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jueves, junio 13, 2024
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Monseñor Salvador Cisneros Gudiño (1946-2024) Religioso, académico y columnista

Ejerció su ministerio sacerdotal por 53 años en la Arquidiócesis de Tijuana. Fue rector del Seminario Diocesano por 19 años. Impartió cátedra en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), Universidad Iberoamérica (UIA) y CETYS Universidad. Fue columnista en ZETA y Periódico Presencia.

El 27 agosto cumpliría 78 años de vida Monseñor Salvador Cisneros Gudiño, quien falleció el lunes 20 de mayo de 2024, dejando un gran legado religioso y social.


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Su testimonio como clérigo y humano será recordado por cientos de feligreses, así como por los diáconos que él mismo formó durante su trayectoria, también por los estudiantes a quienes impartió cátedra, sin dejar atrás a sus fieles lectores.

Fue al mediodía del lunes que desde el Hospital de Cancerología, el Arzobispo de Tijuana, Francisco Moreno Barrón, informó a la comunidad religiosa el fallecimiento del eclesiástico nacido en Ciudad de México: “Les comparto con profundo dolor, que Dios se llevó al cielo a Monseñor Salvador Cisneros Gudiño. El motivo de la muerte fue un paro cardiaco. Ya estaba delicado de salud e internado desde hace unos días.  Deseaba continuar con vida disfrutando de su sacerdocio.  Chavo ya está en el cielo, feliz, rezando por nosotros; nosotros también lo encomendamos a la infinita misericordia de Dios. Que descanse en paz”.

Durante la misa exequial, celebrada el miércoles 22 de mayo en el Santuario de Nuestra Señora del Sagrado Corazón y presidida por Rafael Valdez Torres, Obispo de la Diócesis de Ensenada, recordó lo que en vida transmitió Monseñor Cisneros:


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“Se trata de un hombre ilustre, reconocido en la sociedad tijuanense y en la Iglesia, un hombre dotado por Dios de una gran inteligencia y de notables capacidades intelectuales, reconocido por su vocación, entrega, dedicación y servicio. Considero que se distinguió por su gran capacidad intelectual, por su entrega generosa, y como bien sabemos, destacó no sólo en el ámbito de un pueblo que su vocación intelectual lo llevó a las universidades de la ciudad, acompañando a muchos jóvenes en su proceso formativo como pastor”.

En tanto, el sacerdote Germán Orozco recordó así la figura de Cisneros:

“Para mí se fue un consejero, un amigo, un papá bonachón que con su mirada nos marcaba el rumbo, siempre motivándonos”.

MINISTERIO SACERDOTAL

Monseñor Salvador Cisneros nació el 27 de agosto de 1946 en Ciudad de México. A los 12 años se integró al Seminario Tridentino. Fue ordenado sacerdote en la Parroquia de Nuestra Señora del Refugio en Acámbaro, Guanajuato.

Llegó a esta frontera en 1970, por invitación del Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo, quien le solicitó fortalecer el Seminario del Cerro Colorado como diácono y con un cargo de Prefecto de Disciplina. Impartía clases de Filosofía. En 1978 fue nombrado rector, siendo uno de los sacerdotes más jóvenes en ocupar el encargo. Durante su gestión impulsó la construcción del edificio que ahora alberga, obra del arquitecto Pierre Queirat.

En ocasión de su 45 Aniversario sacerdotal, Monseñor Cisneros compartió en entrevista con ZETA: “Me ha tocado crecer al ritmo de la ciudad, momentos desafiantes como las inundaciones de los años 80 y del 93, cuando se removió Cartolandia y el Seminario se convirtió en centro de acopio y distribución. Tijuana era una ciudad muy fraterna, humanista, tranquila, pacífica y de mucha apertura, una sociedad muy emprendedora y un turismo muy tranquilo. Después vino el terremoto de 1985 y hubo mucha migración, (la ciudad) cambió bastante de estilo; luego el narcotráfico, momentos muy violentos y crueles, de manera que me ha tocado vivir muchas cosas”.

El sábado 8 de diciembre de 2018, la Diócesis de Tijuana honró el legado que dejó su paso el Seminario Diocesano de Tijuana (SDT), con la instalación de la placa en el recinto en la calle Diez, en el Centro de la ciudad.

CARGOS DIOCESANOS

A la edad de 32 años, Salvador Cisneros Gudiño fue nombrado por el entonces Obispo Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, rector del Seminario Diocesano de Tijuana, cuyo cargo ostentó del 1 de enero de 1978 al 15 de agosto de 1997. También fue párroco de la Iglesia Santa María Estrella del Mar del 16 de agosto de 1997 al 29 de agosto de 2008, además de párroco de Santa Teresa de Ávila del 29 de agosto de 2008 al 20 de septiembre de 2021, y miembro del Consejo de Censores de la Diócesis, del Consejo Presbiteral, del Consejo de Consultores y decano.

El 14 de agosto de 1992 recibió el título de Monseñor o Prelado de Honor de su Santidad San Juan Pablo II.

CATEDRÁTICO

Cisneros Gudiño se desempeñó como maestro en Facultad de Derecho y Comunicación de la UIA, en la Facultad de Filosofía y Comunicación de la UABC y en CETYS Universidad.

