9.7 C
Tijuana
jueves, diciembre 8, 2022
Publicidadspot_imgspot_imgspot_img

Al Valle le faltan industriales del vino… y agua

La falta de agua es la principal amenaza de la vocación agrícola en el Valle de Guadalupe (San Antonio de las Minas, El Porvenir, Francisco Zarco), epicentro de la actividad vinícola y enoturística de México.

Sin agua no hay viñedos; sin viñedos, existe la tendencia de vender y fraccionar las tierras que, una vez seccionadas, corren el riesgo de desaparecer los cultivos para dar paso a desarrollos inmobiliarios y urbanización forzada, coinciden productores y actores vitivinícolas.


Publicidad


Para el productor y principal vitivinicultor del Valle de Guadalupe, don Camilo Magoni, de Casa Magoni, sin agua no hay interés de invertir en agricultura y eso puede acabar con la vocación del Valle de Guadalupe antes que el desarrollo inmobiliario, no en 2037 como vaticinaron desde la iniciativa Rescatemos el Valle.

Citó como ejemplo el abandono por falta de agua de un proyecto olivícola con 7 mil árboles; o eran los olivos, o era la uva.

La defensa del Valle de Guadalupe, reflexionó, es tener más viñedos condicionados a una disponibilidad de agua para no ceder terreno al desarrollo de las ciudades, como sucedió en la Zona Este de Tijuana, Escondido o Cucamonga.

“Son zonas de crecimiento poblacional demográfico, el crecimiento de la industria, la necesidad de habitación, de áreas habitacionales, se va comiendo la parte agrícola. Es ese riesgo también del Valle”

Quien ya no tiene interés en lo vinícola, vende, administra el dinero e invierte en otras cosas. Además, el Reglamento (del Programa Sectorial de Desarrollo Urbano-Turístico de los Valles Vitivinícolas de la Zona Norte del Municipio de Ensenada) autoriza fraccionar en parcelas de cuatro hectáreas. “Si vemos el Valle en parcelas de cuatro hectáreas, se vuelven un mosaico, y uno va a pintar la casa de rojo, el otro de azul… ¡Va a ser un mosaico! Entonces, se va a perder el concepto de área realmente vitivinícola”, refirió Magoni. 

Desde su óptica, con unas mil hectáreas aún disponibles para nuevos viñedos, es momento de crecer la superficie de cultivo, para lo cual es necesaria mayor decisión y empuje de los productores a través de compromisos reales.

De lo contrario, “si esperamos un rato más, ya no lo va a haber… se están vendiendo las parcelas que no se estaban cultivando y se puede volver un suburbio de Ensenada, ¿eh? Si veo toda la zona de El Porvenir, todo el Ejido El Porvenir, pues dígame dónde queda un espacio para hacer un viñedo más o menos importante. Ya está todo fraccionado”.

Hay dos fuentes de agua para resolver el actual problema: reúso y desalinización de agua de mar, ambas con una disponibilidad por encima de las necesidades del Valle de Guadalupe.

“Tenemos que resolver el problema nosotros, que es un poco el ejemplo de San Quintín; me decían el otro día que tienen más de 60 desaladoras, todas privadas, entonces qué hacen: desalan su agua, le dieron una vuelta a su producción con productos de alto retorno económico, sus berries y eso, que les permiten pagar el agua. Necesitamos desarrollar una tecnología que ahorita no la tenemos, para que nuestros viñedos nuevos produzcan en calidad y cantidad suficiente para pagar el agua. Porque el agua esa, estamos acostumbrados a que el agua no cuesta, y esa va a costar, llámese agua de aquí de reúso o agua desalada, va a costar. Tenemos que desarrollar esa tecnología”, advirtió, para después vaticinar:

“Si no nos comprometemos, el Valle se va, puede que se mantengan las bodegas, pero se van a surtir de uvas de otras partes como San Vicente (al Sur del municipio) u Ojos Negros (al Este)”.

