16.8 C
Tijuana
martes, septiembre 26, 2023
Publicidadspot_imgspot_img

Cuidarse de nadie

Quienes corren peligro en Baja California, y acaso en todo el pa√≠s ante el incremento de la inseguridad y la violencia provocada por los impunes miembros de los c√°rteles de la droga, en realidad son los ciudadanos todos. Una bala perdida, un encontronazo en p√ļblico entre criminales rivales, una equivocaci√≥n delincuencial o convertirse en blanco de asalto, extorsi√≥n, cobro de piso, los ubica en una posici√≥n vulnerable.

Como en la peor √©poca de inseguridad en BC, all√° entre 2007 y 2010, la inseguridad ya est√° trastocando a quienes desde la legalidad participan en la econom√≠a. En los √ļltimos d√≠as, un empresario restaurantero en Ensenada, una agencia de autos en Tijuana, una plaza comercial en Mexicali, han sido escenario de asaltos. Algunos con claros visos de la criminalidad organizada, otros, perpetrados por avezados ladrones.


Publicidad


Ni hablar de los delitos que, utilizando una charola, sea de la Guardia Nacional o de alguna corporación local, se están realizando en la entidad.

En medio del caos por la inseguridad, está la impunidad en que se desarrollan los miembros de los cárteles en Baja California. En estas planas, en la edición anterior de ZETA se dio cuenta de cinco criminales, tres del cártel de Sinaloa (René y Aquiles Arzate, Pedro Herrera) uno del Cártel Arellano Félix (Pablo Huerta) y unos más del Cártel Jalisco Nueva Generación (Javier Beltrán), quienes son considerados epicentro de la violencia y, por tanto, responsables de cientos de homicidios en la frontera, que están en calidad de intocables.

Pese a que desde hace a√Īos pesan sobre ellos √≥rdenes de aprehensi√≥n, locales, federales y en Estados Unidos, no se les ha detenido, y desde la clandestinidad contin√ļan ejerciendo un poder criminal sobre sus bases para controlar sus il√≠citos negocios a costa de lo que sea, aun se trate de la vida, la seguridad y el dinero de los dem√°s.


Publicidad

 


Son cinco los intocables porque ninguna corporación o fiscalía de cualquiera de los tres órdenes de gobierno en México, tiene una estrategia o ha estructurado un operativo para aprehenderlos, desmantelar sus redes criminales y asegurar con ello la tranquilidad de la ciudadanía.

Entonces, si quienes son considerados por la Mesa de Seguridad en el Estado (que cada vez parece m√°s membrete que centro de operaciones) los ‚Äúprincipales generadores de violencia‚ÄĚ viven en la impunidad, ¬Ņde qui√©n se cuidan las autoridades?

Vea: el convoy de la alcaldesa de Tijuana, Montserrat Caballero, quien por cierto, no ha sido amenazada por el narcotráfico, consta de dos unidades municipales, sus camionetas, dos unidades de Guardia Nacional y dos motociclistas de la Policía Municipal. Uno cierra el paso al tránsito regular para que pase el convoy de la funcionaria, y otro zigzaguea detrás del mismo para impedir que cualquier auto ciudadano se acerque al convoy, poniendo en peligro no sólo su vida, sino la del resto de los mortales.

De hecho, este ‚Äúprotocolo‚ÄĚ de seguridad hace m√°s visible la ubicaci√≥n de la alcaldesa y tensa el tr√°fico por las zonas en que va transitando. Con menores unidades, pero no menos visible, la gobernadora Marina √Āvila Olmeda se mueve por todo BC. Lo mismo el fiscal general Ricardo Carpio, o los secretarios o directores de Seguridad en todos los municipios, como el de Tijuana, Fernando S√°nchez.

¬ŅDe qui√©n se cuidan con tan notorio aparato de seguridad en sus trayectos? De nadie. Los narcotraficantes y criminales suelen -as√≠ consta por hechos del pasado- atacar a las autoridades en dos contextos muy precisos: uno, cuando est√°n coludidos con ellos y rompen un acuerdo o traicionan la palabra; y dos, cuando los persiguen, los investigan, los exhiben.

Existen muchos ejemplos locales sobre ello. Los polic√≠as ministeriales asesinados en aquella √©poca entre 2007 y  2010 porque traicionaron los acuerdos que ten√≠an, ya sea con el C√°rtel de Sinaloa (CDS) o con el C√°rtel Arellano F√©lix (CAF), o con ambos.

Y tambi√©n los casos de asesinatos como el de Federico Ben√≠tez en 1994, por no ceder a los sobornos y amenazas de los c√°rteles, o las amenazas vertidas contra el Teniente Coronel Juli√°n Leyzaola, algunas en 2009, porque abierta y p√ļblicamente, combat√≠a tanto a miembros del CAF como a los del CDS. Es decir, los narcos amenazan y atentan porque se saben perseguidos, exhibidos, o porque se sienten traicionados.

En estos momentos ha sido denunciada, principalmente de manera extraoficial, la complicidad que existe entre ciertas corporaciones y algunos cárteles. La Guardia Nacional robándole droga a un cártel, la Policía Municipal de Tecate favoreciendo a otro, la de Tijuana a varios, la colusión con Los Rusos en Mexicali o el CDS y Jalisco Nueva Generación, cada uno con su corporación aliada, peleando por Ensenada y sus valles.

Ninguna cabeza de autoridad, federal estatal o local, sea de elecci√≥n popular, por designaci√≥n legislativa o parte del gabinete, ha salido p√ļblicamente a enfrentar y combatir a los criminales para dar certeza a los ciudadanos. Cosa contraria, la falta de operativos para detener, erradicar o menguar las estructuras criminales hablan si no de una complicidad, seguramente de una incapacidad para enfrentar el fen√≥meno delincuencial que ya est√° tocando las fibras del sector productivo.

En estas condiciones, ¬Ņde qui√©n se cuidan los alcaldes, la gobernadora y los mandos polic√≠acos y de la procuraci√≥n de justicia? De qui√©n se cuidan si no persiguen a nadie. De qui√©n se protegen, si no han sido amenazados.

Ojal√° el nivel de su protecci√≥n fuera similar o superior al nivel de su compromiso por combatir la inseguridad m√°s all√° de reuniones ma√Īaneras de ‚Äúseguridad‚ÄĚ o la emisi√≥n de cifras alegres en las que deliberadamente ocultan muertos, robos, asaltos y otros hechos de violencia. Pero en las condiciones actuales, se cuidan de nadie. Si acaso, de la grilla pol√≠tica, que tambi√©n suele ser violenta‚Ķ pero ese es otro tema.

Autor(a)

Adela Navarro Bello
Directora general del semanario ZETA, Consejero de Artículo 19 y del CPJ para las Américas, entre otros reconocimientos, tiene el Maria Moors Cabot 2021 de la Universidad de Columbia.
- Publicidad -spot_img

Puede interesarte

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

-Publicidad -

Notas recientes

-Publicidad -

Destacadas