El cristianismo y Rusia

Fotos: Cortesía Germán Orozco/Cristo Pantocrator, siglo 18, Kyiv- Peschersk Lavra
Opinionez lunes, 16 mayo, 2022 12:00 PM

“Bajo el velo de una concepción del mundo, tejida con ideas de la filosofía moderna, Soloviev nos envía la sonrisa de aquella alma cristiana. Toda su entrañabilidad se refiere a la esencia de Cristo; para ella la Virgen Madre del Salvador, es la fuerza creadora de la naturaleza transformada en persona, es la sabiduría sagrada”.

-Alfons Paquet, “Roma o Moscú, La Fisonomía Rusa”; Revista de Occidente (1926).

 

Como la peste (pandemia) la guerra entre Rusia y Ucrania, es una experiencia humana intensa. Mientras las comunidades o pueblos se mueren de hambre y múltiples necesidades, ya por siglos, los gobiernos de Oriente y Occidente gastan los bienes de su gente para armarse hasta los dientes.

Al Papa Francisco se le han cerrado las puertas del diálogo deliberadamente en Rusia, porque incluso le ha ofrecido al presidente Vladimir Putin ir a Moscú para buscar caminos de paz ante la invasión a Ucrania.

Como en los tiempos de los Tzares imperiales, la Iglesia Ortodoxa Rusa se complace en las atrocidades y abusos, hoy contra el pueblo ucraniano. Es un hecho histórico que lo ortodoxos rusos ni son los únicos, ni gobiernan sobre millones de praveslav o cristianos de otros patriarcados, como el de Turquía y el de Kiev. Hay que repetirlo una y otra vez: que el Cristianismo Católico nació en el año 987 con el bautismo de sus príncipes en el río Dniéper.

En el contexto del derrumbe de la URSS o Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (1917-1989), la Iglesia Católica celebró el Milenio de La Rus de Kiev; hay que descubrir, pues, que el Cristianismo Ortodoxo se desvinculó del Catolicismo Romano; se expandió a Rusia después de separarse. Como se explica en un admirable trabajo de análisis del Dr. Bernardo Barranco (Revista Proceso 8 Mayo 2022): La Guerra Santa de Putin sacude la unidad del cristianismo.

Había que considerar que se trata del cristianismo ortodoxo en sus tres patriarcados: Kiev, Turquía y Moscú. Y aún ese cristianismo inició en Kiev. Como en el Imperio Romano cuando el Emperador Constantino legalizó o asumió como religión de estado el Catolicismo, que tantos males causó al pueblo Judío en una de las peores etapas de fanatismo religioso antisemita: las Cruzadas.

En este año 2022, la mancomunidad o alianza entre el poder autoritario de Putin, para el patriarca Kirill es “un milagro de Dios”, desde que asumió el poder Vladimir. Ha trastornado los esfuerzos ecuménicos sobre todo entre los mismos cristianos ortodoxos de Turquía, Kiev, y Moscú, incluyendo Letonia. Explica Bernard Barranco que según muchos analistas, el patriarca moscovita Kirill se ha convertido en un instrumento religioso para justificar y legitimar la guerra. Otros se preguntan si Kirill no es portador de un fundamentalismo ortodoxo.

La Virgen Hodigitria, siglo 18, Kyiv- Pechersk-Lavra

Cuando en 1988, al “ganar” la elección presidencial Carlos Salinas de Gortari, se criticó duramente al Episcopado Mexicano por asistir a su toma de posesión, considerando los críticos que de esa manera la Iglesia Católica “legitimaba” tal gobierno o régimen, el secretario general del Episcopado Mexicano, el Arzobispo Manuel Pérez Gil, expresó que: “Los gobiernos se legitiman con sus obras”.

Si de por sí el tema de los genocidios que está cometiendo Putin a través del ejército Ruso en Ucrania es un tema delicado. El autoritarismo de la Federación Rusa se agrava al someter a la iglesia Ortodoxa a su arbitrio, como en el caso de Kiev, en el que se asume un doble autoritarismo Estado-Iglesia, en el que Kirill -el Patriarca Moscovita- no acepta la independencia que el patriarcado de Constantinopla en 2018 otorgó al patriarcado de Kiev, cuando anunció otorgar la autocefalia a la Iglesia Ortodoxa de Ucrania, independizándola de la Rusa.

El problema político religioso incluye a Lituania, una de las ex repúblicas soviéticas rusas, que alberga a ortodoxos pertenecientes al patriarcado de Moscú. Pero la cabeza eclesial en Lituania condenó la invasión rusa a Ucrania.

Citando  al diario italiano Corriere de la Sera, Bernardo Barranco recuerda que el 3 de Mayo de este 2022, el Papa Francisco reveló en una entrevista que le envió un mensaje a Putin y que estaba dispuesto a ir a Moscú. Pero “no hemos tenido hasta ahora respuestas y estamos insistiendo. Parece que Putin no puede y no quiere hacer este encuentro en este momento”, dijo el Pontífice.

Es cierto que ningún Papa ha visitado Moscú desde la separación de ortodoxos y católicos; pero el cristianismo católico nació a orillas del Río Dniéper el año 987 (hace mil 35 años). De hecho la palabra Rusia ha sido tomada de Rus de Kyev, de manera que el cristianismo católico y ortodoxo se expandió de Kiev a Moscú, y no viceversa.

Me platicaba una admirable conocida Testigo de Jehová, que la mezquindad de los moscovitas Krill y Putin, en su Guerra Santa, han cerrado -entre tantas- las obras de estos religiosos. Y que pese a todo, ellos acá en la frontera, se organizan por familias para recibir a ucranianos Testigos de Jehová que están huyendo de la insensata guerra-invasión a esta nación que alguna vez fue la República Socialista Soviética de Ucrania; pero en la que los fundadores del “paraíso soviético” cometieron genocidios contra rusos, ucranianos, judíos, cristianos, médicos, intelectuales, filósofos, sacerdotes, rabinos.

Desde 1917 en sus revelaciones a los niños pastores de Fátima, Portugal, la Santísima Virgen del Rosario de Fátima habría pedido a los creyentes orar por la conversión de Rusia. Tema recurrente en ciertos sectores del catolicismo norteamericano, especialmente en las predicaciones televisivas y reflexiones, del ya casi santo obispo de Nueva York Fulton J. Sheen, pionero de la evangelización en radio y televisión.

 

Germán Orozco Mora reside en Mexicali.

Correo: saeta87@gmail.com

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