Traficante en la oficina del fiscal

Edición Impresa lunes, 27 junio, 2022 12:00 PM

Octavio Andrée Espino Torres, ministerio público de BC, no fue evaluado para ascenderlo como asistente en la oficina del fiscal. Aprobó el examen del C3, pero incluyeron observaciones, informando “que podría ser un riesgo para la institución”. En la Garita de San Ysidro se le detuvo en posesión de 29 kilos de metanfetamina

Octavio Andrée Espino Torres, agente del Ministerio Público detenido con 29 kilos de metanfetamina en San Ysidro, pasó los Exámenes de Control, pero había sido observado por el Centro de Evaluación y Control de Confianza (C3).

“No hay posibilidad de reinstalación Si se declara culpable, sin importar las razones que dé”, manifestó Alberto Machado, jefe de la oficina del fiscal.

“Confiamos en el tratamiento que le van a dar las autoridades norteamericanas. Él no contaba con antecedente hasta este punto del servidor público, hasta el día de su aseguramiento”, expuso en conferencia el fiscal general de Baja California, Ricardo Iván Carpio.

Octavio Andrée Espino Torres tiene 36 años de edad, nueve de estos en la Fiscalía General del Estado (FGE). En noviembre de 2021 fue promovido a Agente del Ministerio Público, y en febrero del año en curso, asignado como asistente del jefe de la oficina del fiscal, licenciado Luis Alberto Machado Domínguez. Y el 7 de junio del mismo año, lo capturaron en la Garita de San Ysidro, posesión de 29.34 kilos de metanfetamina.

En la FGE, dejaron que el 10 de junio sumara tres faltas injustificadas y le iniciaron el proceso de remoción, sin hacer ruido, hasta ocho días después.

“Algunos casos destacados de estas acciones de depuración y control interna, son la suspensión temporal y separación del cargo del Agente del Ministerio Publico de nombre RIGOBERTO N, que resultara vinculado con un narco-video en donde lo mencionan presuntivamente como partícipe de hechos delictivos, hechos por los cuales a su vez es investigado penalmente; así como un Agente del Ministerio Publico de nombre OCTAVIO N, quien fue dado de baja por no comparecer a sus labores desde el día 6 de junio del 2022, resultando a la postre, que dicha ausencia se debió a su detención en el vecino país del norte, por importación de sustancias controladas y felonía. Tijuana, Baja California a 18 de junio del 2022”, reportó la FGE en un boletín emitido el 18 de junio, en el que presumieron la estrecha colaboración con el Gobierno de Estados Unidos.

Lo hicieron como anticipo de la ceremonia por los festejos del 13Aniversario del Centro de Evaluación y Control de Confianza (C3), que se realizaron dos días después.

La primera parte se refiere a Rigoberto Zatarain Huitrón, ex coordinador de Agentes del Ministerio Público de la Visitaduría de la FGE, hermano de Ramsés Heriberto Zatarain Hernández, secuestrado, asesinado y exhibido el 2 de junio en redes sociales a través de un video en el que luce torturado, confesando crímenes -aún sin corroborar- y la protección de su hermano.

Y la segunda, a la captura de Espino por tráfico de droga.

Las notas periodísticas de medios locales destacando la aprehensión del funcionario estatal con todos sus datos, se publicaron el 19 de junio, en las que se dio a conocer el contenido del documento publicado por la Corte de Distrito del Sur de San Diego en el Caso 22MJ2090 de Estados Unidos en contra de Octavio Andrée Espino Torres.

La autoridad norteamericana informó que el martes 7 de junio, aproximadamente a la 1:45 pm, el mexicano Espino había intentado ingresar por la puerta 10 del acceso vehicular por San Ysidro, en un auto Nissan 2016 -registrado a su nombre-. Le preguntaron el motivo de su viaje y declaró que iba al centro comercial Las Américas en San Ysidro, California, a comprar un traje.

“Casi siempre andaba vestido muy informal, como chamaco, y sí le daban carrilla que para estar en la oficina del fiscal, debía comprarse trajes” mencionó uno de sus compañeros.

Pero lo primero irregular, fue que decidió ir de compras en martes, día laboral, pasado el mediodía, casi cinco horas después de su hora de entrada al trabajo, y sin avisar o pedir permiso a su jefe, el licenciado Machado Domínguez.

