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viernes, enero 27, 2023
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Ayuntamiento de Rosarito: daños “incalculables” por oleaje

El alto oleaje y la lluvia registrada desde principios de enero dañó la estructura del muelle sur de Playas de Rosarito, así como las bases de madera en la Zona Central 1, dejando inhabilitada esa área. Del mismo modo, la Zona Central 2 sufrió estragos estructurales severos, así como las colonias Obrera y Villa Serena.

“Las bases de metal en la colonia Villas y en el área del canal se encuentran deterioradas por el alto oleaje”, indicó a ZETA la Secretaría de Infraestructura, Desarrollo Urbano y Reordenación Territorial (SIDURT) en una tarjeta informativa. La dependencia colaborará en lo referente a infraestructura analizando los daños que puedan sufrir las estructuras en la zona costera y observó que tendrán que generarse acciones de coordinación con el Gobierno Federal.


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En entrevista, el secretario de Desarrollo y Servicios Urbanos municipal, Enrique Díaz Pérez, comentó que el alto oleaje (de entre 3 y 5 metros) provocó daños en ocho de las diez torres de vigilancia de salvavidas en la zona de la playa, y dejó hasta dos pies de arena sobre once bocacalles que confluyen en la playa.

En tanto, personal de la dependencia, Zona Federal Marítimo Terrestre (Zofemat) y Protección Civil, así como infractores, levantaron entre mil 500 y 2 mil llantas diariamente que arrojó el mar en la playa, cuyo origen se desconoce y se está en proceso de investigar.

GEN, empresa que brinda el servicio de recolección de basura al Municipio, tuvo que prestar contenedores para disponer tal cantidad de neumáticos, los trasladó a Ensenada y Mexicali sin que representara un costo adicional para el gobierno local, según Díaz Pérez.


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Aun cuando no todos los días el oleaje sube por la calle en las colonias Obrera, Mexicali, Basso y Zona Centro, sí está golpeando y haciendo daño. “En el tema de los drenajes están azolvados por arena”, dijo.

Por separado, el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Francisco Arellano, compartió que fueron afectadas las vialidades por donde se ingresan a la playa, en las zonas Centro y Norte hasta Playa Bebé, causando daños a banquetas, alcantarillas y el herraje para canalizar el agua.

Afirmó que no hubo pérdidas humanas ni lesionados por el alto oleaje, con todo y que una vivienda fue derribada por la fuerza del mar. En el lugar, a la orilla del mar, en la colonia Obrera, un hombre compartió a ZETA que la semana pasada el oleaje fue tan alto que anegó el inmueble donde había casas de campaña, por lo que acudieron los servicios de emergencia.

“Pensamos que el mar se había jalado a un huésped, porque aquí había casas de campaña, pero no. El mar se metió por la calle y abarcó diez casas, fueron como unos 100 metros. El mar aventó muchas piedras que no había y como que recobró terreno, pero esperamos que baje pronto”, comentó.

Según el titular de la Secretaría Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), a la gente que tiene sus casas “bien hechas no les afectó más que en lo de la arena, porque están bien cimentadas”, mientras que hubo varias afectaciones a domicilios “que se veía que eran terrenos ganados al mar”, aunque no precisó los daños causados.

En tanto, Luis Daniel Garduño Espinoza, secretario de Bienestar, expuso que el elevado oleaje afectó a 15 familias y, que hasta después del 22 de enero se verá la posibilidad de contar con algún recurso federal para proporcionarles un apoyo que se aplica cuando hay desastres.

Alán Bautista, titular de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) en Baja California, aclaró que no hubo daños en establecimientos, sólo aquellos que se encuentran a pie de la playa “se han recorrido o cerrado áreas cercanas por precaución, pero nada de gravedad”.

AYUNTAMIENTO NO CONSULTA AL CICESE

Pese al arduo trabajo que representó desazolvar las calles inundadas por el alto oleaje del mar, y retirar gran cantidad de basura de la playa, entre otros daños, el gobierno de Playas de Rosarito no proporcionó ninguna estimación sobre el costo económico que significará reparar la infraestructura municipal dañada por el mar.

“Aún es incalculable. No vamos a saber hasta después de la primera semana de febrero”, debido a que se “está en proceso de esperar” otro oleaje elevado, previsto para el 22 de enero próximo, señaló la administración de Araceli Brown Figueredo.

El alto oleaje también dejó al descubierto que ni el gobierno municipal ni el estatal mantienen estrecha colaboración con el Cicese sobre este fenómeno natural, puesto que el titular de Protección Civil estatal, Salvador Cervantes, reconoció que actualmente no se ha compartido con la dependencia algún estudio que indique una condición de riesgo.

“En este momento la evidencia y los incidentes que se han presentado están relacionados con fenómenos que son propios de los fenómenos meteorológicos. Pero insisto si algún estudio nos indicara eso” se tomarían acciones para mitigar los riesgos, manifestó.

CAMBIO CLIMÁTICO GENERARÁ OLEAJE MÁS ELEVADO

Vanesa Magar Brunner, investigadora del Centro de Investigación Científica y de Educación Superior de Ensenada (CICESE), dijo que el oleaje elevado en la Zona Costa de Baja California se debe a las tormentas provocadas por los ríos atmosféricos que han estado entrando por el Oeste en la parte Norte de México y de Estados Unidos.

