Dirigida por el escritor y periodista mexicano Mario Estrella, e inspirada en su tercera novela homónima, “Vampire Sucks” da un paso adelante al convertirse en uno de los primeros largometrajes creados íntegramente con Inteligencia Artificial generativa y exhibidos en una sala comercial de cine en Tijuana. Pero reducirla a su componente tecnológico sería injusto.
Ambientada en la ciudad fronteriza, la trama ácida tiene como personaje principal a Lester, un vampiro que reniega del mito romántico de su especie. No brilla al sol, no seduce mujeres ni vive en castillos góticos. Es un inmortal alcohólico, arrastrando siglos de hastío, que pasa sus noches refugiado en una cantina situada detrás del emblemático Hong Kong; desde ahí desgrana una historia con sarcasmo y crudeza, con un poco de política incluida.
“La novela empieza con una premisa muy clara: todo lo que te han contado es una mentira”, señaló Estrella a ZETA, al referirse a la mitología que históricamente ha rodeado a los vampiros. “La propia mecánica del mundo lo evidencia, nos comemos para sobrevivir. Y la ficción es la única manera legal de gritar la verdad en un teatro lleno de gente”.
Este universo llegará a la pantalla grande en una única proyección el próximo 17 de enero en Cinépolis Plaza Río, función especial que contará con la presencia del propio creador. Detrás de esa cinta hay nueve meses de trabajo ininterrumpido, desde diseño posters, ilustraciones, y animación.
“Todo es producto de una sola alma. No interfirió otra persona, salvo mi editora fotográfica”, señaló. “No es como que la Inteligencia Artificial haya hecho todo sola”, aclaró. “Es un proceso de animación. Cada fotograma se crea desde la idea. Estamos hablando de más de 600 tomas… tal vez 900, y todo es revisado y editado”.
Para el autor, la IA no deshumaniza el arte, sino que devuelve el control a los narradores.
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Más que una adaptación tradicional, la película reorganiza la historia para responder a las exigencias del ritmo y la estructura del cine, sin diluir la crudeza del material original.
“Afortunadamente, el director de la película es el mismo animal que escribió el libro. Entonces, en la película en sí, los diálogos no cambié uno solo. Te cuento una historia en el libro y tú puedes soportar el ritmo”, explicó Estrella, dejando claro que la adaptación no suaviza la novela, sino que la intensifica en 80 minutos que avanzan a base de provocación, llevando al espectador a un espacio donde el sarcasmo y la violencia se entrelazan con una imaginación sin freno, moviéndose en lo burlesco; y en ese recorrido, la cinta deja ver cómo, con recursos como la automatización inteligente, el cine puede irrumpir con voz propia e irreverente.