De acuerdo a lo reportado en el expediente, el auto fue sometido a dos revisiones por parte del personal de la Patrulla Fronteriza, quienes descubrieron algunos paquetes ocultos.

“La máquina Z-Portal X-Ray detectó anomalías en la parte trasera, puertas y paneles traseros del vehículo”, y el equipo canino alertó la detección de narcóticos.

Al final fueron 45 paquetes, 25 de estos colocados en la parte trasera del vehículo, en total 29 .34 kilogramos (64.68 libras) de metanfetamina. Espino quedó bajo arresto  a las 18:00 horas del mismo martes, y fue presentado ante la magistrada Karen S. Crawford el miércoles 8, acompañado de un traductor.

Acorde con informes de la Secretaría de la Defensa Nacional, un kilo de metanfetamina tarda dos días en producirse, y tiene un precio de 150 dólares en México y de 3 mil 300 dólares en Los Ángeles, California, por lo que los 29 kilos que  el agente del Ministerio Público llevaba en su auto, pasarían de valer 4 mil 400, a 96 mil 800 dólares cruzando la frontera.

COMPAÑEROS  SE DICEN SORPRENDIDOS

“Lo conocemos de muchos años y jamás se le vio dinero, no tiene ni casa propia, supimos que días antes había mandado su carro a un taller mecánico” comentó uno de los amigos de Octavio Andrée Espino Torres, abriendo la posibilidad de que hubiera sido mula ciega.

Son personas que, sin saberlo, llevan sustancias ilícitas -cantidades pequeñas de mercancía- de un país a otro, pero a las mulas no les cargan 29 kilos y dejan la droga en partes externas del auto, no la meten entre las paredes de los vehículos.

Sus compañeros se dicen extrañados porque no tenía casa propia, dijeron que ganaba alrededor de 30 mil pesos, que rentaba una casa de interese social, tenía su carro, no andaba gastando ni en cosas ni en ropa, no tiene novia. La única deuda que le conocían, era de su tarjeta de crédito “y tampoco era la gran cosa”.

Y fueron más lejos: “Si hubiera querido dinero, pudo haber encontrado otra forma de hacerlo con menos riesgo”.

 

ASISTENTE DEL JEFE DE OFICINA, PERO LO CONOCE

“No era mi secretario particular porque no tengo uno, no he encontrado alguien que reúna el perfil, pero Espino sí estaba en la oficina haciendo trabajo administrativo, no me acompañaba a las reuniones privadas de seguridad, ni tenía acceso a información reservada”, comentó el fiscal Ricardo Iván Carpio.

“Nadie me ha preguntado, pero fuimos compañeros en la preparatoria en Ensenada, al igual que con Juan Carlos Pelayo, el fiscal de Narcomenudeo, pero cuando entramos a estudiar Derecho, cada quien por su lado. Yo ingresé en la FGE en 2004, Espino en 2013, él nunca estuvo en Antisecuestros y yo nunca estuve en Adolescentes, donde él trabajó más tiempo. Tampoco lo recluté para mi oficina, pero cuando me lo propusieron dije sí, porque no tenia malos antecedentes y tenía aprobados los Exámenes de Confianza”, detalló el titular de la FGE.

“No había indicios que alertaran y detectaran una forma incorrecta de vida. Hace más de nueve años trabaja y estuvo en diversas áreas, como Adolescentes y, lo último, en proyectos de soporte administrativo. No había razón para desconfiar, no tenía vínculos, no tenía patrimonio y dependía de salario”, dijo Carpio ante la prensa.

Por su parte, Luis Alberto Machado Domínguez, jefe de la oficina del fiscal, explicó: “Tengo más de veinte años en la institución y conocía a Espino como conozco a muchos, él se acercó en febrero porque había tenido algunos roces -no laborales- con la fiscal de Adolescentes -entonces Berenice Cota-, era muy diligente, trabajador sin antecedentes, así que le propuse traerlo para labores administrativas, generar oficios, gestar reuniones para mí, o para mí y el fiscal, y como tenía voz de locutor, servir incluso de maestro de ceremonias. Revisamos sus antecedentes y lo único que tenia era un acta administrativa por faltas en 2013, cuando empezaba y era canalizado”.

