Migrantes en la ciudad

Foto: Internet/Todos debemos ayudar, si se puede, con la ayuda de Dios
Opinionez lunes, 10 enero, 2022 12:00 PM

“Solo le pido a Dios, que el dolor no me sea indiferente”.

-Mexicanto.

 

Durante las lluvias de enero de 1993, recién estrenado el arquitecto Héctor Osuna Jaime como alcalde de Tijuana, por casi 15 días continuos, día y noche no paró el mal tiempo. Motivada la gente por el testimonio de la Madre Teresa de Calcuta, el Seminario Diocesano apoyado por Baja Celular (Movistar), la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, los misioneros de la Caridad, y cerca de doscientos seminaristas y las parroquias, se dedicaron día y noche a llevar la ayuda que en abundancia se recibía en el Seminario Mayor transformado en centro de acopio. La ayuda en tráiler llegó hasta de Canadá, California, y México. Fue poco más de un mes de recorrer las zonas más lastimadas y necesitadas. Los cañones del Pato, la Piedrera, El Florido, Matamoros, etc.

La juventud de los seminaristas coordinados por Mons. Salvador Cisneros, rector, y el empuje del Sr. Obispo Emilio Berlié, movieron los corazones de miles de personas para descubrir el rostro de Cristo en miles de personas que recibieron la ayuda de una comunidad binacional de buen corazón, generosa, caritativa.

En las fronteras de Baja California y Sonora, es común la presencia de migrantes morenos y más morenos. Son de Haití, el país más pobre de América. Y de otras naciones latinoamericanas. Quieren trabajar para vivir dignamente.

Es el caso de migrantes haitianos, como en Mexicali, explica la alcaldesa Norma Bustamante en entrevista con Marco Vinicio Blanco de Radio OEM Primera Voz. Una de las mujeres con dos niños es periodista de Haití y maneja 4 idiomas. De modo que no se trata solo de migrantes; muchos de ellos podrían dar clases de francés.

La región mundial: Baja California-Sonora-California-Arizona tiene la capacidad de recibir a los migrantes. Hay alimento de sobra en las costas del Mar de Cortés y en el Pacífico. Es cuestión de orden y abrir el corazón. Bien se pueden fundar colonias; de hecho hay más de 50 mil casas abandonadas -tan solo en la capital- en desuso. ¿Qué se puede hacer para facilitarlas a los migrantes?

Hace un siglo casi, en 1924, el gobernador del Distrito Norte de Baja California, Abelardo Rodríguez, en su informe administrativo destacaba eso: la generosidad de los bajacalifornianos de Tijuana, Ensenada, Mexicali, para ayudar en inundaciones en Nayarit, o terremotos en Guerrero, u Oaxaca, o desgracias en Michoacán.

Es seguro que la gente de buena voluntad no va a ayudar directa, sino indirectamente a través de donaciones abundantes en bienes o dinero, como lo hizo en 1993 a través de las diócesis, particularmente en Tijuana, la más golpeada por aquellas lluvias.

Aunque la Iglesia ayuda a los migrantes a través de casas en Tijuana, Mexicali, San Luis Río Colorado, Sonoyta, Puerto Peñasco, Tecate, de manera permanente todo el año, la migración actual requiere integrarlos a la dinámica urbana o de los valles y que más que un problema, se conviertan en parte de la vida productiva.

Cuando usted se sienta mal o la conciencia le reclame indiferencia o incapacidad para ayudar a los migrantes, lo más sencillo es organizarse con la familia o amigos, juntar cada quien algo de ropa o comida no perecedera o perecedera e ir directamente a las casas de migrantes o caridad que hay en la ciudad; para que tenga usted la alegría de descubrir que hay gente que sufre de frío, hambre, falta de ropa, sin casa. Que con eso poco que les ayudemos, como los cinco panes y dos peces, puestos en las manos de Dios, Él multiplica lo poco que hacemos.

Recuerda usted como los medios de comunicación al servicio de los necesitados de la ciudad son un apoyo incondicional y admirable, como lo fue la Radio Z13, que durante más de dos semanas no interrumpió sus transmisiones para demostrar, como dice Marshall McLuhan, que los medios son como la extensión de la persona humana.

Los gobiernos de todos los niveles necesitan la ayuda de la comunidad siempre. Todos debemos ayudarnos, si se puede, con la ayuda de Dios.

 

Germán Orozco Mora reside en Mexicali.

Correo: saeta87@gmail.com

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