De alertas y balaceras

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Columnaz viernes, 8 julio, 2022 8:00 AM

Justo el 4 de julio de 2022, por la mañana, el Departamento de Estado de los Estados Unidos, a través de las Embajadas y Consulados en México, emitió una alerta a sus ciudadanos por “posibles enfrentamientos entre organizaciones criminales entre Rosarito y Tijuana”.

Textualmente, la alerta dicta:

“Hay una potencial confrontación entre organizaciones criminales y las fuerzas de seguridad en Tijuana y Rosarito, Baja California, después del arresto el 2 de julio de un prominente líder de cártel. Ciudadanos estadounidenses deben considerar un incremento de la fuerza policíaca mexicana en esas áreas. Asesinatos de criminales organizados y una disputa territorial puede resultar en que transeúntes sean heridos o asesinados. La alerta de viaje del Departamento de Estado para Baja California está en un nivel 3: reconsiderar viajar (a ese estado) debido a los crímenes y secuestros”.

Después recomiendan a sus ciudadanos tomar varias acciones en cuenta:

1. Estar atentos a sus alrededores.

2. Mantener un alto nivel de vigilancia y un bajo perfil.

3. Monitorear los medios de comunicación locales para información adicional y, en caso de emergencia, marcar el 911.

4. Revisar sus planes personales de seguridad y seguir las instrucciones de las autoridades locales.

Casi al mismo tiempo en que se emitió la alerta para reconsiderar viajar a Baja California, particularmente a Tijuana y Rosarito, en Estados Unidos, en un suburbio de Chicago, se celebraba el desfile del 4 de julio, Día de la Independencia en la Unión Americana, cuando un francotirador, desde una azotea, comenzó a disparar a la multitud.

El trágico recuento concluyó que ocho personas perdieron la vida y más de 30 resultaron lesionadas. El atacante fue aprehendido por las autoridades horas después. Un joven llamado Robert Crimo, quien, aseguran investigadores, llevaba semanas planeando su mortal ataque.

Por la noche de ese 4 de julio, en el Estado de Filadelfia, alguna vez Capital de Estados Unidos, en otra celebración de fuegos artificiales y conciertos, otra persona disparó hacia la multitud. La rápida acción de los presentes para huir y la intervención policíaca, evitó que la tragedia pasara a mayores. Dos policías resultaron heridos, y aún se desconoce al o a los autores del ataque armado.

En Baja California, del viernes 1al domingo 3 de julio, por motivo de la celebración del Día de la Independencia del vecino país, 335 mil 472 turistas norteamericanos visitaron las distintas ciudades del Estado.

De acuerdo a un reporte de la Secretaría de Turismo, se distribuyeron así:

Tijuana, 116 mil 273 visitantes.

Tecate, 10 mil 79 turistas.

Mexicali, 65 mil 891.

San Felipe, 19 mil 767.

Rosarito, 34 mil 597.

Ensenada, 78 mil 102.

San Quintín, 10 mil 764.

Los turistas norteamericanos ocuparon 55 mil 852 habitaciones de hotel en todo BC, y supuestamente dejaron una derrama económica de mil 431 millones de pesos.

De incidentes de inseguridad que involucraran a turistas, la Fiscalía General del Estado tiene reporte de un lesionado en Rosarito, un caso entre particulares -el visitante y una persona conocida por él- y  tres robos de vehículo: dos en Rosarito, uno en Tijuana. Fuera de eso, los 335 mil 468 turistas norteamericanos no experimentaron problemas.

Sí se registraron actos de violencia en Baja California, no por nada junio terminó siendo el mes más violento en lo que va del año, debido a los enfrentamientos entre los tres cárteles de las drogas que impunemente cometen sus ilícitos en esta frontera: Cártel de Sinaloa, Jalisco Nueva Generación y el Arellano Félix.

El “líder criminal” detenido al que hace referencia la alerta de Estados Unidos, es Héctor Infante “El Tolín”, integrante de la célula de “Los Rusos” que delinque en Mexicali para el Cártel de Sinaloa, pero se encontraba en Rosarito cuando fue parte de un enfrentamiento armado en el que uno de sus hijos, un menor de 5 años, fue baleado. Justo cuando lo llevó al hospital para su atención médica, lo capturaron.

Ese día y otros en Ensenada, la violencia producto del crimen organizado y los cárteles de la droga en BC subió de tono, poniendo en riesgo a la población y evidenciando la incapacidad y falta de una estrategia de combate por parte de la Guardia Nacional y las policías locales. Pero ese es otro boleto.

La alerta de seguridad la deberían emitir los ciudadanos organizados, que son los que, a través de sus grupos civiles, de seguridad, de desaparecidos, de secuestros, de víctimas, padecen todos los días la inseguridad y la violencia que se respira en Baja California.

La realidad es que más que los turistas y una recomendación extranjera, quienes están vulnerados son los bajacalifornianos, ante la incapacidad de la Fiscalía General de la República para establecer una línea de combate a los cárteles y los criminales organizados, como la ineficiencia de la autoridad local, una Secretaría de Seguridad que regresó y no ha tenido resultados, y las policías preventivas que no previenen nada, y en algunos de los casos hasta permisivos son. A eso súmele, Lector, una Guardia Nacional que viene a pasear por las calles de los cinco municipios, particularmente por Tijuana, pero no a investigar, detener, perseguir o combatir a criminales y delincuentes que laceran a la sociedad, porque dice el Presidente de la República, “son humanos también”, y con ello les otorga impunidad sin necesidad de amnistía.

La realidad es que todo México está en alerta, en todos los sectores la criminalidad daña, extorsiona, asesina y secuestra porque puede. Porque goza de impunidad, y porque tenemos un gobierno permisivo de los cárteles de la droga, que cree que combatirlos significa balazos y lo que quiere son abrazos.

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