La única manera de evitar los accidentes es la prevención

Cartaz lunes, 14 febrero, 2022 12:00 PM

A propósito del accidente del transporte de Metro Línea 12 en la Ciudad de México, en que perdieron la vida 25 personas y hubo más de 50 accidentados ese 3 de mayo del año pasado, quedan marginadas dos alcaldías, que son la de Tláhuac e Iztapalapa, con un alto índice de pobreza. No quiero referirme al “¿quién tiene la culpa?”. Culpables somos todos, desde los que viajan asiduamente y ya habían notado un traqueteo al pasar por esa misma zona, o las autoridades que no tienen un programa de prevención y reparación previa de pilares, andenes, rieles, cableado eléctrico, estaciones, máquinas y vagones.

Después del accidente, vamos a ver qué tipo de usuarios son los que murieron o que fueron trasladados, heridos, a otros hospitales de la zona. Los hay que no tienen ninguna derechohabientica, esos deben ser trasladados a los hospitales del gobierno de la Ciudad de México, o a los de la Secretaría de Salud, donde no tienen ningún costo, salvo materiales ortopédicos, ya que el programa Insabi los absorbe; a los que tienen seguro social o Issste, tienen la obligación de antenderlos, y los que murieron en el accidente, tienen derecho a la indemnización de su familia, ya que se considera un accidente en trayecto (y esos por ley tienen derecho a la pensión vitalicia, según el régimen de cotización).

Entre las causas más comunes de accidentes, están los que se producen en casa, por caídas; en la mayor parte son niños y ancianos. También hay por quemaduras, entre las que destacan por agua caliente, incendios caseros, quemaduras por aparatos eléctricos y mal uso de los equipos de alto voltaje o uso de diablitos.

Otros accidentes son los de tránsito, especialmente para peatones, bicicleteros, automovilistas… unos porque no se fijan por dónde transitan, otros por acelerados, y los menos por mirones.

Y otro tipo de accidentes que ocurren en muchas ciudades como Tijuana, es por estar en el lugar menos indicado: como peatones, transeúntes, comensales; y llegan los tipos mafiosos para ajustar cuentas contra alguien que no es conocido, mucho menos de su familia.

Por último tenemos los accidentes que pueden ser previsibles si se informaran a tiempo, como los incendios forestales, los causados por rayos y centellas, al estar mal resguardados en tiempo de lluvias o tormentas; ni qué decir de los temblores devastadores, en la que la mayoría se producen en subsuelos no estudiados o casas y edificios mal cimentados; asimismo los huracanes y tifones, que año con año arrasan el Atlántico, Pacífico e Índico, sin dejar de mencionar los tornados que aquí en México se producen en algunos lugares como tolvaneras.

Como médico he atendido con mutilaciones de dedos, manos, pies, extremidades, inclusive accidente de penes por desprendimiento de ventanas, heridos por patadas de mula, heridas en cara al zafarse el rin de una rueda de automóviles. Y no se diga de las heridas de cohetes y de fuegos artificiales en la que hay que amputar dedos, manos, etc., así como las ocasionadas por alimentos como espinas de pescado, palillos de dientes, monedas, granos de frijol… en fin, solo el que trabaja en urgencias no me dejará mentir sobre los casos más inverosímiles.

Pero nunca le atinamos a la prevención del accidente, inclusive a todo sujeto previsor le puede ocurrir uno, así como a su familia. Por favor, nunca le echen la culpa a un tercero.

 

Atentamente,

Dr. José Fernando Jaramillo Cisneros.

Tijuana, B.C.

Correo: drferja@hotmail.com

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