“Estos ríos atmosféricos han tenido una intensidad de vapor y velocidades de viento bastante importantes, y, por lo tanto, han generado olas de altura y periodo altos”, las cuales ocasionaron inundaciones la semana pasada en Playas de Rosarito.

En Ensenada -donde el CICESE tiene boyas que monitorean el nivel del mar y las condiciones del viento-, en recientes días se observaron olas de entre 8 y 10 metros, que es “muy inusual”, apuntó la investigadora.

Explicó que el aumento de la temperatura del aire y del océano propicia más intercambio de humedad generando tormentas más intensas, y las tormentas provocan un oleaje elevado por la fricción del viento sobre la superficie del mar. Si a ello se suma la marea alta y la elevación del nivel del mar –este último como consecuencia del calentamiento global por el deshielo de los Polos- se propician las condiciones para que cada vez sea más frecuente un oleaje elevado. “Cada vez vamos a verlo más frecuentemente, si antes lo veíamos cada 30 años, (lo veremos) a lo mejor cada cinco años”, estimó.

El problema, dijo, es que a nivel global se está acelerando el aumento del nivel del mar, porque “seguimos siendo víctimas del impacto del cambio climático”. 

En 2021, la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés) publicó la herramienta digital Sea Level Change, en la que proyecta que el nivel del mar en la costa de San Diego (Quarentine Station) tendrá un incremento de 65 centímetros en el período comprendido entre los años 2020 y 2100. Mientras que en Ensenada el nivel del mar aumentará 60 centímetros.

Si bien el calentamiento global está provocando un incremento en el nivel del mar, éste varía alrededor del mundo. “Lo que es importante es que este nivel del mar va a ir aumentando de manera continua de aquí en adelante, mientras no arreglemos los problemas del cambio climático”.

En Guaymas, Sonora, el nivel del mar incrementaría .8 metros para 2100, y Mazatlán “va a quedar sumergido” al incrementarse .74 metros. Según las proyecciones de la NASA, en la República Mexicana sólo Acapulco tendrá un incremento en el nivel del mar superior a un metro (1.16 m) durante el periodo referido.

Interrogada respecto a si se revertirá el espacio que ganó el mar en la costa de Playas de Tijuana y de Rosarito por el reciente oleaje elevado, Magar Brunner dijo que en algunos casos se recuperan las playas de manera natural, aunque un lapso de uno a tres años, “pero si hay muchas construcciones cerca de la playa, es más difícil que se recupere de manera natural, porque no hay manera de que los sedimentos se puedan mover tierra adentro”; es decir, no se permite que el mar haga una nueva configuración de la playa.

Francisco Javier Franco Casas, especialista integrante del Colegio de Ingenieros Civiles de Tijuana, consideró que debido a que Rosarito se encuentra casi a nivel del mar es más factible que la playa regrese a los niveles de antes del reciente oleaje.

Caso contrario el de Playas de Tijuana, donde el Malecón se encuentra a alrededor de 4 metros sobre el nivel del mar y el oleaje tiende a erosionar más la zona de playa. “En Playas de Tijuana sube el nivel del mar y pega en el Malecón y en el suelo, erosiona y jala suelo, es donde se está erosionando, por eso hay que construir una barrera. Un sistema de contención”, consideró.

Los gaviones -jaulas metálicas con piedras para disipar la energía- fueron una “solución práctica” hace 15 años en Playas de Tijuana, sin embargo, ya no cuentan con su recubrimiento de plástico y muchas de esas estructuras ya se oxidaron por el salitre dejando expuesto las piedras que han caído a la playa.

“En aquel tiempo, si se hubiera hecho una solución puntual con unos buenos estudios, y un buen diseño y por gente experta hubiera sido otro caso, entonces en aquel tiempo les faltó más visión a quien diseñó eso”, señaló el especialista en geotecnia.

Sobre la construcción de un rompeolas, la especialista del CICESE manifestó que proteger la costa mediante estructuras de ingeniería dura -como un muro- es costoso y en ocasiones se genera una barrera entre el mar y la tierra que no permite la configuración de la playa naturalmente.

Para que funcionen los rompeolas que se construyen con tetrápodos u otras estructuras que pueden ser de piedra, es necesario hacer un estudio que determine cuál es el periodo de retorno de la ola de la que queremos protegernos.

“Ahora se tratan de hacer intervenciones naturales como crear lagunas que disipen energía, traer arena para artificialmente alimenten las playas y que eso pueda disipar el oleaje antes de que llegue a infraestructura valiosa”, como zonas habitacionales y comerciales, aunque se pronunció por no edificar hospitales ni construcciones del sector energético cerca del mar.

Por su parte, Enrique Díaz Pérez, secretario de Desarrollo y Servicios Urbanos Municipal, consideró importante comenzar a proyectar infraestructura que proteja la costa de Rosarito ante los estragos del cambio climático, como un drenaje más profundo, la colocación de concreto hidráulico sobre las calles y desarenadores. Además de obras marítimas, como puede ser un rompeolas, aunque no precisó si se trabajará en ellas en esta administración.

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Autor(a)

Julieta Aragón
Licenciada en Comunicación Social por la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Xochimilco. Cursé la maestría de Periodismo Político en la Escuela de Periodismo Carlos Septién García y sigo en proceso de tesis. Soy reportera de ZETA desde 2017.
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