Gobierno vs inflación: estrategia fallida

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Edición Impresa lunes, 27 junio, 2022 12:00 PM

Repunta inflación en la primera quincena de junio; a tasa anual se ubica en 7.88%, la más alta desde enero de 2001

Para disminuir los altos niveles de inflación, ayer jueves 23 de junio, la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) elevó, históricamente y por unanimidad, en 75 puntos base su tasa de interés de referencia, ubicándola en 7.75%, en línea con el incremento hecho recientemente por la Reserva Federal de Estados Unidos (FED, por sus siglas en inglés). País que podría entrar en una recesión económica.

En su reporte de política monetaria, el Banxico anticipó que en las siguientes decisiones la Junta de Gobierno tiene la intención de seguir aumentando la tasa de referencia y valorará actuar con la misma contundencia en caso que se requiera, con el fin de que la inflación converja de manera ordenada y sostenida en la meta de 3%, lo cual podría suceder en el primer trimestre de 2024.

Entre analistas consultados por ZETA no existe un consenso sobre el impacto que tendría una recesión de EU en la economía de México, particularmente de Baja California. Sin embargo, coinciden en que las altas tasas de interés complicarán la recuperación económica de México respecto al decrecimiento del 8% de Producto Interno Bruto (PIB) en 2020 por la pandemia de COVID-19.

Foto: Jorge Dueñes.- Roberto Fuentes investigador UABC

Debido al vínculo tan estrecho entre la economía mexicana y la estadounidense, “si a Estados Unidos le da gripe, a México le da una pulmonía”, ejemplificó el analista económico Roberto Valero, y las exportaciones hacia el país del Norte podrían verse afectadas. “Recordemos que el 80% de las exportaciones van para Estados Unidos, el 80% de nuestras importaciones vienen de allá y la mayor parte de los turistas extranjeros también viene de EU”, afirmó.

Además, la inversión podría contraerse, así como la llegada de divisas tanto de remesas enviadas por connacionales, como las que traen los ocupados legales de Estados Unidos, una vez que se deteriore el mercado laboral americano y se pierdan empleos.

“Es posible que llegaran menos remesas a México, que han estado manteniendo la economía del país, y particularmente de Baja California. Tenemos casi 6 mil ocupados legales de EU en Baja California, entonces, se viene la recesión y los despiden, también se corta el flujo de los dólares”, reiteró el especialista, para luego referir que la magnitud de los ingresos por remesas y ocupados legales de Estados Unidos en Baja California representa 10% del PIB.

Para Roberto Iván Fuentes Contreras, investigador de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), una eventual recesión en Estados Unidos sería “controlada”, es decir, duraría seis meses, contraería la demanda y con ello los precios. Por lo que, consideró, no traería “impactos significativos” a nuestro país, ya que las exportaciones siguen siendo sólidas y la inversión está creciendo.

Ante la expectativa de una recesión controlada en Estados Unidos, dijo, “no podría haber mucho margen hacia abajo” sobre el umbral de crecimiento de la economía mexicana en 2022 (1.7 a 2.0%), aunque “por supuesto, es una oportunidad perdida para un mayor crecimiento”, con lo que no se recuperarán los niveles anteriores a la pandemia de COVID-19.

Estudios demuestran que subir las tasas de interés en México tiene un menor efecto que en la economía estadounidense, ya que “nuestra economía está menos invertida en el sector financiero. En ese sentido, sí tiene un efecto recesivo, pero es menor”, evaluó el investigador.

El reto es que en este “baile”, la tasa de interés de EU y la de México, no sea muy amplia. Es decir, de aumentar la tasa de interés mexicana más rápido que la estadounidense, “puede generar una apreciación del peso no real y viceversa, “si nos tardamos mucho en ajustar nuestra tasa respecto a la estadounidense, puede generar una depreciación del peso”, y un peso depreciado, abona a la inflación en México.

Desde la perspectiva del académico, elevar las tasas de interés por parte de los bancos centrales “no significa que de una semana a otra ya vamos a tener niveles inflacionarios previos a COVID-19”, pero las decisiones de política monetaria anclan las expectativas de los precios. “Es como decir ‘todos tranquilos, lo que viene en el futuro es una regresión’, entonces, no tienen argumentos para esperar que te paguen más por tu producto”.

