EZLN: desvaríos trotskistas sobre la guerra

Cartaz martes, 5 abril, 2022 6:06 PM

“No trabaja realmente en beneficio de la paz democrática el que repite los buenos y generales deseos del pacifismo, que nada dicen y a nada obligan, sino el que desenmascara el carácter imperialista tanto de la guerra como de la paz imperialista, el que llama a los pueblos a la revolución contra los gobiernos criminales. Esa debería ser, y solo esa, la posición de un verdadero marxista, de un verdadero socialista y no de un reformista burgués”. -V. I. Lenin. Pacifismo burgués y pacifismo socialista. 1924.

El pasado 2 de marzo el otrora, admirado y respetado Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) publicó una proclama intitulada “No habrá paisaje después de la batalla”. En dicho escrito llama a apoyar a la resistencia ucraniana. Cabe la pregunta: ¿a cuál resistencia se refieren? Porque la verdadera resistencia es aquella en la cual el pueblo se enfrenta a los invasores.

Verbigracia, durante la Segunda Guerra Mundial, cuando el ejército nazi invadió varios países de Europa, en ese entonces los pueblos que habían sido ocupados por la jauría nazi se organizaron y formaron guerrillas, grupos de milicianos que hostigaban permanentemente a los hitlerianos; asimismo formaron una alianza, un frente antifascista y sobre todo un ejército popular que a la postre expulso con fuego al ejército hitleriano alemán. Seguidamente, sin perder un segundo, derrocaron a los regímenes vendepatrias, quislings pro-nazi, e instalaron gobiernos independientes, libres y de democracia popular. Algunos avanzaron más, convirtiéndose en poco tiempo en repúblicas socialistas.

Ese es el ejemplo que deberían de tomar todos los patriotas y comunistas del mundo, en general; y los ucranianos, en particular. Con esas enseñanzas, un pueblo es invencible frente sus enemigos… por más poderosos que estos parezcan.

Lo arriba expuesto, hasta ahorita no ha sucedido en Ucrania. Es una desgracia que la resistencia popular a los fascistas rusos, al momento sea inexistente. La resistencia popular se debe de construir, ése es un deber ineludible de los revolucionarios patriotas y comunistas. Es la única manera de desalojar a los invasores rusos, es la única manera de poder derrocar al criminal déspota ucraniano, Volodímir Zelenski, fiel cancerbero del imperialismo norteamericano.

Pero es una exageración hablar de una “resistencia”, que hasta ahorita no existe. Ésta hay que crearla, acrecentarla y fortalecerla. Lo más pronto posible.

Veamos unos renglones del comunicado del EZLN: “Una palabra, una imagen, una tonada, un baile, un puño que se levanta, un abrazo… son también un apoyo que animará sus corazones. Por lo anterior, llamamos que se manifiesten en contra de la guerra y en apoyo de l@s ucranian@s y rus@s”. [sic]

Qué galimatías tan farolón y detestable. Muchos estragos. La “resistencia ucraniana” le va a causar al sanguinario ejército del imperialismo ruso con una imagen o con un baile, etc. A qué extremo de pacifismo -mejor decir de estulticia- ha llegado el antes admirado EZLN. Marcos es un verdadero charlatán.

Llamar a manifestarse contra la guerra, apoyar a ucranianos y a rusos. Apoyar a todo mundo. Excepto al pueblo de México, que sufre la bota del militarismo. Eso es reaccionario trotskismo, desvariado anarquismo.

¿Qué no se habrán dado cuenta (los del EZLN y sus compinches de aquí y de Europa) que en nuestro país existe de facto un estado de guerra? Guerra declarada a los pobres para mantenerlos uncidos al yugo de la opresión y de la explotación capitalista ¿No han mirado los camiones militares, con pavorosos fusiles, rondado pueblo y ciudades? ¿O se han tragado el cuento de que la militarización del país es para combatir el crimen organizado? ¿No se han percatado que los más grandes y peores narcotraficantes se encuentran en las más altas esferas del poder burgués? Una de dos: o están ciegos o son unos imbéciles.

“Aquí es Rodas, aquí salta”, decía el gran Carlos Marx, a quien alardeaba sin hacer nada. Llamar a manifestarse contra la guerra desde una computadora es la cosa más fácil y menos riesgosa del mundo. “Diciendo y haciendo”, pero tangiblemente, señores del EZLN. Como lo hicieron en los primeros días de enero de 1994.

Nuestros lectores han de recordar que no hace mucho tiempo atrás, los del EZLN se mostraron muy activos apoyando a AMLO, organizando la “consulta” de “Juicio a los expresidentes”. Sonoro aplauso han de haber recibido de parte del autócrata morenista. Pero, ¿qué no declaran en su presente proclama que sus camaradas (los llaman, familia) en resistencia, de Rusia y Ucrania, repudian alinearse con gobiernos que oprimen a su gente, y ustedes, sin escrúpulo alguno, fungen como paleros de la dictadura?

