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jueves, noviembre 17, 2022
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Fetichismo, sentir placer sexual por cosas extrañas

Conzultoría Matrimonial y Familiar

Las relaciones sexuales han cambiado mucho en los últimos años, así como la forma en la que se siente placer o las formas de excitación. Es cierto que la estimulación de zonas erógenas como genitales, pechos o cuello sigue siendo lo más habitual, pero existen otras formas menos convencionales de excitarse, y que entrarían dentro de lo que se conoce como fetichismo. Aunque la Real Academia de la Lengua Española define el fetichismo como una desviación sexual, la realidad es que es una práctica cada vez más común y que, sin llegar a los extremos, puede mejorar las relaciones sexuales.


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Tal como explica Jesús Rodríguez, sexólogo y director del Instituto Sexológico Murciano de España, el fetichismo es un tipo de excitación o atracción sexual hacia objetos inanimados, partes del cuerpo no genitales o situaciones concretas que por sí mismas no tienen un contenido sexual.

Sobre si el fetichismo es habitual o no, la respuesta dependerá del tipo. La diversidad en cuanto a la sexualidad ha sido siempre la misma, pero antes no nos atrevíamos a estimularlo, a comunicarlo, a trabajarlo, y en algunos casos se les consideraba tabú. Según indica un estudio americano realizado en 2020, se demostró que el 45% de los y las americanas fantaseaban con objetos considerados fetichistas; además, 1 de cada 7 personas lo hizo alguna vez durante un encuentro sexual, en el que los pies tenían especial protagonismo. Estos datos pueden dar una pista del gusto por la excitación menos convencional.

En cuanto al tipo de fetichismo más habitual, sin duda es el de los pies; pero hay otros que también son frecuentes, como los que tienen que ver con otras partes del cuerpo (ombligo, hombros, rodillas, espalda, cuello…). Es importante señalar que el fetichismo también puede ser sobre objetos que, al estar presentes en el encuentro sexual, incrementan la excitación; por ejemplo, medias, zapatos, pantaletas, brasieres etc.

Los fetiches sexuales no se consideran problemáticos si no dañan a personas y se practican con consentimiento, señala Rodríguez, pero es cierto que hay veces que puede convertirse en un problema si se convierte en una obsesión. Según el sexólogo, es importante saber diferenciar cuándo un fetiche se trata de un gusto particular o de un problema. Para que sea preocupante debe causar malestar clínicamente significativo o deterioro en áreas del funcionamiento de la persona.

Así, en el caso de que ese fetiche sea imprescindible para conseguir la excitación estaríamos hablando de una parafilia, lo que, en palabras del experto, puede llegar a convertirse en una idea obsesiva y a veces se asemeja a un trastorno de control de los impulsos, condicionando la vida sexual de la persona, afectando a diversas esferas, personal, social, incluso laboral.

El experto señala que la conducta fetichista menor como adyuvante de una conducta sexual consensual no se considera un trastorno porque no hay angustia, discapacidad ni disfunción significativas; en caso de serlo, es mejor buscar ayuda de un especialista.

El Lic. Roberto Bautista es terapeuta sexual

y de parejas con maestría en Mediación

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