Tanto en la Unión Americana como en México, el debate se centra en si la inflación es propiciada por una mayor demanda de bienes y servicios, derivada de los apoyos gubernamentales, o si obedece más a factores externos como la invasión rusa en Ucrania, el alto costo del barril del petróleo, y los estragos en la logística causados por la pandemia derivada del virus SARS-CoV-2.

“El tamaño de los incentivos en Estados Unidos fue de cerca del 20% de la economía estadounidense. En términos comparativos, es como la economía brasileña (la más grande de América Latina). Bajo esta perspectiva de que existe más demanda de bienes y servicios que la que puede ofrecer el mercado, es plausible que sigan aumentando las tasas de interés como una medida de reducir la demanda y controlar los precios”, comentó el entrevistado.

 

ENCARECIMIENTO DE VIVIENDA INCENTIVA INFLACIÓN EN BC 

Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) señalan que en la primera quincena de junio de 2022, el Índice Nacional de Precios al Consumidor aumentó 0.49% respecto a la quincena anterior, ubicándose a tasa anual en 7.88%, la más alta en 21 años. Los productos que más se encarecieron, fueron papa y otros tubérculos, naranja, pollo, refrescos envasados y pan dulce. Además de electricidad, loncherías, fondas, torterías y taquerías, restaurantes y similares, vivienda propia y transporte aéreo.

En el caso de BC, la inflación en Tijuana a tasa anual se situó en 9.44%, y en Mexicali, en 8.24%, por encima de la media nacional. Esto se debe al incremento de las rentas de vivienda, particularmente en Tijuana, que “han incrementado significativamente” y cuyo rubro es el segundo con mayor ponderación, sólo detrás de la gasolina, apuntó Fuentes Contreras.

“Cómo han subido las cosas es un tema recurrente en las familias”, dijo a ZETA un consumidor que se quejó de que el precio de la gasolina haya aumentado alrededor de 4 pesos desde que inició esta administración federal, y el de la canasta básica se fue “por los cielos”, ya que antes “gastaba 700 pesos y ahora el doble”, causando que actividades de esparcimiento, como ir al cine o salir a comer, se hayan reducido en su familia.

Foto: Ramón T. Blanco Villalón.- Vivienda de interés social

Con todo y que compra marcas propias de tiendas para sustituir aquellas que antes consumía por haberse encarecido, adquiera frutas de temporada y productos indispensables, la carestía ha hecho que “el dinero alcance para menos”.

Un estudio del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) refiere que las presiones inflacionarias observadas durante los últimos meses de 2021 y principios de 2022, han afectado más a los hogares con menores ingresos, mientras los efectos en los hogares con más ingresos, es menor.

Así, las familias del Decil 1 y 2 (con ingresos de 9 mil 938 pesos y 16 mil 862 pesos, respectivamente) resintieron la inflación en un 8.7 y 8.6%, respectivamente. En contraste, el Decil 10, con un ingreso trimestral de 163 mil 282 pesos, la resintió con una tasa anual de 7.5%, lo cual se debe a que en los hogares con ingresos más bajos 50.2% de la canasta de consumo, se destina a alimentos, bebidas y tabaco.

El Decil 3 (con ingresos de 22 mil 274) destina 46.6% al mismo rubro; el Decil 7 (48 mil 270), 39.7%; y el Decil 10, 28.5%.

La canasta de consumo de los primeros deciles tiende a concentrarse en productos y servicios en los que el aumento en precios “fue más elevado que en el nivel general, como las carnes, las verduras y los cereales”.

El estudio indica que aun cuando las familias de ingresos medios (Decil 5, con ingresos de 33 mil 367 pesos) dedican una proporción significativa al consumo de carne y cereales, también destinan más de 5% de su gasto a electricidad, combustibles y comunicaciones, cuyos precios “aumentaron poco” en comparación con otros productos.

 

MÍNIMOS RESULTADOS DEL PLAN CONTRA LA INFLACIÓN

A principios de esta semana, el titular de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), Ricardo Sheffield Padilla, aseguró que el Plan contra la Inflación y la Carestía, así como los subsidios a los combustibles impulsados por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, han logrado “una franca estabilidad en los precios” en medio de un proceso de inflación mundial.

Lo anterior, aun cuando el servidor público reconoció que se cambió uno de los 24 productos originales de la Canasta Profeco, sustituyendo la naranja por el plátano, debido a que el cítrico está saliendo de estacionalidad e incrementando su precio (en la inflación de mayo, esta fruta tuvo un incremento de 19.93%).

