ZETA, hecho en México

Columnaz viernes, 2 septiembre, 2022 6:00 AM

“El arte de la imprenta nos protege contra los retrocesos de la razón y la información”

Thomas Jefferson

 

Todo medio de comunicación depende de su periodicidad. Garantizarla, por ende, es fundamental para su permanencia. Por eso, cuando J. Jesús Blancornelas fundó Semanario ZETA una de sus prioridades fue la impresión del periódico.

Era 1980 y el contexto para el ejercicio libre de la prensa era sumamente complicado. Afectar la circulación de los periódicos era una estrategia de los gobiernos de ese entonces para impedir la difusión de una noticia, y si se trataba del Gobierno Federal, el instrumento a utilizar estaba más de la mano del poder con PIPSA, la paraestatal que controlaba la venta del papel. Por esta vía y desde la Presidencia de la República, las publicaciones solían ser castigadas cuando la sospecha de una nota desfavorable rondaba por ahí.

Para entonces Blancornelas ya había tenido una vasta experiencia con la censura y, con el caso ABC en tiempos de Roberto de La Madrid, el proyecto de ZETA tendría que estar cimentado en su circulación. La solución fue aprovechar la geografía. Blancornelas buscó y encontró en San Diego, California, la solución. Desde el primer momento ahí compró el papel y contrató los servicios de una imprenta ubicada en el centro de la vecina ciudad. Así ZETA podría ser “Libre como el viento”. Producir en el extranjero le garantizaba el respeto a la libertad de prensa.

Transcurrieron los años, se sumaron décadas, vino una imprenta en El Cajon, después Advanced Web Offset (AWO) en Vista, California. El proceso, en esencia, seguía siendo el mismo: enviar la edición puntualmente los días jueves para cumplir con los trámites aduanales de importación a primera hora del viernes y lograr el compromiso de distribuir la edición a los lectores de Tijuana, Ensenada, Mexicali, Tecate, Rosarito y, a la par, llevar las páginas en papel hasta Baja California Sur.

En 2020 todo cambió. Con la pandemia llegó el cierre de fronteras, aunque esto no impidió, claro está, el proceso de impresión de ZETA en California. Sin embargo, lo que desde entonces se advertía para estas fechas se cumplió. La economía ahora presenta retos incalculables, la escalada inflacionaria aún es impredecible y en este escenario AWO fue absorbida por una compañía más grande ubicada en Anaheim.

La distancia, los contratiempos propios de esta transición al interior de la imprenta norteamericana, el hecho de que ya no hay empresas sandieguinas con capacidad de imprimir periódicos en tiempo y forma como ZETA requiere, ha dificultado en las últimas semanas ofrecer a nuestros lectores la edición impresa a primera hora los viernes. Esta situación nos ha llevado, entonces, a tomar una decisión fundamental para ZETA. Por primera vez en 42 años de fundación, nuestro Semanario, Su periódico, se imprimirá en México.

En los cambios que generan la pronta decisión del cambio en la impresión, esta edición y quizá algunos números más, está impresa en un formato más pequeño al que Ustedes, nuestros lectores, están acostumbrados en la historia del Semanario. Pero su contenido no varía. Ejercemos la libertad como siempre, y contribuimos con el periodismo de investigación desde Baja California y para su información.

Desde el Consejo Editorial queremos compartir esto con ustedes, porque forma parte de nuestra historia, porque es una pieza clave para que este Semanario llegue a sus manos, como ha sucedido desde un 11 de abril de 1980, cuando don Jesús Blancornelas y Héctor Félix Miranda cerraron el capítulo de la ruin censura del ABC y dieron la vuelta a la página con ZETA, siempre, desde Baja California, “Libre como el viento”.

El desarrollo del periodismo de investigación, el ojo crítico de nuestros editoriales, la apertura a la denuncia ciudadana, van a la par de la continuidad de la edición impresa ahora en Baja California, que sumada al crecimiento del portal zetatijuana.com, nos permiten trazar las rutas futuras de este Semanario que sólo se debe a ustedes, nuestros lectores. Como cada viernes, desde hace 42 años.

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