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viernes, noviembre 25, 2022
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86, 25, 16…

El 14 de noviembre de 2022, Jesús Blancornelas, codirector fundador de ZETA, habría cumplido 86 años de edad. Falleció hace 16 años, en 2006, de una enfermedad crónica que, de manera directa, le generó el atentado del que fue víctima hace 25 años, un 27 de noviembre de 1997.

La muerte de Blancornelas, aun por la enfermedad, estuvo ligada al atentado que ordenaron los hermanos Arellano Félix para acabar con su vida en 1997. El periodista y entonces director de ZETA, había publicado una serie de columnas y reportajes, evidenciando la participación y huida de Ramón y Benjamín Arellano Félix del Aeropuerto Internacional de Guadalajara, Jalisco, en mayo de 1993, después de asesinar al Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo.


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Por entonces pocos perseguían a los Arellano. A pesar que habían emprendido un plan de huida por la República Mexicana después del crimen contra el representante de la Iglesia Católica, aún gozaban de impunidad. Gastaban, y esto se conocería después por declaraciones de ellos mismos, un millón de dólares al año en sobornos. Corrompían con billetes a policías, agentes, comandantes, jueces y funcionarios de gobierno, lo cual les permitía pasearse por otros estados de la República sin ser aprehendidos.

Esta impunidad producto de la corrupción, les permitió vivir libres cinco años más después de haber atentado contra el periodista. De hecho, Ramón Arellano Félix nunca fue aprehendido. Fue el propio Blancornelas quien, en el primer trimestre de 2002, reveló por primera ocasión en el país, de la muerte de Ramón. Lo había matado un policía federal al que se enfrentó, sin saber ni uno ni otro quienes eran, cuando lo detuvo por sospechoso.

El policía iba solo. A Ramón lo acompañaba uno miembro de su pléyade criminal. Arellano Félix disparó primero, temía ser asesinado por las huestes de Ismael “El Mayo” Zambada, pues en el momento, se encontraba en Mazatlán, Sinaloa para acudir al famoso carnaval de ese puerto.

Fue en febrero de 2002 cuando el policía federal, herido de muerte, caía al piso y alcanzó a accionar su arma. El disparo le dio a Ramón Arellano de abajo hacia arriba, directo a la cabeza. El capo, jefe de sicarios, narcotraficante, asesino a sangre fría, quedó tendido, muerto, con la cabeza caída y los ojos abiertos, en una banqueta de Mazatlán.

Pese a que en los videos de la escena del crimen, fue evidente que los agentes federales que acudieron al reporte, identificaron a Ramón Arellano Félix, la información se resguardó. Callaron en complicidad con la familia y el cártel… hasta que Blancornelas se enteró.

Don Jesús inició la investigación. Consiguió fotografías de la escena, el nombre del policía federal, el croquis del lugar del doble ataque, habló con policías honestos tanto en Sinaloa como nacionales, consultó a sus informantes de la DEA, contrató a un fisonomista para que le hiciera el análisis entre la cara del hombre asesinado y las imágenes que se tenían de Ramón Arellano Félix. Consultó con fuentes oficiales y le hablaron unas extraoficiales. Así estuvo Blancornelas, en condiciones de confirmar y publicar, por primera vez, de la muerte del criminal.

Un mes después, en marco de 2002, fue alertado otra vez. El Ejército había detenido a Benjamín Arellano Félix en Puebla. El periodista investigó con todos sus contactos hasta dar con la línea de la detención. El eslabón débil fue un sicario de poca monta al que habían comisionado para entregar el efectivo con el cual subsistían Benjamín Arellano y su familia. El narquillo se descuidó. Se reunió con otras personas, con mujeres, alardeó y así pudieron localizarlo y seguirle la pista hasta la guarida de Benjamín.

Pero ni estando uno muerto y el otro detenido, las autoridades de México los investigaron por el atentado a Jesús Blancornelas en 1997. El periodista había sobrevivido de milagro a los cuatro impactos de bala que impactaron su cuerpo, de los más de 80 que recibió la camioneta en la cual viajaba escoltado por Luis Valero, a quien asesinaron en el acto.

Desde la cama del hospital donde se recuperaba del atentado, el director de ZETA presentó su testimonio de sobrevivencia ante el Ministerio Público. De cómo los siguieron los dos vehículos en los cuales se trasladaban los sicarios del Cártel Arellano Félix, incluso los nombres de algunos de ellos. Al que reconoció en el acto, Fabián Martínez “El Tiburón”, y el que quedó muerto cuando la esquirla de una bala fragmentada le entró por el ojo, David Corona Barrón “El CH”. Pero ni así les iniciaron investigación.

A la fecha, después de 25 años de aquel trágico atentado, todos los participantes están en la impunidad. Ninguno de los nueve sicarios identificados por la entonces Procuraduría General de Justicia de Baja California, el propio Blancornelas y las investigaciones de ZETA, fueron investigados y procesados por el atentado contra el periodista y el asesinato de Luis Valero. Benjamín fue extraditado a Estados Unidos en 2012 y no se le persigue ni por el crimen del Cardenal Posadas, ni por el atentado contra el director de este Semanario.

Este mes, noviembre de 2022, Blancornelas habría cumplido 86 años el lunes 14, le recordamos a 16 años de su partida, un 23 de noviembre de 2006, y la próxima semana, se cumplirán 25 años del atentado que casi le quita la vida, que se la arrebató a Luis Valero y que continúa en la impunidad.

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Autor(a)

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Adela Navarro Bello
Directora general del semanario ZETA, Consejero de Artículo 19 y del CPJ para las Américas, entre otros reconocimientos, tiene el Maria Moors Cabot 2021 de la Universidad de Columbia.
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