En 2026, aunque no a inicios, arrancará el proceso electoral de 2027, que en la República Mexicana significa la renovación de la Cámara de Diputados, y en Baja California, como en otras 16 entidades, el cambio en la titularidad del Poder Ejecutivo. Los días de la primera gobernadora mujer en la entidad cada vez son menos, y aun cuando ella dio luz verde hace tiempo para quien quisiera entrar a la justa política en Morena para sucederla, o para buscar alguno de los siete Ayuntamientos o diputaciones locales, en el ámbito estatal, la caballada arranca flaquísima la carrera.
Considerando como piensan los políticos, que con una mujer actualmente en el gobierno de Baja California, el que sigue forzosamente tiene que ser hombre, destacan cuatro varones por sus ambiciones, ansias desmedidas y sus campañas anticipadas. Los mismos cuatro echan por la borda a una mujer que aspira a ocupar el cargo de su exjefa.
Se trata de los que andan haciendo campaña fuera de tiempo y a costa de lo que sea, trátese de una imagen generada con Inteligencia Artificial, un video simplón, la organización de rifas en redes sociales o la opacidad para no despertar envidias del líder de un ayuntamiento.
Tan flaca es la caballada de Morena 2027 en Baja California, que no hay candidato natural a suceder a Marina Ávila Olmeda. Nadie de su equipo destacó como para ganarse esa presunción; la enorme mayoría de los miembros del gabinete de la gobernadora fueron pardos, por no decir que se mantuvieron muy minimizados ante el perfil tan público de la mandataria estatal. Pero tampoco tuvieron el talante para salir a defenderla, hablar por ella, pararle las crisis, apoyarla en los momentos difíciles que ha tenido la mexicalense; por ejemplo, cuando el incendio de vehículos y tráileres por parte de criminales en agosto del 2022, cuando casi 30 unidades fueron quemadas en una protesta de los cárteles de la droga. O cuando la visa le fue revocada y ella sola hubo de hacer frente a la crítica, a la sorna, porque no hubo un valiente secretario que se pusiera de escudo.
En esas condiciones está prácticamente descartado alguien de su gabinete para entrar en una contienda real en la interna de Morena para elegir candidato a gobernador del Estado para el año 2027. No es que los hayan descartado de antemano, sino que ellos mismos se autodescartaron con la falta de personalidad, acción política y eficiencia en las áreas que encabezaron.
Por eso los cuatro varones aseguran, cada uno en lo independiente y en lo corto, están fuera del gabinete estatal, aun cuando tres ocupan cargos de elección popular. Se trata del dos veces alcalde de Ensenada, sin buenos resultados, pero en su momento con apoyo incondicional del exgobernador Jaime Bonilla Valdez, Armando Ayala Robles, quien paga publicidad en redes sociales para promocionar su imagen y organiza rifas entre sus seguidores (ojalá que todo ello esté debidamente documentado para la rendición de cuentas), con el fin de ser él el ganón de votos, a cambio de un teléfono celular, son discurso, sin proyecto y sin logros que hablen de su capacidad, sea en el ayuntamiento de Ensenada o en el Senado.
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Otro es el alcalde de Tijuana, Ismael Burgueño Ruiz, quien así como se quedó con la candidatura a la presidencia municipal de la ciudad por default, cuando en el CEN de Morena decidieron no concederle la reelección a Montserrat Caballero pero tampoco darle la nominación al promovido por la gobernadora, el ahora imputado por abuso sexual, Erik Morales Elvira, y no les quedó de otra más que nominar al presidente del partido, en ese momento Burgueño, espera le suceda algo parecido y al final decidan que él es el ideal para suceder a Avila Olmeda.
El alcalde de Tijuana ha guardado un bajísimo perfil, como si actuara con la premisa priista de “el que se mueve no sale en la foto”, y prefiere ignorar temas (como el involucramiento del empresario Fernando Salgado en su campaña y en su administración municipal), minimizar crisis (como el citatorio que le hizo la FGR por delitos de delincuencia organizada) y evitar presentaciones públicas (como el hecho de haber cancelado la conferencia semanera para no exponerse a preguntas incómodas o respuestas no adecuadas), todo para ser considerado cuando el resto de la caballada se enfrasque en una campaña negra y solo quede él a la vista.
Un tercero con cargo, quien era impensable, improbable, pero gracias a que Morena recoge miembros de cualquier partido a conveniencia, más que a revisión de perfiles o coincidencias ideológicas, es el diputado Fernando Castro Trenti, que ya fue aspirante a gobernador por el partido que lo formó en política, el PRI, y de cuyo barco saltó al primer hoyanco electoral detectado. Castro Trenti está convencidísimo que él es la mejor opción para suceder a Marina Avila, y presume apoyos nacionales en la campaña que ha iniciado con parafernalia en calles y redes sociales. Incluso acusa el robo de la elección en 2013, algo que sólo existe en su mente, porque documentado no fue ni por él en su momento, ni por ciudadanos defensores del voto, ni organización alguna.
El último, y muy activo, fue destituido del cargo que ostentaba en el Gobierno de la República, precisamente por sostener una campaña anticipada utilizando sus conocidos apellidos, pero aparentando no tratarse de él, sino de su hermana, Martha Nélida Ruiz Uribe. Efectivamente, se trata del exdelegado federal único, Jesús Alejandro Ruiz Uribe, que, a fuerza de producción, intenta influenciar con videos en redes sociales, espectaculares en calles, avenidas, bulevares y carreteras, y la fundación de su hermana, para jalar votos.
Los cuatro integran la flaquísima caballada de Morena en Baja California para 2027, y asumen que no será otra mujer la candidata porque ya gobierna una, así como la Ley Esposas, pero a la inversa, o la Ley de Alternancia de Género que promueven en algunos estados para alternar el género en las candidaturas. Aunque en Baja California también hay mujeres que quieren suceder a la gobernadora, pero de esas luego hablamos.