Revisado su historial, Octavio Espino ingresó a la FGE el 15 de abril de 2013 (efectivo el 21 de mayo), fue dado de alta como “canalizador” y, el 15 de julio del mismo año, fue adscrito a la Dirección de Justicia para Adolescentes, trabajador de confianza. Su oficio fue firmado por el ex procurador Rommel Moreno.

En noviembre de 2016 lo designaron secretario de Acuerdos interino, y el 27 de marzo de 2017 el cargo ya fue suyo; en mayo de 2020 lo nombraron auxiliar de la fiscal de Adolescentes y, el 30 de noviembre,  lo promovieron a Agente del Ministerio Público en la misma fiscalía especializada.

 

APROBADO POR EL C3

Brenda Valdez Jaramillo, directora del Centro de Evaluación y Control de Confianza, confirmó que en noviembre de 2021, el agente Octavio Andrée Espino Torres fue sometido a dos exámenes de evaluación, uno de confianza y otro de promoción.

¿Qué tan confiables son los resultados de los Exámenes de Confianza?

“Considero que son efectivos, y creo que darle el respeto a la periodicidad es muy importante en el seguimiento por parte de los titulares, que cumpla la vigencia -cada tres años-, también que sean evaluados. Sobre todo, si va existir una promoción de un agente a un nivel donde tengan acceso a información sensible o manejo de recursos, como marca el protocolo.

“Lo he platicado con los titulares, es importante dar  lectura a esas recomendaciones, porque,  aunque aprueben, todos los Exámenes de Confianza van acompañados de un seguimiento, ahí nosotros podemos plasmar que la persona puede ser muy apta para su función, pero se le tiene que restringir el acceso a información o el uso de la portación de el arma de fuego, y eso se detecta en los exámenes.

“Cada examen va acompañado de seguimiento o restricción, cada resultado va acompañado de observaciones adicionales, y es muy importante que los jefes lean y consideren esas recomendaciones” enfatizó Valdez Jaramillo.

La funcionaria compartió que en fechas recientes, los criterios para aprobar se han hecho más flexibles a nivel nacional, por ejemplo, si los elementos examinados fueron sujetos a una averiguación previa años atrás, ya no lo consideran antecedente; si los viejos elementos mintieron en su escolaridad para ingresar, les permiten estudiar y acreditar la escolaridad; si tienen parientes delincuentes o los han visitado en prisión, no les afecta para ser rechazados porque no son el sujeto activo del delito, pero se incluye en expediente como contexto.

Respecto a qué ocurrió con Espino, quien acreditó los exámenes y días atrás fue detenido con droga, indicó:

“En ese caso particular, él tenía aquí en C3 una promoción de secretario de Acuerdos a Agente del Ministerio Público -noviembre de 2021- para esas funciones, únicamente”, no así para administrativo en la oficina del fiscal.

“En ese examen de promoción, no se cumple con todas las fases porque la persona ya está dentro de la institución y se encuentra dentro de los tres años de vigencia, pero si él realizaba otras funciones fuera para las cuales fue evaluado, mi sugerencia siempre ha sido hacer un examen para ver si la persona puede realizar esas otras funciones”, destacó Valdez.

“En este caso, si la actividad delictiva que realizó la persona fue el cruce de una droga, no lo exime de algún consumo, y consumo no tenía, no salió en el examen toxicológico; en el examen socioeconómico tampoco pudimos advertir que tuviera un modo que no fuera honesto de vivir, en el examen psicológico le fue bien”, agregó la titular del C3.

 

CON OBSERVACIONES

En noviembre de 2021, Guillermo Ruiz Hernández fungía como titular de la FGE y fue quien recibió la información de Espino Torres.

“Nosotros observamos ciertos detalles, solicitamos cierto seguimiento, lo que consideramos un factor de riesgo, y comento, esa es una sugerencia que tenemos la obligación de realizar, ya la corporación es la encargada del seguimiento”, recordó Brenda Valdez.

¿Esa observación, tenía que ver con que él pudiera cometer este tipo de delitos?, cuestionó ZETA sobre el agente.

“Son observaciones que consideramos que podrían ser un riesgo para la institución, es lo que nosotros advertimos, pero no puedo comentar lo detectado, porque es información confidencial. Pero sí se hace y sí se hizo”.

¿Se trata de algo que haría suponer que pasaría algo como lo del 7 de junio?

“Así es”, concluyó la directora del C3.

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