La pandemia del COVID-19 nos tomó a todos los países sin defensas

Cartaz lunes, 7 febrero, 2022 12:00 PM

Al hablar de la pandemia del COVID-19, ocasionada por el coronavirus, cuya enfermedad como epidemia se presentó en Wuhan, China, a finales de diciembre de 2019, no sé si el médico que alertó al mundo de que se originaría ya está muerto o si que, al estar trabajando con este virus, destapó sus cajas de Petri o los medios de cultivo. Total, que en su ciudad natal se empezó con varios casos que luego se multiplicaron, pero con la potencialidad económica de China, ya que en los hospitales fueron insuficientes, se prestó la fabricación en tiempo récord de dos semanas, hospitales bien fabricados, donde se contuvo a sus enfermos. Para desgracia del mundo, el virus empezó a viajar a Corea, Hong Kong, Taiwán, Japón, India, Oceanía, Europa, África y posteriormente a América, siendo los primeros casos desarrollados en Estados Unidos.

Para Tijuana, estábamos en marzo y se hablaba de que ya era una verdadera pandemia; nos alertaron en el supuesto avión de Aeroméxico que hacía viajes de escala en nuestra ciudad vía China, y de regreso, vía México.

Por primera vez las autoridades de salud nos mantuvieron en alerta de que en un supuesto pasajero traía síntomas de COVID, pero no fue así, sino que posteriormente éste viajó a México; de ahí, un investigador chino que trabaja en Tamaulipas, procedía de Wuhan como asintomático. ¿Pero cómo llega a Tijuana? Por varios casos de personas que viajaron a España, quienes habían contraído la enfermedad y se les trataron en hospitales de la ciudad, afortunadamente sin muertos, aún.

Pero en Estados Unidos los casos eran bastante graves, y su mismo gobierno cerró la frontera para que los mexicanos no viajáramos a su territorio, pero sí les permitió la salida y entrada a connacionales y emigrados; por lo que México no cerró las fronteras. De ahí que tuviésemos una gran cantidad de contactos, por los viajes entre los fronterizos de Mexicali, Tecate y Tijuana, y la pandemia creció y creció.

Quiero hacer hincapié que en Tijuana la epidemia nos tomó, como se dice en México, con una mano atrás y otra adelante, sin el conocimiento de la historia natural de la enfermedad. Como antecedente tenemos que todas las enfermedades virales, históricamente, no tienen una cura milagrosa, sino que lo único que podíamos hacer era paliar; poco a poco fuimos a prendiendo a tratar sintomáticamente esta enfermedad y no tener los medios de momento para el diagnóstico, aunque al principio tardaron varios días en conocer los resultados.

Pronto nos dimos cuenta que es una enfermedad multiorgánica, con gran afectación de los alvéolos pulmonares, y que por lo tanto necesitábamos ventiladores y aislar a los pacientes, por lo que se decidió tener al Hospital General de Tijuana como clave de tratamiento.

Es cierto que en nuestras estadísticas la mortalidad nos ha rebasado, por encima incluso de muchos países, con un 12 por ciento; pero seguimos luchando y paliado con esta enfermedad, con insumos que nos han llegado por parte del Gobierno Federal y Estatal, y por personas altruistas que ayudan a contener la pandemia de este COVID-19. Solo saldremos adelante cuando todos tengamos la vacuna, que ya llegó desde 2021 (denotándose que nos hace falta un buen Centro de Investigaciones Biomédicas en Tijuana). Mientras tanto, seguiremos paliando y buscando el subir a más del 92 por ciento de la población salvada -que ya es un número importante- sin espera de reconocimiento alguno.

 

Atentamente,

Dr. José Fernando Jaramillo Cisneros.

Tijuana, B.C.

Correo: drferja@hotmail.com

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