Las Fuerzas Armadas estadounidenses incautaron el 7 de enero de 2026 dos petroleros sancionados vinculados a Venezuela en operaciones consecutivas realizadas en el Atlántico Norte y en aguas internacionales del Caribe, según confirmaron el Comando Europeo de Estados Unidos y el Comando Sur de Estados Unidos. La acción formó parte de la ofensiva que Washington intensificó contra el transporte de petróleo sancionado proveniente de la nación sudamericana.
Por su parte, Moscú denunció el “uso de la fuerza” por parte de Estados Unidos contra el buque con bandera rusa en el Atlántico Norte, argumentando que la acción violó la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982.
El Comando Europeo de Estados Unidos anunció la incautación del buque mercante Bella I por “violaciones de las sanciones estadounidenses” tras una persecución que se prolongó durante más de dos semanas desde aguas venezolanas hasta el Atlántico Norte, cerca de Islandia. El petrolero, rebautizado como Marinera y registrado bajo bandera rusa desde el 24 de diciembre de 2025, había evadido un intento de abordaje por parte de la Guardia Costera de Estados Unidos el 21 de diciembre de 2025, cuando navegaba cerca de las costas venezolanas.
Kristi Noem, titular del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, reveló que las fuerzas estadounidenses también incautaron el petrolero Sophia en el Caribe durante operaciones realizadas antes del amanecer del 7 de enero de 2026. Ambos buques, según Noem, habían atracado por última vez en Venezuela o se dirigían hacia ese país, y formaban parte de una “flota fantasma” de petroleros sancionados que transportan crudo desde Rusia, Irán y Venezuela desafiando las sanciones occidentales.
Pete Hegseth, titular del Departamento de Guerra de Estados Unidos, afirmó en la plataforma X que “el bloqueo de petróleo venezolano sancionado e ilícito sigue en PLENO VIGOR —en cualquier parte del mundo”. La declaración subrayó la determinación de Washington para aplicar el bloqueo decretado el 16 de diciembre de 2025 por el presidente Donald Trump contra todos los buques petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela.
El buque Bella I fue rastreado por el guardacostas USCGC Munro de la Guardia Costera de Estados Unidos, que lo persiguió “en alta mar y a través de tormentas peligrosas”, según el comunicado de Noem. Durante la persecución, la tripulación del petrolero intentó evadir la incautación mediante diversas maniobras: cambió su bandera de guyanesa a rusa, pintó una bandera rusa en el casco y modificó el nombre del barco a Marinera. El Ministerio de Transporte de Rusia informó que el Marinera obtuvo “permiso temporal” para navegar bajo la bandera rusa el 24 de diciembre de 2025 y que “se perdió el contacto con el barco” después de que las fuerzas navales estadounidenses lo abordaran “en alta mar” el 7 de enero de 2026.
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“De acuerdo con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, la libertad de navegación se aplica en aguas internacionales, y ningún Estado tiene derecho a usar la fuerza contra embarcaciones debidamente registradas bajo la jurisdicción de otros Estados”, afirmó el Ministerio de Transporte ruso en un comunicado. Medios estadounidenses reportaron que Rusia envió un submarino y otros buques de guerra para escoltar al Marinera durante su tránsito por el Atlántico Norte, en un intento por disuadir el abordaje forzoso por parte de Estados Unidos.
La incautación del Bella I se realizó “en cumplimiento de una orden emitida por un tribunal federal de Estados Unidos” tras el rastreo ejecutado por el USCGC Munro, según informó el Comando Europeo estadounidense. La operación fue coordinada entre el Departamento de Justicia, el Departamento de Seguridad Nacional y el Departamento de Guerra de Estados Unidos. El Comando Sur de Estados Unidos anunció por separado que, en una operación realizada antes del amanecer del 7 de enero de 2026, sus fuerzas interceptaron “sin incidentes” al buque M/T Sophia, identificado como parte de una “flota oscura”, sancionado y sin bandera, que operaba en aguas internacionales del Caribe. “El buque interceptado, M/T Sophia, operaba en aguas internacionales y realizaba actividades ilícitas en el mar Caribe. La Guardia Costera de Estados Unidos escolta al M/T Sophia hacia Estados Unidos para su disposición final”, informó el Comando Sur.
