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jueves, diciembre 1, 2022
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30 pacientes en BC murieron en espera de un trasplante

La entidad ocupa el quinto lugar en cirugía de trasplantes, por debajo de Ciudad de México, Jalisco, Nuevo León y Querétaro. Aun así, se registraron decesos en espera de un donante durante la pandemia

En 2019 había 170 personas en Baja California en espera de un trasplante de órgano. Tras la pandemia, la cifra se redujo a 140, principalmente porque los pacientes murieron como resultado de sus bajas defensas ante la COVID-19.


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La cifra de defunciones por falta de trasplante no es significativa, comparada con las más de 329 mil muertes por el virus SARS-CoV-2 que se registraron desde 2020 en todo el país en estos dos años. Sin embargo, fueron personas que resultaron afectadas tanto por la ausencia de hospitales que se reconvirtieron para sólo tratar pacientes con el virus, como de donadores de órganos.

Sonia Albáñez, presidente de la Asociación Civil Pro Trasplantes en Ensenada, comentó que una vez que los hospitales reabrieron tras la pandemia, no había motivo para mantener el programa cerrado.

En marzo de 2022, en el marco del Día Mundial del Riñón, miembros de la asociación se manifestaron para exigir abasto de medicamentos para quienes estaban en espera de un trasplante, así como la apertura del programa, ya que dentro del organismo, habían logrado apoyar a pacientes que tuvieron su cirugía en hospitales privados, pero no siempre las podían costear.

En entrevista exclusiva con ZETA, Nelly Razo, secretaria técnica del Consejo Nacional de Trasplantes en Baja California, comentó que hay 140 pacientes en lista de espera de un órgano, y para que éstos puedan ingresar a la misma deben pasar por un periodo de hasta seis meses de estudios y exámenes.

“La lista se actualiza semana tras semana, cada una de las instituciones tiene la obligación de llevar una actualización, por ejemplo, si partimos de 2020, eran hasta 170 pacientes. Hubo pacientes que llegaron a fallecer, muchos de ellos por COVID”, señaló.

Foto: Jorge Dueñes.- Hospital General Tijuana

Aunado a que los pacientes deben actualizar información, con el paso del tiempo muchos de ellos dejaron de ir a consulta, por lo que tuvieron que sacarlos de la lista de espera, “tenemos que asegurarnos que durante el procedimiento de trasplante que vamos a tener, los pacientes están sanos, que tienen calidad de vida, y si a lo largo del trayecto el paciente no se presenta, se tiene que dar de baja”, agregó.

 

RIÑÓN Y CÓRNEA, LOS MÁS SOLICITADOS

De acuerdo con información del Consejo Nacional de Trasplantes, en el primer semestre de 2022, 22 mil 594 personas requirieron de un trasplante de órganos: 17 mil 076 de ellos necesitan un riñón; 5 mil 192, una córnea; 248, hígado; 57, corazón; seis de hígado y riñón; tres de corazón y riñón; uno de riñón y páncreas; dos de páncreas; uno de pulmón; y uno de corazón y pulmón.

De ese total, 16 mil 263 son derechohabientes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), 2 mil 790 pertenecen a medicina privada y 794 corresponden a la Secretaría de Salud federal, a cargo del Instituto de Salud y Bienestar (Insabi).

De las 140 personas que requieren de un trasplante en BC, 92% son de riñón y el restante de córnea, sin embargo, aquellos sin derechohabiencia o que no pueden costear un médico privado, han tenido que esperar hasta más de dos años para que se reabra el protocolo en Insabi, tanto por falta de infraestructura, como de presupuesto.

Baja California se encuentra en quinto lugar nacional en realización de trasplantes, ya que el IMSS y hospitales privados han realizado 71 en lo que va del año, informó la secretaria técnica del Consejo Nacional de Trasplantes.

El 24 de agosto de 2021, el IMSS reabrió el programa de trasplantes, con un hombre de 54 años de Mexicali al que le donaron un riñón. Desde entonces el programa se ha mantenido en la entidad, y mientras la institución asegura que se han realizado con éxito siete trasplantes de riñón y se han logrado once donaciones de órganos, Nelly Razo afirmó que son 71 en total, “en este año, de enero a la fecha, en Baja California se han hecho trasplantes, en total han sido 71, específicamente 43 de córnea y 28 de riñón; algunos han sido en instituciones públicas –IMSS, ISSSTE e Issstecali- y otros en instituciones privadas”.

José Adrián Medina Amarillas, secretario de Salud en el Estado, confirmó a ZETA que no cuentan con la infraestructura necesaria, es decir, un hospital de tercer nivel como el que se requiere para hacer este tipo de cirugías; tampoco con el equipo humano interdisciplinario requerido para recibir recurso adicional por parte de la Federación.