“Hay que parar la guerra” dicen en su manifiesto. Nosotros dudamos que las “fuerzas” del “SubGaleano” se vayan a movilizar con empuje contra la guerra.

Un verdadero revolucionario no anda vociferando ridiculeces como la de que hay que apoyar a quienes “luchan por la vida” (así dice Marcos, en su comunicado). La principalísima tarea de un hombre progresista y sobre todo de un comunista, es hacer la revolución en su propio país. Ese es el más grande apoyo a cualquier lucha de liberación nacional o revolucionaria socialista que se desarrolle en cualquier parte del mundo.

En la fase superior del capitalismo, esto es, en el imperialismo, todos los países son eslabones de una misma cadena. ¿No lo estamos viendo con la guerra en Ucrania?

El glorioso levantamiento armado y revolucionario del campesinado chiapaneco, o sea, del EZLN, de 1994, representó -tal vez sin saberlo la mayoría de esos campesinos insurreccionados- un aliento muy grande a las luchas antiimperialista que se desarrollaban, en esos tiempos, en varias partes del mundo. Hoy es al revés. Los apoyos que brinda el nuevo EZLN no sirven para absolutamente nada. Peor todavía, desalientan.

El gran marxista-leninista, Enver Hoxha nos ha enseñado que “el internacionalismo proletario es verdadero cuando se trabaja con abnegación por favorecer y desarrollar las acciones revolucionarias, por crear una verdadera situación de lucha revolucionaria, en primer lugar, en el propio país”. (Enver Hoxha. El Imperialismo y la Revolución. 1979. p. 260).

Todo comunista honrado debe de comprender que la lucha por la paz, la solidaridad y el apoyo a las luchas de otros pueblos debe de estar indisolublemente ligada con la lucha revolucionaria del proletariado por el derrocamiento violento del régimen burgués del propio país.

Escuchemos al gran Joseph Stalin: “El movimiento pro paz persigue el fin de levantar a las masas populares a la lucha por mantener la paz. Consiguientemente, ese movimiento no persigue el fin de derrocar el capitalismo y establecer el socialismo, y se limita a los fines democráticos de la lucha por mantener la paz… Lo más probable es que el movimiento pro paz, como movimiento para mantener la paz, conduzca, en caso de éxito, a conjurar una guerra concreta, a aplazarla temporalmente, a mantener temporalmente una paz concreta, a que dimitan los gobiernos belicistas, y sean sustituidos por otros gobiernos, dispuestos a mantener temporalmente la paz”.

“Pero todo ello no basta para suprimir la inevitabilidad de las guerras en general entre los países capitalistas. No basta, porque, aun con todos los éxitos del movimiento en defensa de la paz, el imperialismo se mantiene, continúa existiendo, y, por consiguiente, continúa existiendo también la inevitabilidad de las guerras. Para eliminar la inevitabilidad de las guerras hay que destruir el imperialismo”. (Joseph Stalin. Problemas Económicos del Socialismo en la URSS. 28 de septiembre de 1952).

Los revolucionarios marxistas deben de tomar parte de todo movimiento de masas a favor de la paz. Aprovechar el estado de ánimo y la indignación popular contra la guerra imperialista de pillaje.

Es un deber ineludible el participar con el mayor entusiasmo en toda manifestación y mitin en ese sentido, pero sin engañar al pueblo, dejándole creer que sin un movimiento revolucionario se puede alcanzar una paz sin anexiones, sin opresión de las naciones y sin saqueos, una paz sin gérmenes de nuevas guerras.

Para lograr una paz firme y democrática, debemos luchar en favor de la guerra civil revolucionaria contra el gobierno y la burguesía vendepatrias de nuestro propio país. En concreto en nuestro país, contra la dictadura que hoy encabeza López Obrador. Todo lo demás es palabrería huera.

A la lucha por la paz y la solidaridad con los pueblos que luchan por su liberación del yugo imperialista y de sus títeres teniendo siempre en mente las sabias palabras del gran marxista-leninista. Joseph Stalin diría: “Para eliminar la inevitabilidad de las guerras hay que destruir el imperialismo”. Cosa imposible de lograr sin una revolución. Como hemos indicado anteriormente.

Esto jamás entrara en los oídos del nuevo EZLN capitaneado por el “SubGaleano” y sus secuaces (¿o sus nuevos jefes?) del trotskismo-anarquismo internacional.

El actual EZLN es un cadáver. Solamente la pequeñaburguesía intelectualoide le sigue prendiendo velas a ese cadáver.

 

Atentamente,

Javier Antuna

Correo: triunfocomunista@gmail.com

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