto, se llevaron lo robado.
A partir de las imágenes tomadas por las cámaras de vigilancia de la zona y de la casa asaltada, la autoridad federal logró obtener el número de unidades de la Guardia Nacional que participaron en el robo, así como las placas del carro de un civil en el que se trasladaban dos hombres cómplices o jefes criminales de los Guardias Nacionales.
De hecho, al conocer el número de las unidades de la Guardia Nacional y las placas se pudo conocer el nombre de los ocupantes, y con los sistemas de vigilancia de la ciudad se determinó el trayecto que siguieron después de cometer el asalto. Una de las unidades de la Guardia Nacional, tranquila e impunemente se dirigió a las instalaciones del 28 Batallón de Infantería, ubicado en la zona del Aguaje de la Tuna, en Tijuana donde suelen estar destacamentados; y la otra se dirigió a la zona de Playas de Tijuana, donde también tiene una base la Guardia Nacional. No se sabe aún cuál de las dos llevaba lo robado, y si éste entró a las instalaciones militares.
Aunque no han proporcionado sus nombres, los Guardias Nacionales ladrones ya están identificados, no así los dos civiles que también participaron en el asalto a los médicos. De acuerdo al nuevo comandante coordinador de la Guardia Nacional en Tijuana, Juan Alfredo Oropeza Lara, los seis u ocho Guardias Nacionales que robaron la casa de los médicos están identificados y continúan en la ciudad para ser entregados a la autoridad federal y procesarlos por los delitos de robo con violencia agravado, peculado, abuso de autoridad, allanamiento de morada con violencia y otros que se agravan al ser los perpetuadores elementos de una corporación policíaca, y haber utilizado para cometer el delito, las unidades, las armas, los uniformes y el resto de herramientas que la Nación les proveyó para proteger a la ciudadanía.
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Aparte de los seis u ocho Guardias Nacionales que participaron activamente en el asalto a la casa de los médicos, las investigaciones han determinado que, por lo menos, dentro de la corporación hay otro implicado, un coronel del cual recibirían las órdenes para los atracos. Además, claro, de la pareja de civiles, dos hombres, que también estuvieron en la escena del asalto en el fraccionamiento Chapultepec y que realizaron trabajos de complicidad.
Las investigaciones han determinado también que no sería la del 4 de febrero la primera vez que este comando de Guardias Nacionales ladrones robaría una casa, a reserva que, al darse a conocer la noticia, otras familias decidan denunciar, y van por lo menos tres asaltos de los Guardias Nacionales en Tijuana.
El primero lo habrían perpetrado el 18 de diciembre de 2025, también a un médico aunque el caso no fue tan mediático como el último. En el segundo de los casos habrían asaltado la casa de otro par de médicos, el 24 de enero de 2026, y aunque sí hubo indicios del robo, y testigos que refirieron en su momento haber visto el desarrollo del acto criminal, la pareja de médicos, por alguna razón, decidió no denunciar los hechos. Caso contrario con los últimos médicos asaltados, que desde el momento en que se estaba llevando a cabo el robo, y mientras su esposo era sometido por los Guardias Nacionales, la mujer, médico también, subió al balcón de su casa y empezó a pedir ayuda a gritos, al tiempo que tanto ella como vecinos se comunicaron al servicio de emergencia 911 para solicitar ayuda de las autoridades, las cuales llegaron, pero muy tarde: ya cuando los Guardias Nacionales ladrones se habían ido, lo mismo los dos civiles cómplices.
Estiman los investigadores, que, como su comandante coordinador, los Guardias Nacionales ladrones no tenían mucho tiempo de haber sido enviados a Tijuana, dado que por órdenes de la Secretaría de la Defensa Nacional o de la Presidencia de la República, los Guardias Nacionales son enviados a distintos estados de la República Mexicana, especialmente a los que ambas autoridades consideren en situación de riesgo y por tanto aportan una mayor vigilancia, aunque como es el caso de Tijuana, suman más criminalidad.
Los Guardias Nacionales ladrones, pues, no pertenecían a la base que está destacamentada en Tijuana, sino a los que de manera transitoria tanto Sedena como Presidencia de la República, envían a otros estados para “reforzar la seguridad”. La cuestión es que la Guardia Nacional ya está como la corporación que suplió a la Policía Federal, infestada de criminales que, ahora, asaltan a los ciudadanos a los que juraron proteger.






