Intimista y existencial

Fotos: Cortesía
Espectáculoz lunes, 16 mayo, 2022 12:15 PM

Alejada del terror descriptivo, Teodora Ana Mihai retrata la violencia social e impunidad en México a través de la conmovedora historia de “La Civil”, thriller testimonial estelarizado por Arcelia Ramírez e inspirado en la activista tamaulipeca Miriam Rodríguez, donde la cámara atestigua la evolución psicológica de un ama de casa convertida en militante vengativa cuando su hija adolescente es secuestrada, y ante la falta de reacción de las autoridades, debe buscarla con sus propias manos

Negando el desahogo al espectador, gestado a partir de mensajes existenciales, rodada con cámara al hombro y planos de secuencia para sofocar la ansiedad, angustia y crear el estado de ánimo del personaje, provocando empatía hacia él y con un elegante final que invita a completar la narrativa al gusto, “La Civil”, de la rumana Teodora Ana Mihai, describe la trama de una mujer cuya hija fue secuestrada por el crimen organizado, y en medio de la impunidad, atrocidades del narcotráfico y el nulo apoyo de las autoridades, emprende su búsqueda y enfrenta a los responsables.

“Abro los ojos. Qué siento. ¿Ganas de matar, o ganas de morirme? Es lo que siento todas las mañanas”, enfatizó la activista Miriam Rodríguez, asesinada el 10 de mayo de 2017 a manos de los cárteles de drogas del Norte de México, a quienes desafió al hallar el cuerpo de su hija secuestrada en una fosa común, y cuyo testimonio y violento mensaje intrigó e inspiró el guion de la cineasta de 41 años y el novelista Habacuc Antonio De Rosario, filmado en Durango y ovacionado de pie durante ocho minutos en la edición 2021 del Festival de Cannes.

Protagonizada por Arcelia Ramírez, “La Civil” cuenta con actuaciones de Álvaro Guerrero, Ayelén Muzo, Jorge A. Jiménez, y Daniel García, y llegará a salas de cine nacional el próximo 19 de mayo. Pretexto con el que ZETA dialogó con la directora y su figura estelar.

“A mí me impactaron las historias de cómo la violencia ha entrado a las casas, de cómo me advirtieron en mi viaje al Norte de México que no debía salir después de las siete de la noche, de ese riesgo omnipresente y situación de guerra. Quería narrar la situación desde el punto de vista de los niños, pero la investigación quiso de otra manera. Nos encontramos a una madre que nos inspiró para crear el personaje de Cielo, planteamos un documental, pero la violencia, censura y sesgo, nos hizo caminar entre la realidad y ficción para entrelazar algunos testimonios con plena libertad”, compartió Mihai.

“Nunca fue intención hacer un llamado político, sino un acercamiento a las historias humanas, narrar la triste realidad de familias en Tamaulipas y conmover con narrativa intimista, de cine de autor, con un equilibrio de acción y ritmo, con personajes grises y complejos como Cielo, emancipándose y cruzando límites morales, yendo de víctima a perpetuadora inmersa en una sociedad en la que nadie puede confiar en el otro, y actúas por los intereses de tu familia”, complementó la cineasta.

Miradas de angustia e impotencia

El propósito de “La Civil” es lograr que el espectador sienta lo que la víctima, sin recurrir a la venta de la violencia: “Audiovisualmente me alejé de ser gráfica y amarillista, encontramos el momento después de la violencia, así activas la imaginación del espectador, con un final abierto a interpretación y poético, en el que Arcelia Ramírez creció con su rol, se lo apropió con la responsabilidad que conlleva ese cambio psicológico; y por mi parte, ser cineasta tiene un poco de ser psicólogo, el don de la empatía con el dolor, y el dolor de México es tan profundo que había que tener el gesto de utilizar el arte para sanar, ayudar a entendernos. ‘La Civil’ es una posibilidad de esperanza, de cuestionarnos, y conmover”.

Referente a su personaje y la trama, la actriz mexicana Arcelia Ramírez afirmó: “Cielo es un interlocutor en mi vida, siempre va a estar en mi interior porque vivió una problemática inadmisible, y es inconcebible que en nuestro país haya tantos desaparecidos y tantas familias buscando a los suyos. ‘La Civil’ es un espejo que nos ayuda a saber quiénes somos, darle luz a los misterios y situaciones complejas”.

Para concluir, Ramírez, quien prepara el estreno de películas como “Ojos que no ven”, de Alfonso Zárate y “Lluvia”, de Rodrigo Saíz, declaró:

“Es muy importante visibilizar el problema, explotar nuestra conciencia, corazón, y sensibilizarnos. Me toca el rol de una madre que hace justicia por propia mano, por falta de apoyo de las autoridades y ex marido, un personaje que evoluciona como mujer y descubre su propia fuerza”.

 

 

Impotencia e impunidad

Lo angustiante de la violencia es que ocurre el día más normal y rutinario posible. Así llega “La Civil”, película que presenta la historia de una madre cuya hija fue secuestrada y que luchará por hacer justicia. Coproducida entre México, Bélgica y Rumania, basada en el caso real de Miriam Rodríguez, madre de Karen -desaparecida en 2014, y por la que rastrearía a todos los responsables hasta ser asesinada en 2017-, la cinta es un retrato puntual de la impotencia de miles de madres mexicanas en búsqueda de sus desaparecidas, sentimiento interpretado magistralmente por Arcelia Ramírez (Cielo), quien con microexpresiones y sutilezas en el lenguaje corporal, enuncia a estas mujeres cuya vida se trastoca al saber que sus familiares nunca volverán.

Por otra parte, personajes como Gustavo (Álvaro Guerrero), esposo de Cielo, muestran la masculinidad patriarcal que somete al país: ¿Por qué la dejaste sola? ¿No será que se fue a propósito? ¿Por qué lloras? ¿Y si ella se lo buscó? Una vez en ese punto, la cámara es un personaje testigo, representando a quienes únicamente podemos observar la impunidad. Mediante tomas ligeramente desenfocadas, otorga un aspecto íntimo a la mirada acompañante, incapacitada; sin embargo, conforme avanza el argumento y Cielo se infiltra en el sistema, la cámara también se endurece y enfoca.

A pesar de que el tema se continúa abordando en muchas producciones, “La Civil” no es una película para tomarse a la ligera ni para normalizar el contexto de violencia (tan común en la realidad mexicana), sino un crudo recordatorio de que una madre moverá cielo y tierra por sus hijos. (Andrea López González)

 

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