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viernes, febrero 16, 2024
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Mafias toleradas en prisiones

La emergencia en muchas de las c谩rceles del pa铆s se suma al clima de inseguridad y de violencia, pese a los intentos de las autoridades de poner remedio a trav茅s de operativos de revisi贸n, sobre todo de traslados de los penales estatales a los centros penitenciarios federales, pues el n煤mero de personas privadas de la libertad sigue incrementando y los grupos de poder ilegal se apoderan de espacios, actividades y cobros. con la complicidad de algunos representantes de autoridad.

Motines, fugas, ri帽as, homicidios, suicidios y violaciones, son las incidencias negativas que se reproducen en algunos de los 284 centros carcelarios de M茅xico, como los ocurridos recientemente en reclusorios de Baja California, Zacatecas, Chihuahua y Nuevo Le贸n, donde ha corrido la sangre no s贸lo de los propios reos, sino de elementos de seguridad y custodia.


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Grupos de internos que forman parte de pandillas o de los c谩rteles mantienen en vilo los establecimientos que presuntamente tienen como funci贸n constitucional la reinserci贸n social. De acuerdo con el cuaderno de estad铆stica penitenciaria nacional, diciembre de 2022 cerr贸 con una poblaci贸n de 228 mil 530 personas privadas de la libertad, en prisiones que tienen capacidad global para 217 mil 671 sitios debidamente instalados, por lo que sobran 10 mil 859 reclusos que no cuentan con un espacio propio y digno.

El 脫rgano Administrativo Desconcentrado Prevenci贸n y Readaptaci贸n Social (OADPRS) y la Secretar铆a de Seguridad y Protecci贸n Ciudadana (SSPC) reconocen que existe sobrepoblaci贸n en 132 de los 284 penales; es decir, en casi la mitad del total de c谩rceles.

En 270 penales estatales y de Ciudad de M茅xico se encuentran alojados 209 mil 554 internos, mientras que en s贸lo 14 centros penitenciarios a cargo del Gobierno Federal est谩n recluidos los 18 mil 976 restantes, pese a que la titular de la SSPC, Rosa Icela Rodr铆guez, inform贸 que en lo que va del sexenio, han sido trasladados m谩s de 8 mil 740 reos a Centros Federales de Readaptaci贸n Social (Cefereso), algunos de m谩xima seguridad como Altiplano en Almoloya de Ju谩rez, Estado de M茅xico, siendo esa misma entidad, Guanajuato, Zacatecas, Chihuahua y Quintana Roo, las que m谩s apoyo han recibido.


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S贸lo 4 mil 58 de los traslados fueron realizados en 2022, aquellos masivos han sido de forma reactiva a incidencias negativas y a petici贸n de los estados en casos de motines como los registrados en el Centro de Reinserci贸n Social (CRS) de La Mesa en Tijuana, durante los meses de abril de 2021, octubre y diciembre de 2022, donde custodios resultaron heridos. Tambi茅n, el intento de mot铆n y la frustrada fuga de al menos once presos la noche del domingo 4 de diciembre de 2022 en el penal de Cieneguillas en Zacatecas, que tuvo por reacci贸n bloqueos carreteros con el incendio de 10 veh铆culos.

Sin embargo, el evento m谩s terrible asalt贸 el inicio de a帽o, el domingo 1 de enero, cuando un comando armado irrumpi贸 en el CRS N煤mero 3 de Ciudad Ju谩rez y asesin贸 a 17 personas, 10 de ellas custodios penitenciarios, dos polic铆as estatales y cinco  privadas de la libertad, para propiciar la fuga de 30 reclusos de la pandilla delincuencial Los Mexicles y su l铆der en presidio, Ernesto Alfredo Pi帽贸n de la Cruz alias 鈥淓l Neto鈥, abatido d铆as despu茅s por agentes policiales.

El titular del centro y el director del sistema carcelario fueron destituidos. A la fecha, 12 de los reos evadidos han sido recapturados y otros cuatro murieron durante los hechos.

El m谩s reciente de los disturbios se registr贸 el 31 de enero en el penal de Apodaca, Nuevo Le贸n, durante un operativo de revisi贸n en el que fueron asegurados celulares, objetos punzocortantes y diversas drogas como marihuana y 500 mililitros de cristal l铆quido, as铆 como cinco memorias USB. La acci贸n en la que participaron custodios y polic铆as de Fuerza Civil caus贸 inconformidad en la poblaci贸n del centro, por lo que hubo una serie de protestas que, aunque amenazaban con aumentar de tono, no pasaron a mayores.

