La Fiscalía General del Estado de Michoacán (FGE), en coordinación con la Subsecretaría de Investigación Especializada (SIE) de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), cumplimentó el 28 de enero de 2026 una orden de aprehensión en reclusión contra César Alejandro Sepúlveda Arellano, alias “El Bótox”, por su probable responsabilidad en el delito de homicidio calificado en agravio del líder limonero Bernardo Bravo.
El mandato judicial fue expedido por un juez de control y ejecutado en el Centro Federal de Readaptación Social (CEFERESO) Número 1 “El Altiplano”, ubicado en el Estado de México, donde Sepúlveda Arellano permanece recluido desde el 24 de enero de 2026. Las investigaciones de la FGE permitieron establecer la posible participación de César Alejandro “N” en el homicidio del dirigente del sector limonero, ocurrido el 19 de octubre de 2025 en la región de Apatzingán.
Sepúlveda Arellano, identificado como presunto líder del grupo criminal Los Blancos de Troya, fue detenido el 22 de enero de 2026 en la comunidad de Santa Ana Amatlán, municipio de Buenavista Tomatlán, durante un operativo interinstitucional en el que participaron elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), la Secretaría de Marina (SEMAR), la Guardia Nacional (GN), la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) Federal, la Fiscalía General de la República (FGR), la FGE y la SSP de Michoacán.
El secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar Hamid García Harfuch, titular de la SSPC Federal, anunció la captura durante la conferencia matutina del 22 de enero de 2026 en presencia de la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo. García Harfuch señaló que el detenido era responsable de extorsión a limoneros y otros productores, así como de múltiples homicidios, incluido el de Bravo Manríquez. El titular de la SSPC Federal destacó que la captura formaba parte de la estrategia contra la extorsión impulsada por la mandataria nacional.
Junto a Sepúlveda Arellano fueron detenidos Eder “N” y Esteban “N”, identificados como sus escoltas y operadores, quienes también fueron trasladados al penal federal del Altiplano. El gobernador de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, celebró la detención y afirmó que se hacía justicia a Bravo Manríquez y otras víctimas de la célula delictiva.
El 24 de enero de 2026, el juez de control Mario Elizondo Martínez, adscrito al Centro de Justicia Penal Federal con sede en Almoloya de Juárez, Estado de México, vinculó a proceso a Sepúlveda Arellano y sus dos cómplices por los delitos de delincuencia organizada, contra la salud en su modalidad de posesión con fines de comercio, portación de armas de fuego, posesión de cartuchos y cargadores de uso exclusivo de las Fuerzas Armadas. La autoridad judicial dictó prisión preventiva oficiosa y concedió un plazo de seis meses para el cierre de la investigación complementaria.
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Durante la audiencia inicial, realizada de manera remota desde la Ciudad de México, Sepúlveda Arellano admitió dedicarse a la extorsión del sector citrícola en la región de Tierra Caliente y formar parte del grupo criminal Los Blancos de Troya, señalado como brazo armado de Los Viagras con afinidad al Cártel Jalisco Nueva Generación.
Sepúlveda Arellano cuenta con siete órdenes de aprehensión vigentes en el fuero local: dos por homicidio, cuatro por extorsión agravada y una por tentativa de homicidio. Las autoridades le atribuyen el control de la comercialización del limón en las localidades de Cenobio Moreno, La Huina, Capiri y El Razo, en los municipios de Buenavista y Apatzingán.
El homicidio de Bravo Manríquez, presidente de la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán, conmocionó al sector agrícola de Michoacán. El líder limonero, de 35 años, había denunciado públicamente durante meses las extorsiones del crimen organizado contra los productores de la región y las amenazas que enfrentaba por su activismo. Su cuerpo fue hallado el 20 de octubre de 2025 dentro de su camioneta Toyota Tacoma color gris, en un camino rural cercano a la comunidad Los Tepetates, al sur de Apatzingán. Presentaba huellas de tortura, dos golpes en la cabeza descritos como cachazos y un disparo calibre .38 en el rostro que le causó la muerte.
Según las investigaciones de la Fiscalía estatal, Bravo Manríquez salió el 19 de octubre de 2025 desde Morelia, donde residía con su familia, hacia Apatzingán para una reunión con productores agrícolas. Llegó al tianguis limonero de Apatzingán alrededor del mediodía, donde cambió de vehículo y se dirigió solo, sin sus escoltas asignados, hacia la comunidad de Cenobio Moreno. Las autoridades determinaron que Bravo Manríquez fue citado por alguien en esa localidad, donde fue secuestrado, torturado y asesinado durante la tarde y noche del 19 de octubre de 2025.
El fiscal estatal, Carlos Torres Piña, reveló que el análisis de las comunicaciones telefónicas de Bravo Manríquez permitió rastrear llamadas con números vinculados a personas cercanas a Sepúlveda Arellano, quien había secuestrado y liberado al líder limonero en días anteriores al homicidio. Las investigaciones también establecieron que Sepúlveda Arellano se reunió con Bravo Manríquez al sur de Apatzingán el día de los hechos.
Horas después del hallazgo del cuerpo de Bravo Manríquez, el 20 de octubre de 2025, fuerzas federales detuvieron a Rigoberto López Mendoza, alias “El Pantano”, señalado como autor material del homicidio y responsable del cobro de extorsiones a los citricultores del Valle de Apatzingán. Al momento de su captura, López Mendoza portaba tres credenciales, incluida una de la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán, el organismo que presidía Bravo Manríquez. Tres días después, el 23 de octubre de 2025, las autoridades detuvieron a Blanca “N”, pareja sentimental de Sepúlveda Arellano.
El 23 de enero de 2026, un día después de la detención de Sepúlveda Arellano, la FGE ejecutó 24 órdenes de cateo en la localidad de Cenobio Moreno, en cumplimiento de mandatos judiciales derivados de investigaciones relacionadas con los delitos de extorsión, contra la salud y violación a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos. Como resultado de los operativos, se aseguraron 116 bolsas con características de metanfetamina, cinco bolsas de hierba verde y seca similar a la marihuana, documentación de carácter personal y contable presuntamente relacionada con la célula delictiva, un arma de fuego, 83 cartuchos calibre 7.62×39 milímetros, varios teléfonos celulares y dos radios de comunicación.
Tras la captura de Sepúlveda Arellano, se registraron narcobloqueos y vehículos incendiados en los municipios de Apatzingán, Aguililla y tramos carreteros como Apatzingán-Tepalcatepec y Apatzingán-Aguililla, una táctica del crimen organizado para demostrar fuerza territorial y presionar a las autoridades. Las acciones violentas afectaron la movilidad y el comercio local, aunque no se reportaron víctimas mortales.
La Fiscalía General del Estado reafirmó su compromiso de continuar investigando y persiguiendo los delitos que atentan contra la vida, la seguridad y la actividad productiva en Michoacán, actuando con firmeza, legalidad y pleno respeto a los derechos humanos.






