A pesar de que el exgobernador Jaime Bonilla Valdez ha vivido sus últimos años electorales promoviendo -desde el escritorio- la afiliación y apoyo al Partido del Trabajo, continúa sin ser militante activo del organismo político en el que actualmente es considerado comisionado estatal, dado que no se cuenta con estructura organizacional. Desde que el exmandatario y amigo de Andrés Manuel López Obrador, renunció a Morena -en medio de un proceso sancionador en el que iban a expulsarlo por despotricar contra su sucesora, Marina del Pilar Ávila- Bonilla Valdez encontró refugio en el partido rojo y amarillo, donde todavía tuvo poder e influencia como Senador de la República, hasta que fue ridiculizado electoralmente en los pasados comicios de 2024, donde no le alcanzó para la reelección. Hoy vemos a Bonilla Valdez sosteniendo reuniones en oficina y escritorio con otros miembros del PT, en Tijuana -y a veces en Mexicali-, donde trata de construir fortaleza en un partido político desfondado. Lo interesante es que a pesar de que han pasado ya varios años desde que salió apestado de Morena, y de sus nombramientos y participación en asambleas del PT, Bonilla sigue sin afiliarse al partido. Esto se puede constatar fácilmente al cotejar la información del padrón de militantes validados disponible en la página de internet del partido aliado de Morena, donde se pueden observar perfiles como Marco Antonio Blásquez, como militante desde el año 2020, pero nada más. Esto, pese a que existen poco más de seis mil empadronados en el organismo político. En otras palabras, Bonilla promueve e invita a políticos como Lupita Mora y a la misma Montserrat Caballero, ex presidenta municipal de Tijuana, pero no se compromete a formar parte del PT.
Bonilla no es petista
Autor(a)
- Publicidad -






