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miércoles, febrero 21, 2024
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Carolina Álvarez, científica mexicana por patentar medicamento celular

Carolina Álvarez Delgado, investigadora titular y actual jefa del Departamento de Innovación Biomédica del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), ha llevado la ciencia a otro nivel. Tanto, que espera que sus hallazgos lleguen hasta los anaqueles de las farmacias mexicanas.

Bióloga y doctora en Ciencias Biomédicas, Carolina ha trabajado telescópicamente con las mitocondrias en la creación de moléculas para mejorar los tratamientos contra enfermedades metabólicas y neurodegenerativas.


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“Estoy esperando la autorización para poder tomar mi propio tratamiento”, platicó emotiva.

El proyecto consiste en crear, diseñar y sintetizar nuevas moléculas auto dirigidas (hacia la mitocondria) con la función de proteger y reparar la función mitocondrial para tratar enfermedades como diabetes tipo 2, Alzheimer, Parkinson y algunos tipos de cáncer.

Los derivados de estrógenos han mostrado eficiencia para tratar esos diversos padecimientos, “aunque estas enfermedades se escuchen muy diferentes, tienen en común  disfunción a la mitocondria, y la idea con estas moléculas que diseñamos y sintetizamos, es que vayan a la mitocondria y ayuden a mitigar los síntomas o que actúen como coadyuvantes para reducir las dosis de los medicamentos, lo que significa aminorar los eventos adversos asociados como en el caso de una quimioterapia”, explicó la investigadora. A su vez, aclaró que esto implica el end point del proyecto o el compromiso social que se ha fijado el equipo.


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La investigación del equipo dio vida y sentido a las mitocondrias, que ellos describen como pequeños organelos, sumamente poderosos en el cuerpo, que producen más del 90% de la energía celular.

Los estrógenos son el principal grupo de hormonas femeninas, equivalente a la testosterona en hombres, sin embargo, aunque en menor medida, también están presentes en los varones.

Desde las tesis del doctorado en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Álvarez trabajaba con unas proteínas que viven dentro de las mitocondrias y detectó las enfermedades provenientes de la disfunción mitocondrial, por ello la idea de introducir moléculas reparadoras.

La novedad del proyecto, dijo, es que estas moléculas reparadoras son hormonas o estrógenos de las mujeres.

El dinero no ha sido una limitante porque la división proporcionó el laboratorio equipado, además, han tocado puertas con compañeros dentro de la institución o han respondido a convocatorias nacionales para adquirir los insumos necesarios.

“Aquí no hay despilfarro de nada, cuidamos mucho el dinero, hay que recordar que el recurso es fiscalizable y está muy vigilado”, mencionó.

Trabajar con animales de laboratorio es costoso, porque deben cuidar temperatura y cepas que comen un solo tipo de alimento.

La doctora nunca pudo imaginar en aterrizar el proyecto de estas moléculas hasta que en 2019 ingresó a la convocatoria Ciencia de Frontera del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), con un financiamiento de 3.3 millones de pesos para tres años.

Sin embargo, hubo un recorte de presupuesto y recibió un 30% menos de lo pactado con el compromiso de entregar lo convenido en un inicio. “Tómalo o déjalo”, le dijeron.

Año y medio más tarde cayó el dinero en la cuenta. Así inició el proceso de cotizaciones, logística, compra de gradillas, pipetas, agitadores y reactivos, que por lo general se adquieren en el extranjero y tardan hasta dos meses en llegar.

“Fue muy bonito, pero lo tuvimos que hacer rápido porque es dinero fiscal, el cual se regresa si no ejerce”, recordó Carolina, quien tuvo que aprender a usar presupuesto público para emprender el proyecto.

“Trabajamos de una manera muy eficiente, de tal manera que puedan entregar todo lo que dije que iba a entregar, pero con menos dinero. ¿Qué haces? Comienzas a colaborar con los vecinos que hacen espectrometría de masas, el de microscopía avanzada, con nanociencia y hasta óptica”.

Una de las colaboraciones más importantes fue con los investigadores de la UNAM, Kanchan Chauhan y Rafael Vázquez Duhalt, quienes se encargaron de la parte química para sintetizar las moléculas, mientras el investigador Aldo Moreno las caracterizó.

Lo que sigue, es la aplicación de pruebas biológicas en un modelo in vitro en células, para después pasar a los estudios en animales, “porque todo lo que va para biomédicas tiene que seguir el camino de in vitro, en vivo, preclínicas y al final en humanos”.

Consciente de “qué tan largo es el camino, muy largo”, la jefa del Departamento de Innovación Biomédica del CICESE habló de lo que sigue en su carrera:

“Quisiera ya hacer las pruebas en animales, me intereso en modelos patológicos como diabetes tipo 2 y Alzheimer, después quiero seguir el camino para probar, colaborando médicos, en cortes de humanos; para eso necesito la vinculación con el sector salud, como ISSSTE, porque ellos tienen las necesidades con los pacientes, y tener cuidado con la parte ética para vigilar la parte de las pruebas de animales y humanos. Para que estas moléculas terminen en la farmacia es necesario seguir el camino médico”.

PATENTE EN PROCESO PARA BIOMÉDICA

La investigadora recibió una llamada por parte de personas que trabajan de la mano con el Instituto Mexicano de Propiedad Intelectual (IMPI) para informar que el trabajo que estaban realizando es patentable.

Para lograr el registro, los científicos tuvieron que aprobar el análisis de forma en junio, ahora necesitan la aprobación del análisis de fondo, proceso que toma de tres a cuatro años.

“Si todo sale bien, por ahí de 2026 quizá lo tenga”, confía.

Una vez concluido este proyecto, Carolina Álvarez Delgado trabajará para mejorar los síntomas de las mujeres en la menopausia. Por su labor en pro de la ciencia, la investigadora es para ZETA Personaje Destacado 2023.

Autor(a)

Lorena Lamas
Lorena Lamas
Inició sus estudios en la carrera de Periodismo de la Universidad de a Morelia (UDEM) y egresó de la licenciatura en Comunicación del Centro Universitario de Tijuana (CUT). Desde el 2014 colabora en el Semanario ZETA. Se ha desempeñado como reportera en los municipios de Ensenada y San Quintín.
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