“Cuando ya se habla con la familia y aceptan el donar uno o varios órganos, tiene que haber un equipo multidisciplinario de recuperación de órganos, y obviamente, ver la manera de que rápido se pueda utilizar ese órgano, también estamos trabajando en eso porque no existe un equipo bien establecido y bien organizado para la recuperación, y obviamente el trasplante inmediato de los órganos que se recuperen, no es sencillo y estamos contra corriente”, admitió el funcionario estatal.

Medina Amarillas recalcó que están haciendo “un esfuerzo sobrehumano” para reabrir el programa de trasplantes, ya que es urgente atender a ese sector de la población, “pero tenemos que luchar con muchas sinergias, con muchos paradigmas que han inferido en que esto sea un éxito en Baja California”.

De acuerdo con el Centro Estatal de Trasplantes, sólo siete hospitales están avalados para llevar a cabo cirugías de riñón y córneas, cuatro de ellos están en Tijuana: Clínica 20 del IMSS, Hospital General, Fray Junípero Serra del ISSSTE y Hospital del Prado, este último para cirugía de córneas, aunque en la Clínica 1 del IMSS también se realizan estas cirugías.

Foto: Archivo.- Clínica 1 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Mientras que en Mexicali, es el Hospital General, Hospital Almater y el 5 de Diciembre del ISSSTE.

Nelly Razo declaró que en los dos años sin cirugías de trasplantes, varias personas dejaron de acudir a sus consultas, aunque fueran de manera virtual o en consultorios externos a hospitales, por lo que al no darle seguimiento, también se tuvieron que sacar del protocolo.

Además del seguimiento de la salud de los pacientes, hay otras razones por la que se salen del protocolo, una de ellas porque las personas generan anticuerpos por transfusiones, embarazos o desarrollan alguna otra enfermedad.

“Para llegar a esos 140 pacientes que tenemos ahorita en lista de espera, es porque ya pasaron por ese protocolo de evaluación, no quiere decir que no hayamos detectado a más personas que lo necesiten, pero no todos van a ser candidatos”, dijo.

Para que una persona sea admitida en la lista de espera para un trasplante, puede tardar de tres a seis meses, en los que un nefrólogo debe valorar que el paciente esté en las condiciones para recibir un nuevo órgano, que se tenga un estado nutricional adecuado, no haya fragilidad, no tenga alguna condición neoplásica u oncológica que le dé una sobrevida menor a dos años. Determinar todo lo anterior, lleva tiempo.

Por otro lado, Medina Amarillas indicó que tras la pandemia hay un rezago en pacientes que pudieran necesitar un trasplante, ya que conforme se han abierto las consultas, han detectado a más personas con diabetes, hipertensión, problemas cardiacos e insuficiencia renal, enfermedad que en la mayoría de las ocasiones conlleva a necesitar un trasplante de riñón.

“Con un presupuesto muy mermado, estamos en la necesidad de operar al doble o al triple de los pacientes que se operaron hace dos años, y eso es lo que nos trae también en crisis”, recalcó.

Para ello, están buscando obtener recursos de la Federación y atender el rezago que dejó la pandemia en esa área.

 

SIN PROGRAMA DE HEMODIÁLISIS

Isesalud sólo cuenta con dos máquinas para hacer hemodiálisis en todo el Estado y se encuentran en Mexicali, sólo para pacientes que lo necesiten de manera aguda, es decir, que deban hacerlo porque su vida depende de ello.

El titular de la Secretaría de Salud reconoció que la dependencia que él maneja tampoco cuenta con este programa, ya que no hay hospitales públicos de tercer nivel, ni cuentan con recursos para su construcción.

“Es un ejercicio que requiere tercer nivel, infraestructura, tecnología, medicamentos, desafortunadamente en el país no existe ningún programa robusto de trasplantes, comparado con Estados Unidos o Europa, no, incluso en los institutos nacionales donde me formé tienen sus limitaciones para atender a un número significativo de pacientes, porque el sistema de salud se enfoca a tratar los problemas más comunes, siempre existe la posibilidad de tratarlos, pero no en el número que quisiéramos”, mencionó Medina Amarillas.

Un paciente con derechohabiencia en IMSS, ISSSTE e Issstecali puede atender su insuficiencia renal, pero aquel sin acceso a estas instituciones tampoco puede acudir a Isesalud, por lo que debe recurrir a la medicina privada. Para entonces, el paciente necesita alrededor de tres hemodiálisis por semana, con un costo mínimo de mil 200 pesos cada una, es decir, 3 mil 600 pesos a la semana en lo que logra ingresar al protocolo.

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Autor(a)

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Ángela Torres Lozano
Soy licenciada en Comunicación por UABC, periodista desde 2008, reportera en ZETA de temas generales y especializada en periodismo de ciencia y salud, también soy miembro de la Red Mexicana de Periodistas de Ciencia desde 2017.
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