Las incautaciones se produjeron en el marco de la Operación Southern Spear, mediante la cual el Departamento de Guerra de Estados Unidos mantiene su misión de “aplastar la actividad ilícita en el Hemisferio Occidental”, según comunicó el Comando Sur. La operación representa la tercera y cuarta incautación de petroleros vinculados a Venezuela desde que Estados Unidos intensificó el bloqueo marítimo en diciembre de 2025. El 10 de diciembre de 2025, Estados Unidos incautó el petrolero Skipper cuando navegaba rumbo a China, mientras que el 20 de diciembre de 2025 interceptó el petrolero Centuries. Las acciones formaron parte de la campaña de presión contra el régimen de Nicolás Maduro, entonces presidente venezolano, a quien Washington acusa de liderar una red de tráfico de drogas y de utilizar las ganancias del petróleo para financiar el narcotráfico.
Marco Rubio García, titular del Departamento de Estado de Estados Unidos, describió el bloqueo como una de las mayores “cuarentenas” de la historia moderna, destinada a frenar los ingresos del gobierno de Caracas. El secretario de Estado desempeñó un papel central en la planificación de la estrategia contra Venezuela, trabajando junto al presidente Trump y funcionarios del Pentágono para analizar cómo transitar de ataques navales a operaciones más contundentes contra el gobierno venezolano. El bloqueo decretado por Trump el 16 de diciembre de 2025 se produjo aproximadamente una semana después de que las fuerzas estadounidenses incautaran un barco petrolero frente a las costas de Venezuela. “Por lo tanto, hoy ordeno un bloqueo total y completo de todos los buques petroleros sancionados que entren o salgan de Venezuela”, declaró Trump en Truth Social, acusando al país sudamericano de apropiarse de activos estadounidenses, incluyendo petróleo y tierras.
La incautación del Marinera elevó las tensiones entre Estados Unidos y Rusia, después de que Moscú desplegara activos navales para proteger al petrolero durante su tránsito por el Atlántico Norte. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Rusia indicó antes de la incautación que estaba “siguiendo con preocupación la situación anómala que se ha desarrollado alrededor del petrolero ruso Marinera”, y solicitó formalmente a Washington que detuviera la persecución del buque. Funcionarios estadounidenses sostuvieron que el Bella I no tenía una nacionalidad válida cuando la Guardia Costera intentó abordarlo por primera vez el 21 de diciembre de 2025, lo que habilitaría su incautación bajo el derecho internacional. Sin embargo, expertos advierten que una vez que un barco queda legítimamente registrado bajo un Estado, pasa a estar protegido por ese pabellón, lo que limita el margen de acción de terceros países.
El buque Bella I había sido sancionado por Estados Unidos en 2024 por supuestamente contrabandear carga para una empresa vinculada al grupo militante libanés Hezbollah, que cuenta con el respaldo de Irán. El petrolero estaba cruzando el Atlántico cerca del Caribe el 15 de diciembre de 2025 cuando abruptamente cambió su rumbo hacia el norte, en dirección a Europa, días después de la primera incautación estadounidense del petrolero Skipper el 10 de diciembre de 2025.
Las incautaciones se produjeron pocos días después de que fuerzas militares estadounidenses realizaran una operación en Caracas que resultó en la captura del entonces presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores, quienes fueron trasladados a Estados Unidos para enfrentar cargos de narcotráfico. Delcy Rodríguez, vicepresidenta bajo el gobierno de Maduro, asumió el 5 de enero de 2026 como presidenta interina de Venezuela tras un fallo del Tribunal Supremo de Justicia venezolano. Trump declaró el 5 de enero de 2026 que Venezuela entregaría entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos, afirmando que el secretario de Energía, Chris Wright, había sido instruido para implementar el plan de inmediato. Las autoridades estadounidenses señalaron que continuarán aplicando el bloqueo petrolero y realizando operaciones de interdicción marítima para interrumpir el financiamiento de actividades ilícitas vinculadas al régimen venezolano.