DÉFICIT DE 18 MILLONES DE METROS CÚBICOS EN EL ACUÍFERO

Según cifras de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el acuífero 0207 Guadalupe tiene un volumen de extracción de 37.1 millones de metros cúbicos, una descarga natural comprometida de 0.1 millones de metros cúbicos anuales y una recarga media anual de 18.8 millones de metros cúbicos, lo que da una disponibilidad media anual de menos 18.4 millones de metros cúbicos.

En el documento “Actualización de la Disponibilidad Media Anual de Agua en el Acuífero Guadalupe (0207), Estado de Baja California”, publicado en diciembre de 2020, se establece que el uso principal de agua subterránea en la zona es agrícola.

De acuerdo con los censos realizados como parte de estudios previos, complementados con el levantado en 2013 y la base de pozos del Registro Público de Derechos de Agua, se identificó la existencia de mil 355 aprovechamientos del agua subterránea, 348 pozos, 983 norias y 24 manantiales.

Del total de obras, 794 están activas y 561 se consideran inactivas. De los aprovechamientos activos, 481 son para uso agrícola; 254 para uso público-urbano, 42 para uso pecuario, 10 para uso industrial y 7 para otros usos. 

El volumen total estimado de extracción es de 21.7 millones de metros cúbicos anuales, de los cuales 13.1 millones de metros cúbicos (60.4 %) son utilizados en la agricultura (principalmente para el cultivo de uva que se utiliza en la elaboración de vinos), 7.5 millones de metros cúbicos (34.6%) para uso público-urbano, y 1.1 millones de metros cúbicos (5.0%) para otros usos.

Adicionalmente, a través de los 24 pequeños manantiales se descarga un caudal de 3 litros por segundo, que equivalen a un volumen anual de 0.1 millones de metros cúbicos anuales, para público-urbano y pecuario.

El documento concluye que “no existe un volumen disponible para otorgar nuevas concesiones; por el contrario, el déficit es de 18 millones 415 mil 100 metros cúbicos anuales que se están extrayendo a costa del almacenamiento no renovable del acuífero”.

REÚSO DE AGUAS TRATADAS, EN EL LIMBO

“Ya Odis (Asversa) está fuera, y ahora, la verdad que ahorita no hay nadie. Se supone que hay interesados en el proyecto, pero el proyecto está parado”, respondió Magoni sobre la adjudicación de un acueducto (aún sin construir) para trasladar aguas tratadas desde la planta Punta Bandera a los viñedos de Valle de Guadalupe, adjudicado hace cuatro años a la empresa israelí, con una inversión estimada de mil 544 millones de pesos.

El costo del metro cúbico rondaría entre los 18 y 20 pesos, con capacidad de 500 litros por segundo en etapa inicial y mil litros en la complementaria.

Lo dicho por el productor fue aceptado tácitamente por el secretario del Campo y Seguridad Alimentaria, Juan Meléndrez Espinoza, aunque él lo atribuyó a los procesos de licitación y obtención de permisos.

En la Secretaría de Infraestructura se cuenta con algunos proyectos como la reutilización del agua para riego, pero es un tema de mediano y largo plazo, insistió el funcionario estatal de gira por Ensenada.

FALTAN INDUSTRIALES DEL VINO, SOBRAN INVERSIONISTAS

Al Valle de Guadalupe le faltan industriales del vino y le sobran inversionistas, dijo entre risas el experimentado productor en entrevista con ZETA. Recordó que hace 15 años, los artículos hablaban más del vino y los viñedos; ahora se habla más de los hoteles, de los restaurantes.

“Grandes productores y casas vinícolas como Cetto, Domecq, Santo Tomás, Xanic, El Cielo y otras, tienen interés en inversión hídrica y tecnológica. Cetto tiene viñedos que renovar, pero sin el recurso agua no hay forma de hacerlo. Domecq no tiene propiedades, pero compra la uva, seguramente puede apoyar ciertos proyectos, además de que ha hecho grandes inversiones en su bodega durante los recientes cuatro años. Santo Tomás tiene una propiedad importante en San Antonio de las Minas, pero sin agua”

“Con una demanda creciente de vinos, se corre el riesgo de no tener materia prima, y si no se hace frente a la demanda, nos borran del mapa”, reveló.

