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viernes, agosto 28, 2026
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La yegua del hipódromo

Una muy enojada esposa reclama a su marido:

“Anoche, en sueños, ¡llamabas a una tal Celina!”.

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Turbado, el hombre no halla que responder, se siente descubierto y, con rapidez mental, responde:

“Eeeh… Esa es una yegua del hipódromo, a la que le aposté un dinero”.

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La mujer acepta la explicación y se tranquiliza. El marido sale a trabajar y, al regresar en la noche, la esposa está montada en cólera. Al verla tan enojada, el marido le pregunta qué pasa y furiosa contesta:

“¡Pues que la ‘yegua’ del hipódromo no ha parado de llamar por teléfono todo el día, preguntando por ti!”.

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Autor: Un empleado del hipódromo.

 

Cosas que odia mi mamá

Que me quede callado cuando me está hablando.

¡Que le hable cuando me está hablando!

Autor: El hijo.

 

Oferta de empleo

Se busca empleado con la inteligencia de alguien de 50 años, la experiencia de uno de 40, la energía de uno de 30 y el sueldo de alguien de 20.

Autor: Mejor así lo dejamos.

 

¿Cómo te llamas?

— Hola, ¿cómo te llamas?

“Gelmy”.

— ¿Gelmy?

“Sí, como mi mamá”.

— Pero ¡si tu madre se llama Socorro!

“Lo sé, pero es que ella me lo puso en inglés: Socorro, o sea, Gelmy”.

Autor: Maestra de inglés.

 

El matrimonio es pecado

— Padre, le confieso que hace tres años me casé.

“Pero, hijo, ¡eso no es pecado!”.

— ¿No? Entonces ¿por qué estoy tan arrepentido?

Autor: Ex novio.

 

Beneficios de la cebolla

Un hombre circulaba en un carro lleno de cebollas, por lo cual el vehículo olía muy mal y, un amigo al que iba a ver, le pregunta:

— ¿Por qué llevas el carro lleno de cebollas?

“Con este tráfico tan horrible, así llego más rápido a donde voy”.

— ¿Y eso qué tiene que ver con las cebollas?

“¿Acaso no sabes que la cebolla mejora la circulación?”.

Autor: Un conductor harto del tráfico en Tijuana.

 

El asalto

Un hombre aborda a una chica en la calle:

— ¡Oye! Dame tu teléfono.

“Claro. Apunta: 655…”.

— A ver, ¿qué parte de la navaja y el pasamontañas no entiendes? ¡Dame ya el teléfono!

Autor: Anónimo de Seguridad Pública Municipal.

 

La valentía del borracho

Dos borrachos están bebiendo en un bar y, decidido, uno de ellos exclama:

“¡Me voy!”.

El otro recrimina:

“¡No seas cobarde! No le tengas miedo a tu esposa, mira cómo hago yo”.

Entonces toma el teléfono y marca un número, del otro lado contesta la voz de una mujer y el borracho empieza a decirle en un tono muy fuerte:

“Quiero que sepas que no te tengo miedo y aquí las órdenes las doy yo, ¡me voy a quedar bebiendo con mi compadre hasta la hora que yo quiera, y allá tú si te enojas! ¡No me importa!”.

El borracho cuelga y, aterrado, el amigo dice:

— Oye, ¡yo no soy capaz de hablarle así a mi mujer!

“Yo tampoco. ¡Llamé a tu casa!”.

Autor: Un sobrio.

 

Ni uno ni otro

Un padre regaña a su hijo:

— ¡Debería darte vergüenza no ser el primero de tu clase!

“Sí, papi, no soy el primero en la clase, ¡pero tú tampoco eres el gerente de tu empresa!”.

Autor: Niño castigado.

 

La pregunta más importante en la iglesia

— Nuevamente, si alguien tiene algo que objetar, que hable ahora o calle para siempre.

“¡Carlos! ¡Eso ya lo había preguntado el cura!”.

— Sí, mi amor, ¡pero es que hay mucho distraído!

Autor: Un inseguro.

 

¡Feliz año!

Un borracho entra al bar y grita:

“¡Feliz año para todos!”.

El encargado del bar le hace saber:

“Señor, ¡estamos a 15 de febrero!”.

Y aterrado, el borracho grita:

“Ay, Dios mío, ¡mi mujer me va a matar!”.

Autora: La mujer del borracho.

 

Llamada de auxilio

— ¿Hola? ¿Policía? Acabo de llamar a mi esposa por el nombre de una ex novia.

“¡Salga de la casa! ¡Mandamos un escuadrón en su rescate!”.

— ¿Me devuelvo por mi celular?

“No. ¡Salga lo antes posible!”.

Autor: Anónimo del 911.

 

El mago

— ¡Mamá, mamá! ¿Mi papá es mago?

“No, hijo, tu papá es electricista”.

— No, mamá, ¡mi papá es mago!

“¿Por qué insistes en que tu papá es mago?”.

— Porque ahorita juntó dos cables, salieron chispas ¡y después desapareció!

Autora: Una viuda.

 

El fumador

—¡Uf! ¡Fumas tanto que con el dinero que gastas en cigarrillos, ¡ya te hubieras comprado un Ferrari!

“¿Tú fumas?”.

— No.

“¿Y tu Ferrari?”.

— Es que…

“¡Tu Ferrari, ¡pregunté!”.

Autor: Conductor de Uber.

 

Crisis matrimonial

La esposa dice a su marido:

— Cariño, creo que lo nuestro se está enfriando.

“Yo no lo creo. ¡Cambio y fuera!”.

Autor: Terapeuta matrimonial.

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