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Columnaz lunes, 14 marzo, 2022 12:00 PM

Ya han sido varios los casos de nombramientos en el Gobierno del Estado que encabeza Marina del Pilar Ávila Olmeda, donde se ubica a personas más por amiguismo que por su capacidad o credenciales suficientes para desempeñar los cargos. O no cuentan con título o preparación, o carecen de experiencia en el área. El último de ellos, es David Ramsés Cervantes Aguilar, designado director de Adquisiciones y Servicios Generales de la Oficialía Mayor de Gobierno, cargo del que tomó posesión el 1 de enero del año en curso. Resulta que, entre las especificaciones del perfil a reunir por el titular del área, se requiere de una carrera profesional concluida, es decir, titulado, además de “tener estudios de posgrado a nivel especialidad debidamente concluidos”, se lee en el portal estatal. Otra condicionante establecida en el reglamento interno: “Requiere de más de 5 años de experiencia en puestos similares o afines”, es decir, en adquisiciones y servicios generales. Pues resulta que Cervantes Aguilar -también de acuerdo con páginas oficiales- no cubre alguno de esos tres requerimientos. Su cédula profesional no aparece en el Registro Nacional de Profesionistas para avalar sus estudios en la “Licenciatura en Administración de Mercadotecnia” que dice haber cursado en CETYS  entre los años 2000 y 2005. Por supuesto, en su currículo tampoco aparecen estudios de posgrado, ni afines, ni de otros. Como tampoco se anotaron trabajos previos para cumplir con la experiencia de cinco años en la materia. El único trabajo que acreditó en su hoja de vida, es haber sido gerente de ventas de la empresa Insumed en Mexicali, entre los años 2010 y 2021, lo cual no es compatible con los requisitos establecidos para el puesto que ocupa. Extraño pues, que, entre tanto profesional en BC, contraten a los menos capacitados, a quienes incumplen requisitos para la encomienda gubernamental e infringen los reglamentos ¿Por qué será?

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