En su estimación, se supone que el mercado mexicano del vino “anda sobre 12 millones de cajas anuales, pero el 70% de los vinos son importados; el mercado crece, pero si los productores no crecen, van a tener menos participación, luego entonces para recuperar ese espacio en el mercado tienen que incrementar plantaciones en unas 500 u 800 hectáreas anuales. Si Baja California quiere mantener el liderazgo que ha tenido hasta ahora, pues tiene que ponerse las pilas, porque si no crecemos a ese ritmo, al rato vamos a ser una minoría”, alertó.

EN RIESGO DE DESAPARECER TIERRAS DE CULTIVO

Para quienes participan en el movimiento Rescatemos el Valle, existe una enorme probabilidad de que en 2037 desaparezca la esencia rural y agrícola del Valle de Guadalupe para convertirse en una ciudad si no se pone un alto inmediato al embate de la urbanización (lotificación y venta de la tierra a precios exorbitantes), conciertos masivos y la ausencia de Estado de Derecho, pasando por la deforestación -en los recientes cinco años- de al menos mil hectáreas de conservación y producción que ahora se usan para antros, grandes foros de conciertos y casas privadas.

Sus integrantes han contado al menos cinco antros en la zona, pero reconocen que no pueden dar un número exacto de este tipo de establecimientos nocturnos, ya que normalmente operan bajo el “camuflaje” de restaurantes. También hay jardines o lugares para fiestas que obtienen permisos por evento.

Aseguran que entre 2014 y 2019 se perdió 18% de tierra agrícola en el Valle y el futuro luce aún más desolador, ya que de las 5 mil 445 hectáreas cultivables que había en 2017, el Instituto Municipal de Investigación y Planeación (IMIP) de Ensenada prevé que quedarán menos de la mitad (2 mil) en 2027.

El mismo pronóstico, difundieron, estima que para 2037 no quedará una sola de esas tierras de cultivo que han puesto a dicha zona en el panorama vitivinícola nacional e internacional.

Subrayaron que la edición del Programa Sectorial de Desarrollo Urbano-Turístico de los Valles Vitivinícolas (PSDUT), publicada en 2010 con el explícito propósito de “conservar la tierra agrícola en un 95% durante los próximos 30 años”, fue un fracaso.

En diciembre 2018 se publicó una nueva versión actualizada, y entre una y otra publicaciones, el área decretada “de conservación” se redujo 424%, mientras el polígono total bajo jurisdicción del PSDUT es ahora 81% más pequeño.

Valle de Guadalupe es una zona que recibe 850 mil visitantes anuales, pero no cuenta con servicios básicos suficientes para sus habitantes. Esa zona, junto con los otros valles vinícolas de Ensenada, representan el 75% de la producción nacional de vino, contribuye con 1% del PIB agrícola, emplea directamente a 4 mil 500 personas e indirectamente a más de 10 mil, además de la participación de mujeres en más del 40% del empleo total generado.

Según Mauricio Cantú, presidente de Provino, en la zona hay 260 productores de vid a lo largo de 4 mil 200 hectáreas, de los cuales 77% son bodegas pequeñas y medianas; el resto son grandes que producen más de 50 mil cajas.

La derrama económica generada por el enoturismo en Baja California significa 3 mil 600 millones de pesos y una recaudación de impuestos de 165 millones de pesos, como reflejo de un incremento importante del consumo del vino per cápita en México, que pasó de 250 mililitros en 2002 a 964 mililitros en 2018.

ORDENAMIENTO Y PROTECCIÓN DEL VALLE

El 5 de octubre, personal de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) coordinaron acciones con la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de Baja California para atender integralmente la problemática ambiental del Valle de Guadalupe.

En las últimas dos décadas, de acuerdo con la Semarnat, la región ha experimentado drásticas transformaciones que se manifiestan en el cambio de uso de suelo, deforestación, el desarrollo de proyectos inmobiliarios, sobreexplotación del acuífero, contaminación por uso de fertilizantes y plaguicidas, y recientemente la proliferación de antros y el desarrollo de espectáculos masivos. 