AUTOGOBIERNO, UN SOFISMA

Para Enrique Z煤帽iga V谩zquez, maestro en Criminolog铆a y Pol铆tica Criminal que durante varios lustros pudo ingresar a diversas c谩rceles por su trabajo de visitador penitenciario, asegura que el abordaje del problema no s贸lo se explica a trav茅s de la sobrepoblaci贸n y el hacinamiento que tiene que ver con la prisi贸n preventiva, sino con la din谩mica de lo que sucede ah铆 adentro, adem谩s de que cada centro tiene sus propias complicaciones. Fen贸meno que ha conocido desde que estaba como crimin贸logo adscrito a los reclusorios de Ciudad de M茅xico.

Autor del libro 鈥淟a pelea por los infiernos鈥, subtitulado 鈥淟as mafias que se disputan el negocio de las c谩rceles en M茅xico鈥, publicado por Editorial Grijalbo, Z煤帽iga V谩zquez destaca que grupos de poder ilegales operan en muchas de las prisiones del pa铆s ante la complacencia de alg煤n tipo de autoridad, mientras que el grueso de la poblaci贸n carcelaria se compone de personas empobrecidas y criminalizadas que de victimarios se convierten en v铆ctimas intramuros. A esas mafias la autoridad formal les identifica como autogobierno 鈥減ara cubrir sus huellas鈥.

鈥淟as autoridades hablan de un autogobierno, es decir, grupos de poder que operan dentro de una c谩rcel, y a partir de ah铆 cometen cr铆menes dentro de las poblaciones penitenciarias, ellos haci茅ndose a un lado, pero de manera real, las autoridades nunca pierden el control; es decir, el sistema penitenciario pas贸 a ser un activo criminal, en el sentido de que deja mucho dinero鈥, advierte el experto, quien reconoce que la definici贸n de autogobierno y cogobierno est谩n categorizadas dentro de la normatividad y reconocida por la Comisi贸n Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) y la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

El investigador estima que los autogobiernos son totalmente una mentira, en el sentido que la autoridad nunca pierde el control sobre una prisi贸n. 鈥淓videntemente tenemos esa idea. El planteamiento de la autoridad es la siguiente: un d铆a, un grupo de personas decidi贸 conformar un grupo de poder ilegal, y despu茅s, entrando en las c谩rceles, como hab铆a much铆simas personas como ellos, que son criminales, decidieron establecer ah铆 un poder donde doblaban a la autoridad, y empezaron a operar a partir de ah铆 el crimen. Es algo totalmente il贸gico, en esos lugares tan cerrados siempre hay alguien que sabe, siempre hay alguien que ve y alguien que est谩 dispuesto a decirte鈥, refiri贸.

鈥淓ntonces, la autoridad completamente lo sabe, y tan es as铆 que es part铆cipe de ese enga帽o, porque han armado y tiene que ver tambi茅n con una l贸gica, desde los jueces que muchas veces determinan enviar a determinado tipo de personas a determinada prisi贸n, y he visto que mandan desde una persona que est谩 encargada de la c谩rcel y que es un comandante, de un poder totalmente irregular o paramilitar, macabro, se derivan los que cobran, los operadores financieros, los que matan, los que est谩n dentro de las propias prisiones. Ese poder factico est谩 apoyado por el poder legal para que operen鈥, estableci贸 el maestro Z煤帽iga.

En su opini贸n, varios factores alteran el estado del sistema penitenciario mexicano: 鈥淓s m谩s, hasta hay prisiones que se encuentran reforzadas por dentro. 驴Qu茅 guardan al interior? No lo s茅, tienen un activo muy valioso ah铆, que las autoridades legalmente constituidas forman un c铆rculo de poder o de retenci贸n al exterior y las fuerzas irregulares al interior protegen un bien. Ahora es al contrario, se protegen de los ataques de los de afuera para resguardar a las personas de adentro, no al contrario, de que tengan que salir los que est谩n dentro para cometer cr铆menes, sino que tienen que resguardar un baluarte que est谩 ah铆 adentro de la misma prisi贸n. Entonces, los autogobiernos para m铆 son una mentira, como dicen, un sofisma, una falacia鈥

NEGOCIO DE LAS C脕RCELES

Tras doce a帽os de investigaci贸n en campo dialogando con personas privadas de la libertad y observando lo que ocurre en el espectro carcelario, Enrique Z煤帽iga no duda en decir que 鈥渆l muro de mentiras y de ignominia que gira alrededor de la industria penitenciaria es un mercado totalmente capitalizable, donde las personas, afuera, son vistas como un desecho, pero adquieren una alta plusval铆a en el interior. Vale m谩s una persona privada de la libertad en la c谩rcel, evidentemente que afuera. Afuera no son nadie y adentro tienen un estatus, tienen un nombre鈥.