ATENCIÓN A VÍCTIMAS DE SECUESTRO, DE LOS MOMENTOS MÁS DIFÍCILES DE MONSEÑOR

Las palabras de esperanza y aliento de Monseñor Salvador Cisneros a las víctimas de la violencia en Tijuana son los recuerdos que más atesoran las familias de la ciudad en memoria de quien abrió sus espacios para escuchar a quienes buscaron apoyo espiritual en medio de situaciones peligrosas y de vulnerabilidad ante una alta incidencia de secuestros en la región.

Monseñor Cisneros fue despedido en Tijuana con una misa exequial en el Santuario del Sagrado Corazón. Sus restos fueron visitados por sus compañeros, alumnos, colegas y feligreses que vieron en el ex rector del Seminario a una voz serena, abierta al diálogo, que daba aliento.

“Siempre su preocupación era estar cerca de las personas que sufren, y creo que uno de los momentos que nos regala la vida sacerdotal, en este caso de Monseñor Salvador Cisneros, fue su capacidad de escucha, de cercanía y de diálogo, de manera que las personas eran capaces de ir y abrir su corazón, y platicarles las realidades difíciles que se estaban viviendo de violencia aquí en Tijuana”, recordó Israel Ángeles, vicario general de la Arquidiócesis de Tijuana.

“De esa manera no sólo se convertía en su confidente, sino en un padre que los acompañaba, que lloraba junto a ellos y les podía dar una palabra de aliento y de esperanza. Sobre todo, que no había una pastoral, propiamente para esto. Lo que sí puedo recordar es cuántas horas pasaba en su oficina recibiendo a esas personas en esas condiciones, que fue precisamente el tiempo que yo estuve sirviendo con él. Después hacía su oración personal, estoy seguro que hubo muchas personas que estuvieron con él, pidiendo una palabra de aliento en situaciones dramáticas”, agregó.

Mientras que Bernardo Cisneros, primo hermano de Monseñor, compartió: “Siempre muy directo, muy puntilloso en sus críticas. Lo mismo te hablaba de migración que de inseguridad. De hecho, cuando lo mandaron de párroco a Playas de Tijuana, los residentes de Playas de Tijuana que fueron víctimas de secuestro en aquellos años, se acercaron a recibir el consuelo espiritual”.

Monseñor Rafael Romo Muñoz, Arzobispo Emérito de Tijuana, secundó: “En los momentos que nos pidieron alguna participación, qué mejor que Monseñor Cisneros, que iluminado desde la fe, pudiera ayudar desde la fe, en la situación en que vivíamos. Es uno de los detalles, así como lucecitas importantes, porque a partir de ese momento, de los secuestros, de las desapariciones, etcétera, con lo que yo me topaba en mi visita por las parroquias, nunca faltaba la persona que, terminando la celebración de la misa, se me acercaban para orar conmigo, preocupados por la situación de lo que habían perdido y de ahí brotó lo que es el acompañamiento del duelo. Todavía lo seguimos haciendo y es una cosa que quedó, que a partir de ahí se estableció”.

Romo Muñoz, quien por 12 años coincidió con Monseñor Cisneros en las juntas nacionales de rectores de Seminarios en México, puntualizó:

ordenación sacerdotal del M.I. Mons. Salvador A. Cisneros Gudiño.

“Era tan intelectual, tan contemplativo, que va a disfrutar tanto del Cielo, de aquello que tanto aquí vislumbraba sobre la presencia de Dios. Hay un Santo de Italia: Carlo Acutis, que ya compartió nuestro tiempo, que es del 90 al 6 de este siglo, un adolescente que dice que ‘Como quien se expone ante el Sol, se broncea; quien se expone ante Jesucristo, ante la eucaristía, se hace santo’. Alguien que contempla tanto como Monseñor Cisneros, que contempló tanto la gracia de Dios, la obra de la fe, seguramente disfrutará mucho el Cielo”.

Monseñor Rafael Valdés Torres, Obispo de Ensenada, también externó su sentir:

“Perdemos a un gran señor, a un gran humanista, perdimos a una persona humanista que supo hacer el bien. Su legado es muy importante para las nuevas generaciones, para la comunidad eclesial, para el Seminario, siempre será alguien que pasó al estilo de Nuestro Señor Jesucristo, siempre haciendo el bien, siendo cercano, escuchando y sobre todo siendo un pastor”.

Jorge Echegollén Flores, párroco de San Miguel Arcángel, recordó:

“Me tocaba llevar a su mamá a las terapias. Era muy hermosa la convivencia con él y su mamá, porque era mi rector (del Seminario). De ahí nos hicimos muy amigos y constantemente me daba las gracias por ayudar a su mamá, pero no era mucho. A nivel personal, un gran amigo, un gran ser humano y un nivel intelectual muy grande”.

Por último, el Arzobispo Emérito Rafael Romo Muñoz mencionó: “El Evangelio lo dice: si el grano de trigo no muere, queda infecundo; y si muere, produce fruto. Entonces, dada la entrega de Monseñor a las vocaciones, pido a la comunidad que, como honra de Monseñor Cisneros, pudiéramos tener el espacio para orar por el incremento de las vocaciones”.

Los restos de Monseñor Salvador Cisneros Gudiño serán trasladados a Ciudad de México, donde reposará junto a sus padres.

Descanse en Paz.

Ernesto Eslava

Autor(a)

Patricia Tamayo Meléndez
Patricia Tamayo Meléndez
Egresada de la Licenciatura en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Regiomontana. Colaboradora de Semanario ZETA desde 1997. Se ha desempeñado como reportera y editora web.
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