Gobiernos Federal y estatal acordaron establecer una agenda de trabajo para la protección y conservación del Valle de Guadalupe. Dicha agenda se desarrollará corresponsablemente con la participación de las comunidades y sectores interesados, entre los que se encuentran los ejidos, la academia, las organizaciones, ambientalistas y vitivinicultores. 

Se reforzarán las acciones de inspección y vigilancia ambiental para garantizar el respeto y observancia de la legislación federal y estatal. De la misma forma, se impulsará el desarrollo de un Programa de Ordenamiento Ecológico Local para el Valle de Guadalupe, con un fuerte componente comunitario y participativo que asegurará ser un instrumento para la defensa de los recursos naturales y la protección del medio ambiente.

De enero a finales de julio de 2022, la Dirección de Impacto Ambiental de la Secretaría del Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable recibió 23 trámites para ser evaluados, se autorizaron tres, se archivaron tres, a otros cinco se les requirió información y 14 estaban en espera de ser evaluados, todos en el Valle de Guadalupe.

En el Programa de Ordenamiento Ecológico del Corredor San Antonio de las Minas-Valle de Guadalupe se establece que la zona tiene una vocación agrícola en la que debe desfavorecerse la introducción de nuevas actividades que entren en conflicto con los usos de superficie actuales.

Los cambios de usos de suelo para actividad diferente a la vitivinícola serán sumamente exigentes en términos de densidad poblacional, dimensión y calidad de infraestructura a construir. Siempre se favorecerán las construcciones campestres (casas de un solo piso, rodeadas de vegetación natural o cultivos; parcelas para vitivinicultura o turismo alterno).

Dentro de los lineamientos prohibitivos generales de desarrollo turístico alterno, figuran el impedimento para realizar carreras off road, no se permite la instalación y operación de desarrollos inmobiliarios y turísticos que impliquen altos consumos de agua.

En los lineamientos generales de desarrollo agrícola no se permite la expansión de áreas pobladas y urbanas hacia zonas con alta productividad agrícola; tampoco el cambio de uso de suelo en zonas de alta productividad agrícola.

De los lineamientos prohibitivos o limitantes aplicables a Unidades de Gestión Ambiental con política de aprovechamiento con impulso, se permite la instalación de agroindustrias, el desarrollo de proyectos turísticos con infraestructura de baja densidad, además de que en desarrollos urbanos y turísticos, se deberán establecer medidas para la conservación o compensación de por lo menos el 25% de cubierta vegetal nativa representativa de la región.

De los lineamientos prohibitivos o limitantes aplicables a Unidades de Gestión Ambiental con política de conservación, no se permite la creación de nuevos núcleos de población, se permite la construcción de infraestructura de bajo impacto; no se permite el desarrollo de nuevos caminos y se permite el desarrollo de proyectos turísticos con infraestructura de baja densidad.

En su apartado Lineamientos Específicos para Zona Agrícola, el Programa Sectorial de Desarrollo Urbano-Turístico de los Valles Vitivinícolas de la Zona Norte del Municipio de Ensenada permite la edificación de vivienda campestre en dos modalidades: unifamiliar, que permite una vivienda por cada cuatro hectáreas de superficie agrícola; y agrupada, en una superficie de proyecto de hasta 50 hectáreas, con una vivienda por cada dos hectáreas

En los Lineamientos Específicos para Asentamiento Humano, la densidad para el uso habitacional unifamiliar es de hasta 49 viviendas por hectárea.

- Publicidad -spot_img

Autor(a)

- Publicidad -spot_img
Marco A. Flores
Egresado de la licenciatura en ciencias de la comunicación por la Universidad Autónoma de Baja California. Ha sido reportero y jefe de información en diversos medios impresos, digitales y radiofónicos desde el 2007. Reportero del Semanario Zeta desde el año 2018.
- Publicidad -spot_img

Puede interesarte

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

-Publicidad -spot_img

Notas recientes

-Publicidad -spot_img

Destacadas