De traiciones y reformas está…

Alejandro Moreno, dirigente nacional del PRI
Columnaz viernes, 16 septiembre, 2022 12:00 PM

…construido México. No es una novedad. Los partidos suelen negociar para sacar el mejor provecho para sí y los suyos. Lo mismo las personas. No cogobiernan, pero sí acuerdan, o como decía el ex Presidente Carlos Salinas de Gortari, “concertasesionan”.

De hecho, cuando el actual mandatario federal Andrés Manuel López Obrador analizaba la nueva conformación de la Cámara de Diputados, un día después del 6 de junio de 2021 y al ver que aun cuando tenía mayoría no era absoluta, se le salió un sincero y certero dicho: “Con los del PRI se puede negociar”, para justificar cómo lograría aprobar sus reformas en la Cámara baja.

Ese fue el aviso que ni el PAN ni el PRD quisieron entender en junio de 2021. Venían de derrotas conjuntas con el PRI en su alianza “Va por México” y la pírrica victoria en Ciudad de México se les subió a la cabeza, al grado de no atisbar que ese día, comenzó a fraguarse la traición del PRI, que sobra decirlo, está en su naturaleza política.

Lo que vino después fue la serie de actos de acercamiento, sea a través de la intimidación o a partir de encuentros con los miembros del poder en el partido oficial. Y la negociación adelantada por el Presidente hace más de un año se concretó el miércoles 14 de septiembre de 2022 en la Cámara de Diputados.

Ante una iniciativa del propio PRI, a través de la diputada Yolanda de la Torre, que propuso extender hasta 2028 la presencia de militares en las calles para realizar labores de seguridad pública en el ámbito civil, es decir, una extensión de cuatro años al decreto presidencial de López Obrador para sacar a los militares de los cuarteles hasta marzo de 2024, pocos meses antes que concluya su administración.

Inesperadamente el PRI sacó la iniciativa que fue punto de quiebre con los aliancistas de “Va por México”, PAN y PRD, e incumplió no sólo en la moratoria legislativa que esos partidos acordaron para no aprobar las reformas de AMLO, sino los acuerdos entre ellos, la no militarización del país y la seguridad pública.

Pero Alejandro Moreno, líder del PRI -como bien dijo López Obrador en junio de 2021-, negoció y, junto con Morena, sacó adelante la reforma militarista que puso tan contento al Ejecutivo federal.

Los aliancistas alegan traición, el Presidente alaba el compromiso y “Alito” Moreno festeja con un “chingonsísima” diputada Yolanda de la Torre y su iniciativa aprobada el miércoles 14.

Lo que sigue es la votación en el Senado de la República, donde Morena no tiene mayoría y los legisladores priistas no están del todo entregados a Alejandro Moreno.

Miguel Ángel Osorio Chong, ex secretario de Gobernación en el sexenio de Enrique Peña Nieto y actual líder de la fracción tricolor en la Cámara alta, ha solicitado incluso la dimisión de Moreno Cárdenas.

De 128 legisladores en el Senado, se requiere el voto de 86 para aprobar la ampliación de la presencia militar en las calles de México. Morena ostenta 60 curules, sus aliados, el Verde Ecologista, tiene seis; Partido del Trabajo, cinco; Encuentro Solidario, cuatro. En total, 75 votos asegurados considerando que todos le entren a la borregada y nadie se inconforme con la militarización. A Morena le hacen falta once votos.

El PAN tiene 21 senadores y el PRD tres, pero ambos partidos ya han declarado que no votarán a favor de esa reforma, amén que se encuentran en la moratoria legislativa y prácticamente fuera de la alianza con el PRI, partido que tiene 13 curules en Cámara alta y de las cuales tanto Morena de López Obrador, como PRI de Alejandro Moreno, esperan echar mano para aprobar de una vez por todas la militarización hasta 2028, puesto que Movimiento Ciudadano, que cuenta con once senadores (pronto serán 12 con la incorporación de Alejandra León), se ha mantenido reacio a la militarización y ha adelantado que tal reforma “no pasará”.

El senador morenista Ricardo Monreal adelantó que el tema no sería abordado de manera rápida, sino consensuado, por lo que se espera que en los siguientes días empiece el jaloneo político y la negociación tricolor para conceder al Presidente su tan anhelada militarización hasta 2028.

Claro,  de traiciones y reformas está construido el país, y el próximo Presidente o Presidenta, quien tome posesión en 2024, podrá hacer su propia iniciativa, enviarla a la Cámara de Diputados, luego al Senado y regresar a los militares a los cuarteles. Así de fácil. No es que le estén atando las manos al que sigue. Es cuestión de saber negociar entre partidos y no por el bien de México, sino por el propio.

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