Y prosigui贸:

鈥淗ay dos tipos de privatizaciones: la privatizaci贸n legal, y la privatizaci贸n de facto. La de facto es la que existe en todas las prisiones donde hay cobros y la autoridad est谩 totalmente ah铆 metida. Tiene metidas las manos porque no son actos de corrupci贸n espor谩dicos, donde digan 鈥榚s que me dio 5 pesos o 10 pesos para que yo pasara determinado tipo de productos鈥, sino que existe lista de precios para que entren productos para la visita, para la comida, para operar celulares, etc茅tera鈥.

Es triste ver c贸mo la figura de la prisi贸n sigue siendo una prioridad para el control social. El ahora escritor enfatiz贸: 鈥淟as personas privadas de la libertad se convierten en carne de ca帽贸n de esos grupos de poder y tienen que 鈥榡alar鈥, vamos. Si no pueden pagar, tienen que jalar con el grupo de poder que est谩 ah铆, pero tambi茅n muchos encuentran una identidad en este grupo, por eso salen graduados en pedagog铆as de la crueldad, porque ah铆 practican todo tipo de crueldades, como en Topo Chico, donde les daban Viagra a los violadores para que abusaran de las personas que ten铆an informaci贸n. A los hombres y mujeres鈥.

Lo mismo ha pasado en otro tipo de prisiones, y son poblaciones que de ser victimarios pasan a ser v铆ctimas, 鈥渄onde evidentemente el Estado desatiende esa cuesti贸n que tiene que ver con el resguardo de las personas y la protecci贸n de sus derechos humanos. Se vuelven tambi茅n victimarios de un sistema que en teor铆a tendr铆a que estar regido por la norma y por respeto a las garant铆as y a los derechos humanos鈥.

Pero no es la misma din谩mica en todos los lugares. 鈥淧or ejemplo, en alg煤n momento cuando gobernaban Los Zetas las prisiones, ten铆an l铆deres muy crueles. Se llevaban a cabo actos con una crueldad extrema, como por ejemplo, en Piedras Negras, que ten铆an hasta un campo de exterminio. Ah铆 lo 煤nico encontrado que se le asemeja es un campo de concentraci贸n, donde met铆an a las personas ah铆, las ten铆an encerradas, las torturaban, las mataban y las hac铆an polvo. Las pozoleaban. Los Zetas actuaban de esa manera, las c谩rceles las derru铆an, quitaban los tubos, tiraban los alambrados, las oficinas, quemaban鈥 eran totalmente centros derruidos y llenos de fauna nociva鈥, describi贸 el profesionista egresado del Instituto Nacional de Ciencias Penales (INACIPE).

鈥淪i te vas hacia otras c谩rceles, donde gobernaba el C谩rtel de Sinaloa, encontrabas a lo mejor un mayor orden, con grupos de poder que controlan ah铆, totalmente diferentes, con m谩s permisibilidad para las autoridades. Permiten m谩s juego con la autoridad. Ahora, la instalaci贸n del C谩rtel Jalisco Nueva Generaci贸n (CJNG), que vemos esa din谩mica en las c谩rceles de Jalisco, que son de las m谩s limpias del pa铆s, a pesar que tienen una sobrepoblaci贸n y hacinamiento grand铆simo, son limpias.

鈥淓l CJNG tiene un sello particular: no permite la mendicidad, o sea, que pidan dinero, no permite la suciedad y la gente tiene que estar limpia y ba帽ada, las estancias perfectamente recogidas. A pesar de que sean much铆simas PPL, vas a los centros donde gobierna CJNG y te queda claro su forma de operar, su sello caracter铆stico鈥, finaliz贸 el entrevistado.

Autor(a)

Luis Carlos S谩inz
Luis Carlos S谩inz
Reportero desde 1989 en W Radio, Promomedios Radio, TV Azteca, Canal Ocho, Grupo ACIR, Ocho Columnas, Associated Press y ZETA; Consejero Editorial en Mural 2010-2011. Autor del libro Rejas Rotas.
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