Según el funcionario, en la Zona Norte del país, el precio de la Canasta Profeco -que consume una familia de cuatro personas- tuvo un costo de hasta mil 183.72 pesos, en una cadena local de Sonora llamada Aberrey. En la lista de las tiendas con los precios más altos figura en cuarto lugar Calimax, de Baja California, con un precio de mil 107.15 pesos de la Canasta Profeco.

“El Gobierno Federal ya ha puesto el ejemplo. No se le pide a los productores y a los distribuidores que hagan más esfuerzo que el de no ganar lo que ganaban antes, si pueden, que le bajen un poquito. El esfuerzo lo está haciendo el gobierno, empezando por la exención del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) para gasolina, la política de precios máximos en el gas LP”, argumentó Sheffield.

Desde Palacio Nacional, López Obrador reiteró que “no hay problema con el abasto de alimentos en el país” y que existen mercancías suficientes. Los productores y comercializadores “han cumplido el acuerdo que hicimos, de mantener los precios de una canasta básica”.

Prometió que su administración tomará otras acciones para reducir el precio de los alimentos, sin precisarlas.

En opinión del economista Roberto Iván Fuentes Contreras, no se puede hablar de estabilidad de precios en medio de un proceso inflacionario global, puesto que si bien, el Plan contra la Inflación y la Carestía y los subsidios a las gasolinas -cuya inversión ronda los 400 mil millones de pesos- “en efecto” han hecho que algunos productos como la gasolina no incrementen su precio lo que deberían, es debatible si es la mejor estrategia, si en efecto se subsidia a los que más necesitan.

“Es decir, la política fiscal puede tener una repercusión en el nivel de precios de ciertos productos, pero por cierto tiempo, porque los recursos son escasos. No hay forma de estar subsidiando precios cada vez más altos, eso es materialmente imposible para cualquier gobierno”, observó.

El pacto con empresarios y gobierno manda el mensaje de que la inflación es una preocupación y que ciertos productos van a mantener su precio, incentivando la importación de ciertos insumos, eliminando los aranceles, lo que también es positivo, “pero tiene limitantes, sobre todo si pensamos que este proceso inflacionario no es de corto plazo”, añadió el catedrático.

En tanto, Roberto Valero consideró que con el Plan contra la Inflación, “vamos a ver ciertas reducciones, pero no tan en el corto plazo como nos están diciendo”, pues las acciones que conllevan aumento de producción, requieren de un proceso que necesita tiempo, por lo cual seguirán los altos niveles de inflación.

“Eso que dijeron cuando presentaron el Plan, que los efectos se iban a ver una semana después, no sucede. La situación que refleja el discurso mareador, pero alejado de la realidad, es lo que quiere escuchar la gente: que ya va a bajar la inflación, aunque la realidad sea distinta”, expuso.

Desde su perspectiva, resulta “tramposo” que el gobierno ajuste los productos de la Canasta Profeco, conforme a la estacionalidad, “eso de estar alterando lo que se supone que se arma a través de encuestas que hace el INEGI y que le pregunta a la gente qué es lo que consume, no se puede alterar así por decir”, dijo el analista, así como que la canasta básica alimentaria ha aumentado por encima de la inflación general.

Dentro del Grupo del G-20, a mayo de 2022, México se ubicó en el sitio 13 dentro de las naciones con menor inflación; la lista es liderada por China (2.1%) y Turquía ocupa el último lugar (73.5%). De compararse la inflación de México con las tres principales economías de América Latina, nuestro país se sitúa por debajo de Argentina (60.7%) y Brasil (11.73%).

Tras el anuncio del sector refresquero y cervecero sobre el incremento en el precio de sus productos entre 6 y 6.5%, y 20%, respectivamente, Francisco Rubio Rangel, presidente del Consejo Coordinador Empresarial de Tijuana y ex titular de la Cámara Nacional de la Industria de Transformación, opinó es “muy complicado” controlar la inflación mediante el programa presidencial, porque a los productores e industriales les suben el costo de los insumos y los fletes, y muchos de ellos no le están entrando.

Por otro lado, dijo que las alzas en las tasas de interés podrían desincentivar contratación de créditos para expansiones de líneas de producción o compra de maquinaria. En el lado de las compras, por ejemplo, en los factorajes también habrá un alza.

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