Tres mujeres: una con un seductor clandestino, la segunda con novio y la tercera casada, deciden poner a prueba una técnica de la conquista.
Deciden que las tres, esa misma noche, usarán bodys de cuero negro, tacones aguja de 20 centímetros, medias sexys y una máscara negra para recibir a sus hombres.
Al día siguiente se reúnen para comparar experiencias:
La del seductor clandestino cuenta:
— Apenas abrió la puerta y me vio de body, tacones y enmascarada, gritó como un salvaje y me tiró al suelo; de ahí en adelante pues ya sabrán…
La que va de novia, a su vez, cuenta:
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— Yo me puse el body, los tacones y me pinté, pero me dio algo de vergüenza, y me puse una bata encima. Cuando llegó al apartamento abrí la bata, se puso como un loco, me llenó de besos y fuimos a la habitación; el resto ya se lo saben…
La casada, gruñe y cuenta:
— Bueno, yo también me puse el body de cuero negro, los tacones, las medias, la máscara y me pinté. Llegó el gordo de mi marido, se tiró sobre el sofá, agarró el control remoto, prendió la tele y gritó:
— ¡Ehhh, Batman! ¿Qué hay para cenar?
Autor: La Batichica.
Algo para comer
— ¿Podría darme algo para comer? —pide un mendigo a la puerta de una casa.
— Veamos… ¿Se comería una carnita del día anterior?
— ¡Sí, claro que sí, y muy agradecido!
— Entonces vuelva mañana por aquí.
Autor: Un codo insensible.
Dos ladrones
Son dos ladrones que todos los días, a las tres de la tarde, roban todos los cepillos de la iglesia.
Un día el cura se cabrea y los espera detrás de la puerta con una estaca, y cuando entra el primero le da un estacazo tal, que el ladrón se queda sin dientes.
En eso que sale el ladrón a la calle tapándose la boca y le dice al otro:
— ¡Órale, entra tú que a mí me da la risa!
Autor: Un ratero.
El tratamiento
Una mujer de 25 años le cuenta a una amiga sobre su matrimonio con un señor de 65.
— Es tan caballero… me trae flores todos los días, me regala bombones, me lleva de paseo; fuimos de vacaciones a Hawai, me compra ropa todas las semanas, cine, teatro, cenas en los mejores restaurantes, joyas.
—¿Y en la intimidax? – pregunta la amiga.
– Ah, pues ahí es cuando hacemos el tratamiento.
— ¿Cuál tratamiento?
— Él trata y yo miento.
Autor: Una casada.
Todo o nada
Una maestra les enseñaba a los alumnos la diferencia entre tener todo y no tener todo…
Julia se levanta y dice:
Mi padre es rico y tiene de todo: TV, DVD y un Mercedes-Benz.
— Está bien —dice la maestra —pero, ¿acaso tiene yate?
Julia dice:
— No, no tiene yate.
— Entonces no tiene todo. —Le dice la Maestra.
Arturo entonces se levanta y dice:
— Pero mi Papá sí. Él tiene TV, DVD, un Mercedes-Benz y un yate.
— Pero, ¿acaso tiene un avión? —pregunta la Maestra.
— No, no tiene avión.
— Entonces tampoco se puede decir que lo tiene todo, ¿verdad, Arturo?
Entonces Jaimito se levanta y dice:
— Pues mi Padre sí lo tiene todo.
— ¿Estás seguro, Jaimito?
— Sí, sí estoy seguro. El sábado mi hermana le presentó a su novio, un tipo loco con el pelo de punta engominado, 2 pendientes de argolla, 3 piercings en el labio, otros 2 en las cejas, varios tatuajes en los brazos; pantalón vaquero desgarrado, gorra de hip-hop y camiseta rota, y sin mangas. Y cuando mi padre lo vio, de inmediato exclamó:
— ¡Maldita sea… esto es lo único que me faltaba!
Autor: Pepito.
Qué amargado
Dos amigos que se encuentran por la calle.
— ¿Qué es eso que llevas ahí?
— Una pulsera que quita el dolor reumático.
— ¿Y funciona?
— No, pero los idiotas que me lo preguntan me ayudan a pasar el rato.
Autor: De hecho, un amargado.






