La Escuelita de Paco

Cartaz lunes, 2 mayo, 2022 12:00 PM

Este próximo 1 de mayo de 2022 no debe ser de “fiesta”, debe ser de lucha y de protesta. Debe ser de denuncia.

En años atrás se celebraba el “Día del Trabajo”. Hoy día, el 1 de mayo celebramos “el trabajo”, pero el trabajo que cuesta para que te jubilen, te paguen el finiquito y el trabajo que cuesta le paguen a los compañeros y compañeras interinas, lo que en justicia les corresponde por su trabajo.

A todos los incansables trabajadores de la educación les comparto:

 

Soy maestro

Mi padre fue campesino,

sembró con amor la tierra

para poder darme estudio,

sin importar la dura jornada.

Hoy yo no siembro la tierra,

cultivo la mente del niño

que hará florecer mi Patria

para cambiar triste destino.

Soy maestro y maestra de los niños

de México y exijo respeto;

he laborado muchos años

con alegría y entusiasmo.

El momento de la jubilación

ya llegó; cumplí con mi labor,

estoy en el listado de prelación

sufriendo achaques y dolor

como consecuencia de larga labor.

Al gobierno y a Obrador

poco les importa mi situación;

esperan que muera en el aula

para no pagarme la jubilación

e ignoran mi genuina protesta.

A otros se les adeuda finiquito

les abona una cínica respuesta:

el gobierno no tiene el recurso,

espérense que nada les cuesta.

(Bonilla)

Préstamos enormes han pedido

para ayudar al pobre Magisterio,

pero se lo gastan en otro rubro

y el Sindicato ni siquiera protesta.

Las viudas e hijos de los maestros

esperan desde hace cinco años

les paguen el plan de beneficios

(seguro de vida),

pero hoy día esto solo son sueños.

Mi padre fue campesino;

hoy yo no cultivo la tierra,

cultivo la mente del niño

para que tenga mejor destino.

Un abrazo a todos y todas las maestras,

pero sobre todo a esos niños y niñas

que tuve el privilegio de conocer,

esperando haber depositado

en todos y cada uno de ellos

la fértil semilla del saber.

 

Atentamente,

Francisco Heredia Guzmán.

Tijuana, B.C.

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