Incontinencia urinaria 

Cartaz jueves, 12 mayo, 2022 7:19 PM

Tiste el día será en que el ser humano macho alfa,

empoderado, no se preocupe por su salud renal.

Cuántas veces no habrá pensado en

su pobre vejiga

y todo lo que ésta hace por sus partecillas,

agobiado por cargar con el peso monumental

de ser la figura dominante en la sociedad.

Pobre criatura el hombre,

que ante la disyuntiva de mantener el porte

o caminar al interior del sanitario,

quitando la oportunidad a otro símil macho

de usar el mingitorio santo,

se convierte en Duchamp robándole a Elsa,

y mejor hace uso de la esquina más expuesta.

Y entonces la saludable y misericordiosa

persona del género masculino,

se vuelve Mesías

de las buenas costumbres y cortesías,

ejemplificando todas las maneras posibles

de derramar en miles

el líquido almacenado en los riñones

antes de -ni lo mande dios-

generar arena en sus frijoles,

conmiserándose de los pobres

que tampoco logran controlar la micción.

(Ante todo, solidaridad).

 

Por eso agradezcamos cada esquina pública

de cuyas paredes y pisos emanan odoríficas virutas

orgullosamente úricas;

requisito indispensable para toda gran ciudad.

 

Andrea López. 

Tijuana, B.C.

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